Los bailes y la comida servida en ellos

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0469n

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Notas

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del MINECO “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P).

Agradecemos la colaboración de Francisco Javier Ramírez Sampedro, responsable del Centro de Adultos de Chilluévar (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Transcripción

[Francisca]:  Pos to eso era antes, cuando estaba la gente, cuando vivía uno en los cortijos. A lo mejor, yo qué se, les tiraban a, yo qué sé, los muchachos les tiraban los | les que- | les cantaban a las muchachas, y eso, to eso era.

[Carmen]: Había, había unos salones de beile, y en los salones de beile, el que ponía el salón compraba coplanes, caramelos, roscos de baño y de to eso. Y entonces, los ponían. Ponían, por ejemplo, en, en la barra —ahora se le dice barra, antes eran mesas—, los ponían y los ponían y, cuando terminaba el bailaor de bailar contigo, dice: “Te invito”.

[Francisca]: Era un rosco, se llevaba la muchacha el rosco.

[Recopilador]: ¿Y qué, y qué eran? ¿Roscos…?

[Carmen]: Roscos de baño.

[Recopilador]: ¿Y cómo, cómo se hacía esos roscos?

[Carmen]: Esos roscos se hacen | los hacen aquí en el pueblo.

[Recopilador]: ¿Sí?

[Carmen]: Sí, los hacen aquí, que hay unos hombres y los hacen aquí.

[Recopilador]: ¿Y cómo son? ¿Cómo, cómo se hacen? ¿Sabe usted hacerlos?

[Carmen]: No, no, no, no, no he llegao yo a hacerlos nunca. Es que eso lo hacen de dos maneras, y no sé lo que llevan por dentro ni na. Luego le hacen un baño de…, de | con azúcar y la clara del huevo, y le dan el baño por lo alto, y unos roscos que son así, hermosos de verdad, ¿sabes?

Y entonces, pues había, como habemos personas de to en el mundo, unas más adelantás qu’otras, pues algunas las llevaba el muchacho: “Venga, pasa y toma lo que quieras. Cógelo de lo que quieras”, que había ahí toa la mesa llena. Y algunas iban y se dedicaban al rosco de baño. El rosco ba- | de baño valía en aquellos entonces un duro.

[Recopilador]: Era el más caro, ¿no?

[Carmen]: Era el más caro, claro. El coclán a lo mejor valía diez reales.

Y los caramelos a lo mejor valían dos gordas. Y, y había gente que, ya te digo. Las, las madres se sentaban —porque tú ves, aquello era una desconfianza del número uno—, las madres sentás to alrededor del baile, con sus faldas allí, y venían, venían las hijas, les echaba el rosco de baño, y la ma-, la madre allí lo tapaba. Y a lo mejor se ha llevao pa luego diez o quince roscos, que valían diez o quince duros, ¡fíjate tú! ¿Quién los tenía entonces?, ¿sabes? Sí, sí.

Y…, y hemos bailao mucho en los salones allí. Y e- | Y ponían también | Les ponían a los hombres de las aspauritas, las cogían con hilo y las desataban con una abuja, y le, y le decían un majo. Y iban bailando y llegaba y se lo clavaban al hombre: “¡Ay, que llevas el majo, que llevas el majo!”. Y era divertío aquello.

[Francisca]: O le pegaban un leñazo al candil, con unos candiles que había antiguamente. Dejaban aquello a oscuras.

Allí se juntaban cuatro o cinco parejas, ¿sabes? La que más flo | Los, los que más fuerza tenían arrollaban a los otros y se los tenían que apartar, y se quedaba la que más fuerza tenía solamente allí.