La vendedora gitana

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0128r

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Notas

Notas léxicas

gachí: ‘vulg. Mujer, muchacha’ (DRAE, 2014). Según observamos en el NTLLE, esta voz se incluye por ver primera en el DRAE (1925) y se caracteriza como andalucismo: ‘And. Entre el pueblo bajo, mujer, muchacha’. La marca diatópica se elimina a partir del DRAE (1992).

mocito: ‘que está en el principio de la mocedad’ (DRAE, 2001). Esta voz no se incluye en la última edición del diccionario académico, a pesar de que se recoge desde los inicios de la tradición lexicográfica: ‘adj. dim. El que está en el principio de su mocedad’ (Diccionario de autoridades, 1726-39, de la RAE). Cabe destacar que mocito se recoge en el TLHA y se considera, por tanto, andalucismo. Concretamente, posee tres significados: ‘niño de diez a quince años’, ‘mozo de quince a veinte años’ y ‘soltero’.

(Nota de Marta Torres Martínez)

perrilla: ‘moneda de cinco céntimos’ (TLHA). Esta voz no se registra en los diccionarios del español, sino en el TLHA. Se considera andalucismo y se documentan fundamentalmente en las localidades jiennenses de Martos y Úbeda, y en la provincia de Málaga.

(Nota de Marta Torres Martínez)

Bibliografía

IGRH: 0000

Otras versiones de "La vendedora gitana"

Pimentel García (2020: n.º 582).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

 Tengo una (...)     condimentada con limones, 
pregonaba     la gitana Soledad: 
—¿Quién me compra?,     ¡los vendo a perrilla* chica!— 
pero nadie     se le acercaba a comprar. 
Y un mocito* bien plantao     que a Soledad le gustó 
con un puñao de parné     los limones le compró. 
Y l´ha dicho:      —Limón, limonera, 
dime dónde tienes     el huerto, ¡por Dios!,
que te compro     todos los limones     
que tiene tu huerto     por buenos que son. 
—Anda, payo,     no tengo limones;
los que tú te llevas     los últimos son,
pero si quieres      te vienes a mi huerto 
y del limonero     te cojo un millón—.
Y el mocito      que a Soledad la quería
hasta el huerto     a Soledad acompañó,
y la hembra      se dirige al limonero
y al mocito     de esta manera le habló:
—Aquí tienes los limones     si es que los quieres comprar
porque los que yo tenía     tú te los llevaste ya.
—Soledad,     yo no quiero limones,
que yo lo que quiero,      gitana, es tu amor; 
que no duermo      desde que te he visto, 
que tiene tu cara     la gracia de Dios.
—Anda, payo,      no puedo quererte,
que soy de la raza     del Rey faraón 
y en mi tribu     no puedo admitirte
y tienes que irte     sin darte yo mi amor—.
Y el gitano,     que a Soledad la quería,
en mitad de la verea     se plantó:
—Retírate de esa hembra,     que esa hembra es mi ilusión
y el gachí* que me la quite,     la vida le quito yo—.
Y el mocito,      tranquilo y sereno,
le ha dicho al gitano:     —¡Echa mano ya!—. 
Y un puñal     relucía en sus manos
mientras se acercaba     junto a Soledad:
—Ven por ella     si tienes coraje.
Ven por ella     si tienes corazón,
que esta hembra     no hay quién me la quite
aunque lo disponga     el Rey faraón.

Resumen de "La vendedora gitana"

Una gitana vende limones. Un muchacho se enamora de ella y se los compra todos. Le pide que lo lleve hasta su huerto para comprarle más. Una vez allí, la requiebra, pero ella lo rechaza porque no es de su etnia. En ese momento, aparece un muchacho gitano que está enamorado de ella y se encara con el comprador. Los dos luchan por el amor de la gitana.