La mujer del calderero

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0123r

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Notas

Durante el canto, se repiten los versos según este modelo: "Un calderero me ronda, un calderero me ronda, / las tapias de mi corral, ay, mamá, / un calderero me ronda / las tapias de mi corral, / que le den a usted, que le van a dar, / las tapias de mi corral".

La informante sesea.

Bibliografía

IGRH: 3007

Esta versión fue editada previamente en Pedrosa (1995).

Otras versiones de "La mujer del calderero"

Atero Burgos (2003: n.º 98); Fraile Gil (2013: n.º  59); Fraile Gil (2016: n.º 81); Moreno Moreno (2016: n.º 107); Pimentel García (2020: n.º 415); Piñero Ramírez (1996: n.º 95); Piñero Ramírez (2004: n.º 65); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: p. 121); Salazar (1999: n.º 122).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

―Un calderero me ronda     las tapias de mi corral.
El maldito calderero     tiene un ojo de cristal.
Que lo tenga o no lo tenga,     yo con él me he de casar―.
Al otro día siguiente,     a misa fue el animal.
A untarse el agua bendita,     la mano se fue a lavar.
A hincarse de rodillas,     se le fue el punto de atrás.
A decir creo en Dios padre,     dijo: ―Creo en la ensalá―.
Al pasar por los altares:     ―Calderas que remendar―,
como si los santos fueran     a hacer una colá.
Al otro día siguiente     no tenían que comer:
―Picaremos una ensalada     menudita y poco pan.

Un calderero con un ojo de cristal pretende a una muchacha. Esta decide casarse con él y, en la noche de bodas, como no tienen nada para cenar, comen ensalada y un poco de pan. Al día siguiente, van a misa y el calderero ofrece un espectáculo bochornoso: se lava las manos en la pila del agua bendita o trata de bebérsela creyendo que es ensalada; al arrodillarse delante del altar, se le escapa el punto de atrás o se cae de espaldas; en lugar de decir "creo en dios", dice "creo en la ensalá" o "creo en el canasto del pan"; y al pasar por los altares exclama "¡calderas a remendar!", como si los santos tuvieran que hacer la colada.

Resumen de "La mujer del calderero"

Un calderero con un ojo de cristal pretende a una muchacha. Esta decide casarse con él y, en la noche de bodas, como no tienen nada para cenar, comen ensalada y un poco de pan. Al día siguiente, van a misa y el calderero ofrece un espectáculo bochornoso: se lava las manos en la pila del agua bendita o trata de bebérsela creyendo que es ensalada; al arrodillarse delante del altar, se le escapa el punto de atrás o se cae de espaldas; en lugar de decir "creo en dios", dice "creo en la ensalá" o "creo en el canasto del pan"; y al pasar por los altares exclama "¡calderas a remendar!", como si los santos tuvieran que hacer la colada.