Madre, en la puerta hay un niño

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0478r

Informantes

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Notas

Agradecemos la valiosa ayuda de Fuensanta Aranda Gómez, quien nos puso en contacto con los informantes para la realización de esta entrevista.

Bibliografía

IGRH: 0179

Otras versiones de "Madre, en la puerta hay un niño"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3978); Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 33); Álvarez Cárcamo (2019: 25.20); Atero Burgos (2003: n.º 62); Benítez Sánchez (1999: pp. 215-216); Benítez Sánchez (2000: p. 266); Díaz (2007: A.1.1); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1990: pp. 156-157); Foxo (2011: p. 117); Fraile Gil (2013: n.º  50); Fraile Gil (2016: n.º 294-296); Gil Muñoz (2010: n.º 27, 28); Heredia Menchero (2017: n.º 29, 32); Higueras Martínez y Aguilar González (2001: pp. 157-158); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 189); Moreno Moreno (2016: n.º 88-90); Pimentel García (2020: n.º 245); Piñero Ramírez (1996: n.º 61); Piñero Ramírez (2004: n.º 48); Piñero Ramírez (2013: n.º 108); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: pp. 128-129); Rico Beltrán (2009: n.º 75); Salazar (1999: n.º 146);Schubarth y Santamarina (1986: n.º 57); Tejerizo Robles (2007: n.º 478-481); Trapero (2003: n.º 56); Trujillo Pacheco (2017: n.º 51, 53); Valenciano López de Andújar (1994: n.º 152); Vázquez León (1993: n.º 16).

Contaminaciones y engarces

El niño Dios pidiendo + Madre, en la puerta hay un niño (Álvarez Cárcamo, 2019: n.º 25.19; Asensio García, 2004: p. 115; Díaz, 2007: A.1.2, A.1.3; Rico Beltrán, 2009: n.º 72); El niño Dios pidiendo + Madre, en la puerta hay un niño + El niño perdido y hallado en el templo (Rico Beltrán, 2009: n.º 73); El niño perdido y hallado en el templo + Madre, en la puerta hay un niño (Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 57a1-57a3, 57b2, 57c1- 57c2); Madre, en la puerta hay un niño + El niño Dios pidiendo (Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 57b1); Madre, en la puerta hay un niño + El niño Dios pidiendo + El niño perdido y hallado en el templo (CLO, 0884r, Trujillo Pacheco, 2017: n.º 52); Madre, en la puerta hay un niño + El niño perdido y hallado en el templo (Asensio García, 2004: p. 114; CLO, 0424r, 0432r, 0759r, 0806r, 1111r; Gómez Garrido, 2012: n.º 145; Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 57b1).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

TRAPERO, M. (1990). Los romances religiosos en la tradición oral de Canarias. Madrid: Nieva.

Transcripción

—Madre, en la puerta hay un niño     más hermoso que el sol bello.
Yo diré que traerá frío     porque le pobre viene en cueros.
—Pues dile que entre,     se calentará,    
porque en esta tierra     ya no hay caridad—.
Entra el niño y se sentó     y apenas se calentaba,
le pregunta la señora:      —¿De qué tierra y de qué patria?
—Mi padre es del cielo,     mi madre también;
yo bajé a la tierra     para nuesto bien.
—Hacerle a la cama, niño,     en la alcoba y con primor.
—No me la haga usted, señora,     que mi cama es un rincón.
Mi cama es el suelo     desde que nací
y hasta que yo muera     ha de ser así—.
Y a otra mañana temprano     el niño se levantó
y le dice a la señora      que se quedara con Dios,
que se iba al templo,     que allí era su casa
donde vamos todos     a darle las gracias.
 

Resumen de "Madre, en la puerta hay un niño"

El niño Jesús llega a la puerta de una casa. La hija de la dueña le informa a esta de que hay en la calle un niño muy hermoso que tiene frío y deciden acogerlo. Una vez que el niño entra en calor, la patrona le pregunta por su procedencia. Él responde: a) que viene del cielo y que está en el mundo para sufrir, b) que viene de lejanas tierras y que su padre es del cielo y él nació en la tierra, c) que es de Belén y que sus padres son del cielo. En algunas versiones, la patrona le ofrece de cenar y le propone que se quede con ella, pero él rechaza su oferta porque quiere mucho a María. Durante la comida, el niño rompe a llorar porque su madre no podrá comer de preocupación o porque es muy pobre. La mujer le ofrece una buena cama para descansar, pero el niño prefiere dormir en el suelo. A la mañana siguiente, Jesús se despide e informa de que pueden encontrarlo en el templo o en el cielo, que es el lugar donde vive. En algunas versiones, el niño vuelve a la casa al día siguiente con un costal de trigo y una peseta para recompensar la caridad de la patrona.