La mujer del tío Faustino

Audio

Clasificación

Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0466c

Notas

Por decisión del informante, en el archivo de audio se omiten los nombres originales a los que hace referencia esta composición, y se sustituyen por nombres inventados en la transcripción.

Notas léxicas

cortijero: ‘Persona que cuida de un cortijo y vive en él’ y ‘capataz de un cortijo’ (DRAE, 2014). En el TLHA se recoge otro significado de esta voz: ‘analfabeto’, documentado en Bélmez de la Moraleda (Jaén).

(Nota léxica de Marta Torres Martínez)

engüerar: ‘desus. Enhuerar’ (DRAE, 2014).

(Nota léxica de Marta Torres Martínez)

ería: ‘Ast. Terreno de gran extensión, todo o la mayor parte labrantío, cercado y dividido en muchas hazas correspondientes a varios dueños o llevadores’ (DRAE, 2014). Esta voz, según observamos en el MdD, se registra desde el DRAE (1884) con dos marcas diatópicas: Ast. y Sant. Ya, a partir del DRAE (1925), solo se codifica la marca Ast. No obstante, hemos comprobado que en el FG se hallan cédulas que demuestran que esta voz también se usa en Andalucía, al recogerse en el Vocabulario andaluz (1934) de Alcalá Venceslada (‘Agr. erial’) y en el estudio de Julio Fernández Sevilla titulado Formas y estructuras en el léxico agrícola andaluz (1975).

(Nota léxica de Marta Torres Martínez)

Bibliografía

Esta versión se publicó previamente en Alguacil González (1999: pp. 510-512). 

Transcripción

La mujer del tío Faustino,     
harta de parir muchachos,  
s´ha dejado con su marido     
y se ha ido con un pelagatos. 
Entre el pelagatos y ella,     
los dos hicieron un trato,  
que el ponía los borricos     
y ella ponía todo el hato. 
Cargaron los comestibles     
y la flor de los guiñapos,  
se fueron por Peñamujo,       
por el molino la Sierra,
por allí al Mansegoso,   
buenos [vinos...?]. 
Por allí en los pinares     
buscando del cielo el brial 
porque no llevaban comida     
y tenían que engüerar*. 
Por allí asoma Faustino     
y le pregunta al cortijero*:  
—¿Has visto a una tal Domitila,     
que me la ha quitao un gamberro?—  
—Mal viento tienes, Faustino,
porque no le ha dado los gastos.  
De aquí se han ido esta mañana     
porque se le ha acabado el hato—. 
Sale Faustino de allí     
bufando como los gatos,  
llega Faustino a su casa     
y le pregunta a sus muchachos:  
—¿Habéis visto a vuestra madre?     
—Acostada está en el cuarto
S´ha acerca Faustino a la puerta     
y le dice con voz dulce:  
—Duerme y descansa, Domitila,     
que no te pasará nada;  
que m´has hecho perder cinco millones     
en toda la temporada. 
—Bendita sea esa boca     
porque dices la verdad,  
que cada uno por sí
lo que es suyo se le da. 
—¿Dónde me metería yo 
que encontrara a un carpintero     
que me aserrara los cuernos?,  
¡Pero son barbaridá
que parecen [...]!— 
Cuando van las cabras del tío Faustino     
a las erías* del Tío
se espantan de ver los cuernos     
tan largos y tan floríos.