El cura, el sacristán y las gachas blandas

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0517n

Informantes

Notas

Nótese la similitud de este relato con el narrado por una informante de La Overuela, Valladolid (0350n).

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Agradecemos la colaboración de Miguel Cuadros Arias, responsable del Centro de Adultos de Peal de Becerro (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Transcripción

[...] real, estando don Horacio aquí. Y estaba una mujer mayor que se llamaba Concha, que estaba sirviendo con don Horacio. Y además estaba María, la hermana de Cañamico, de Luis, la hermana, cuando estaba soltera estaba Concha y María allí, pa hacer la limpieza al cura y pa la comida y to. Y entonces, un día, pues el cura entra a la cocina allí, y estaba María preparando. Y dice:

—Don Horacio, ¿qué es lo que hacemos de comer?—.

Dice:

—Pos lo que quieras. ¡Ah, lo que sea!—.

Dice:

—¿Hacemos unas poquillas gachas?—.

Dice:

—Pos sí, hacemos gachas—.

Y entonces, el cura este, don Horacio, tenía la costumbre de, pa desayunar, en la alacena, cogía las puertas, me- │ se metía así y las puertas se las echaba así abiertas, entreabiertas; y ya empezaba a desayunar. Y..., y empezó María a hacer las gachas, y resulta que echó más agua que harina. Y Molina, que estaba allí, el sacristán, pues va y le dice │ Se fue el cura a la iglesia a decir la misa. Y le dice:

—Molina, dame usted la..., la poquilla harina que hay ahí en la bolsa, en la tabla de la alacena—.

Fue el hombre a cogerla y dice:

—Pero si esto está cerrao, no...—.

Dice:

—Bueno, ya se ha llevao don Horacio la llave metía en el bolso de la sotana a la iglesia.

—Pues ya ves —dice Molina, dice—. Pues voy a ver de qué manera lo arreglo—.

Entonces llegó allí y estaba en el púlpito don Horacio, estaba haciendo la homilía y “hermanos míos”, en fin, allí haciendo su homilía. Y Molina dice: “A ver de qué manera le digo yo que me dé la llave pa que las beatas no se enteren”. Y empieza a cantar Molina allí en lo alto del altar:

—Dice María la nostra

que me dé usted la llave del harineu,

que ha salío blandu el gacheu—.

Y el cura lo pilló y dijo: “Pues ahora le contesto yo”:

—Dile a María la nostra

que le meta fofili, fofili,

hasta que haga foquili, fojili—.

Que le metiera leña, se consumía el agua y se cuajaba la gacha.