Desde que falta el tabaco

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0014c

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Transcripción

Ende que falta el tabaco
en esta propia ciudad,
se han puesto los cigarreros
no se pueden aguantar.
Llegan a su casas
todos a la vez,
se ponen entristecidos
y les dicen a la mujer:
―Anda y llégate al estanco
a ver si ha venío el tabaco.
Ya estoy harto,
de esperarlo.
Este vicio me domina
y yo no puedo dejarlo;
y un cigarro
siempre m´aprestado bien.   
Anda, mujer, por él.
―¿Cómo quieres, hombre, que vaya
cuando tú no lo has encontrado?
Lo que te debes de quitar
de ese vicio, vicio malo.
―Como me digas otra vez
que yo me quite
de cigarrero, te va a pasar.
Como me gruñas el tabaco
llevas encima la bofetá,
porque las mujeres
con lo rigular,
gruñen el tabaco
todas en general.
Nosotros, los hombres,
lo hacemos peor
y si alguna rechista
lleva un bofetón.
Que el otro día vi un frascaso;
que dos mujeres estaban hablando.   
Y una a la otra se decía:
―Por gruñirle a mi marido el tabaco
me ha roto hasta las encías―.
Por eso las mujeres
demos de hacer:
oír, ver, callar
y comer bien.
Porque esto del tabaco
enviciado está,
por este maldito vicio
de querer fumar.
Maldito el tabaco.
No desea en el mundo
para no tener
disgusto la mujer.
Tanto disgusto
tener que pasar
por este maldito vicio
de querer fumar.