Las tres palabras de la criada

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Referencia catalográfica: 0026n

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Notas

La informante indica que el cuento se lo relató su padre.

Transcripción

Dice que era una mu- | el padre y una hija. Y la mujer murió, y se quedó na más el padre con la hija. Y entonces, fue el padre, y pa que no estuviera sola, pues metió una muchacha con ella del mismo tiempo. Bueno, se llevaba muy bien con la muchacha. Bueno, pues aquella pues tuvo un novio, y así que le hizo un niño, pues ya se retiró. Que le hizo una barriga, y tuvo un niño. Y el hombre se pasió, se perdió, ya no resultó por allí. Y era de gente rica, y ella pus quería tener honradez sin tenerla. Quería tener vergüenza sin tenerla. Bueno, pues pasó, pues cuando acordó, lo tuvo el niño. Y va y le dice, como ella se la daba de mozuela, pues va y le dice:
 —¡Anda, que vamos a ir y lo vamos a echar al agua!
 Con que fue y le dice el padre, estaba allí muy cerca de la playa, vivían en una finca en el campo:
 —¡Vamos, que vamos a ir y nus vamos— tenían una finca, —y nus vamos a, a estar unos diícas allí!
 Y se iba ella con ella. Bueno, pues cuando ya lo tuvo allí el niño en la finca. Dice:
 —¡Anda, que vamos a ir y lo vamos a echar al agua!
 Y la muchacha no quería:
 —¡Ay— dice, —no!
 —¡Nada, tienes que hacer lo que yo diga!
 Con que fue y lo echó al agua. Y cuando ya venía, pos le dice:
 —¿Y te ha visto alguien?
 —Si, me ha visto un pastor. Yo no sé si me ha visto, cuando venía.
 Dice:
 —Pues entonces tenemos que ir a matarlo. Pa que aquello no se descubriera. Y…
 Al pastor pobretico que estaba allí sin hacer na. Con que fueron y una le dio conversación por delante. El hombre se quedó espantao, porque por allí no se veía, era una isla, y por allí no se veían mujeres. Y se lió, una le daba conversación y la otra pues por detrás lo mató. Y ya, dice:
 —¡Pues ahora lo llevamos al cortijo! Ahora lo vamos a enterrar.
 Y lo enterraron, y ya se ve | a la semana siguiente se vinieron ya al cortijo. Bueno, pues pasó a la finca o lo que fuera aquello. Cuando pasó ya poco tiempo, pues le salió, le salió a ella un novio y dice | y iba a casarse, pero claro, como ya... Pues no se terminaba ella de apresentar de ella lo que le había pasao. Y le dice a aquella, ya se casó, tuvieron su boa, mu bien. Eran ricos, y aquella le | y aquella noche, po le dijo a la muchacha, dice:
 —Esta noche, antes de yo acostarme, te acuestas tú con él.
 Con su marido. Y la probe no quería aquello, que no era su novio ni na.
 —¡Na, m'has servío to lo otro! ¡Esto también!— Dice —y por la mañana trempano, cuando yo me meteré debajo la cama, y te sales tú y me acuesto yo pa ya amanecer con el marío.
 Bueno, pues la probe eso lo hizo. Bueno, pero luego ya, como ella quería, pues la conciencia no estaba tranquila. Dice:
 —Digo pa eso que mi marío en igual de eso, le guste y se enamore de ella. Pos si yo a esta la matara, ya entonces— porque los sabía todos los secretos que había hecho, —pues entonces es cuando ya no sabía naide na.
 Bueno, po fue y… y había en el pueblo aquel una costumbre de que el que quitaba algo no era cárcel ni na. Na más que le ahorcaban. Pues fue y agarró, tenía ella una pulsera muy bonica. Y fue y agarró, y tenían un pozo, y fue y la echó al pozo, aonde no paeciera. Con que la dijo a su padre, la buscaron:
 —Papá, ¿no has visto tú mis pulseras aquellas que eran de mi madre?
 Dice:
 —Yo, no.
 Se llamaba la muchacha María. Dice... la buscó; dice:
 —Pues eso, María la tiene que haber cogido.
 Y el hombre, como había sido ende chica tan… dice:
—Mujer, ¿vas a decir eso? Cuando ha sido de la confianza y nunca se ha enconao en na, ¿ahora va a coger las pulseras?
 —¡Digo, pues no | pues si no! Pues le puede ver | pues nunca le ha dao el volunto, y ahora pues le ha dao el volunto de eso. ¡Ha estao tanto tiempo...!
 Yo lo digo como lo he aprendío. ¿Voy a dar | voy a dar otro rodeo? Ya no pega. Con que va y dice:
 —Pues yo voy a dar parte.
 Eso, como era lo que quería eso. El padre no quería. Dice:
 —¡No, mujer, yo voy y te la compro!
 —¡Que no, que eran recuerdos de mi madre y yo la quiero! Si nunca no la ha dao el volunto, pues ahora la ha dao. ¡Pues vamos!
 Y fue y dice el padre:
 —¡Yo no voy!
 El marío dice:
 —¡Yo tampoco voy! Mas, paece mentira, que tanto no hayas tomao querer.
 Dice:
 —¡No, el que haga una cosa, que la pague!
 Bueno, con que fue ella y le dijeron que lo había cogido. Dice:
 —Pues nada, mañana a esta ahora, pues se pone | la ahorcamos.
 Bueno y allí se acostumbraba a ir mucha gente aquello a verlo. Y ella fue, y el padre no quiso ir, ni el marido tampoco. Dice:
 —¡Parece mentira que tengas valor!
 Dice:
 —Yo sí. ¡Sí no, no lo hubiera hecho!
 Y se puso enfrentico. Y dice ella:
 —Mire usted, ¿me dan permiso pa que pueda hablar tres palabras?
 Dice:
 —¡Sí, lo que quiera!
 Le dieron los juez o el alcalde o el que fuera, es que ya… el que mandara. Con que ella se puso enfrente, pero ya se malició. Y estaba también el marío. Dice:
 —¡Ay, me voy, que me he puesto, me ha dao un friíllo, me he puesto mala y me voy a ir!
 Y dice:
 —No, yo ahora no quiero irme.
 Porque el hombre dijo:
 —Esto, algo tiene que haber.
 Con que fue y le dice, que ahora está lo más bonico. Dice:
 —¿Te acuerdas del pez que te eché al agua, y el árbol que te planté y la flor que te presté?
 Y dijeron que qué quería decir aquello. Y ya pues lo dijo. Dice:
 —Mire usted le | paso esto, que le eché al niño al agua, y luego lo maté al pastor, y lo enterramos.
 Y luego la primera noche pues la flor que le prestó. Y entonces pudieron toa la gente:
 —¡Que la quiten a ella y que la pongan a la otra!
 Y el hombre pus dice:
 —¡Pues ahora, lo que me caso yo es con ésta!
Y la agarró del bracito y ende aquel día, y se casó con ella. Y a ella la ahorcaron.
Y ya está el cuento acabao y el culo chumascao.