Candado extraviado encontrado gracias a san Cucufato

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Referencia catalográfica: 0418n

Informantes

Notas

La informante sesea.

Transcripción

Cuando se pierde algo, yo pillo mi pañuelo, digo: “¡Ay, por Dios!¡Ay, san | ¡Ay! ¿Cómo es?
 
San Cucufato bendito,
los huevos te ato.
 
Hago asín; me lo meto en el bolsillo y… digo:
 
Como no me lo encuentres,
no te los desato.
 
Y…, y al, y, al chispo, ya lo tengo buscao. Pero eso es a treinta segundos, vaya. Cualquier cosa que me se pierda: “¡Ay, mi san Cucufato!” El otro día, me se perdió el candao. Me dijo un hombre, dice:
—Antonia, el candao no se lo deje osté aquí abierto, que puede pasar algún muchacho o algo, se lo quita y luego, ¿qué? —¿Sabes?
Y…, y me dio por traérmelo. Y cuando echo mano a cerrar por la noche, nada, que no apaecía el, el candao por ningún lao, ¿sabes? Y entonces digo:
—¡Ay! Cucufato, ¿qué hago yo ahora, hijo mío? ¡Ay, por Dios! ¡Ay! ¿Qué hago?—.
Y le ato los huevos y vengo, y estaba aquí debajo de una cosa que estaba cosiendo.