La adúltera del cebollero

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Notas

Durante el canto, se repiten los octosílabos según este modelo: "Por las calles de Sevilla, por las calles de Sevilla, / se pasea un cebollinero, á-á-á-á-ay, se pasea un cebollinero".

Bibliografía

IGRH: 0625

Esta versión fue editada previamente por Pedrosa (1995).

Otras versiones de "La adúltera del cebollero"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3901); Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 17); Álvarez Cárcamo (2019: 20.6); Atero Burgos (2003: n.º 82); Díaz (2007: E.11); Fraile Gil (2016: n.º 80); Gil Muñoz (2010: n.º 88); Manzano Alonso (2003: pp. 361-364); Moreno Moreno (2016: n.º 95); Pérez Rivera (2015: n.º 268-269); Pimentel García (2020: n.º 173); Piñero Ramírez (1996: n.º 79); Piñero Ramírez (2004: n.º 59); Piñero Ramírez (2013: n.º 80); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: pp. 108-109); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1987: n.º 47); Salazar (1999: n.º 116).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Por las calles de Sevilla,     se pasea un cebollinero,
vendiendo sus cebollines     para ganarse el dinero.
Llega a casa de una casada,     casada de poco tiempo:
―Casada, dame posada,     por Dios o por el dinero.
―Mi marido no está en casa,     y yo posada no tengo―.
Que quiso o que no quiso,     el cebollinero dentro.
Y a esto de los nueve meses     ha tenido un cebollero.
 

Resumen de "La adúltera del cebollero"

Un cebollero se pasea por las calles con la intención de vender su mercancía. Acude a casa de una recién casada a la que le pide posada. Al principio, ella indica que no puede dársela porque su marido no se encuentra en casa, pero finalmente cambia de idea. Cenan juntos. A los nueve meses, ella tiene un hijo. Existe una versión infantil que, tras los versos iniciales del romance, se refiere a una mujer que vende tocino por la calle con un gato al hombro.