El milagro del trigo

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0527r

Informantes

Recopiladores

Notas

En la versión cantada se repiten los dos últimos versos de cada agrupamiento de ocho, según el siguiente esquema: “José le dice a María: / —Que vamos a caminar, / ve preparando la cesta / que en el brazo has de llevar / para echar los chavos / si nos dan limosna / por esos caminos, / pobrecilla aurora, / por esos caminos, / pobrecilla aurora—”.

Las informantes manifiestan que esta composición se interpreta durante Navidad.

Agradecemos la valiosa ayuda de Fuensanta Aranda Gómez, quien nos puso en contacto con los informantes para la realización de esta entrevista.

Notas léxicas

zamarrón: aunque, según comprobamos en el NTLLE, zamarrón se registra desde el primer diccionario académico: ‘aum. El zamarro o zamarra grande y tosca’ (DA, 1726-39), observamos que en el DRAE (2014) se marca como andalucismo y se define como: ‘And. Mandil de lona o de cuero, con peto, que usan los segadores’. Esta acepción se registra a partir del DRAE (1936). En el TLHA se recoge con el significado de ‘mandil de lona o de cuero, con peto, que usan los segadores’ y se localiza en Valdepeñas de Jaén, además de en otras localidades de las provincias de Almería, Granada y Jaén.

(Nota léxica de Marta Torres Martínez)

Bibliografía

IGRH: 0512

Otras versiones de "El milagro del trigo"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 4035, 4036); Álvarez Cárcamo (2019: 25.16); Atero Burgos (2003: n.º 58); Benítez Sánchez (1999: pp. 223-224); Benítez Sánchez (2000: p. 265); Díaz (2007: B.5); Fraile Gil (2010: n.º 150); Fraile Gil (2013: n.º  48); Fraile Gil (2016: n.º 281-282); Gil Muñoz (2010: n.º 26); Higueras Martínez y Aguilar González (2001: pp. 154-155); Jaén Castaño (2018: n.º 537); Majada Neila (1984: n.º 67); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 138); Moreno Moreno (2016: n.º 75-81); Pimentel García (2020: n.º 216); Piñero Ramírez (1996: n.º 57); Piñero Ramírez (2004: n.º 45); Piñero Ramírez (2013: n.º 104); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: p. 130); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1987: n.º 81); Rico Beltrán (2009: n.º 71); Salazar (1999: n.º 137); Schubarth y Santamarina (1986: n.º 53); Tejerizo Robles (2007: n.º 483-485); Trapero (2000a: n.º 74, 75); Trapero (2000b: n.º 78); Trapero, León Felipe y Monroy Caballero (2016: n.º 93); Trujillo Pacheco (2017: n.º 50); Vázquez León (1993: n.º 18.1, 18.2).

Contaminaciones y engarces

Congoja de la Virgen en Belén + El milagro del trigo (Trapero, 2000a: n.º 73); Dudas de san José + El milagro del trigo (Foxo, 2011: p. 114-116); La Anunciación II + Dudas de san José + A Belén llegar + El milagro del trigo (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 133); La Anunciación II + Dudas de san José + El milagro del trigo (Esteve Faubel, 1998: pp. 1183-1185; De Mur Bernad, 2015: n.º 78; Rico Beltrán, 2009: n.º 67; Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 53a1-53a3); La Anunciación II + Dudas de san José + Nochebuena II + El milagro del trigo (Hernández Fernández, 2010: n.º 19); La Anunciación II + El milagro del trigo (Moreno Moreno, 2016: n.º 75.b); La Virgen y el ciego + El milagro del trigo (Trapero, 2000b: n.º 78.15).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

ATERO BURGOS, V. (1988). El romance de La huida a Egipto en cuatro versiones gaditanas: sus variantes con otras formas hispánicas. Guiniguada, 4, 51-71.

HERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, A. (2006). El milagro del trigo: de los evangelios apócrifos al folklore y la literatura. Culturas Populares, 3. Recuperado de http://www.culturaspopulares.org/textos3/articulos/hernandez.pdf

MINGOTE, J. L. (1986). Iconografía y tradición oral. El milagro del campo de trigo en la huida a Egipto. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 41, 109-133.

TRAPERO, M. (1990). Los romances religiosos en la tradición oral de Canarias. Madrid: Nieva.

VERGARA, F. y FRAILE, J. M. (1984). El milagro del trigo, un tema apócrifo. Revista de Folklore, 44 (4b), 45-52.

Transcripción

José le dice a María:     —Que vamos a caminar,
ve preparando la cesta     que en el brazo has de llevar
para echar los chavos     si nos dan limosna
por esos caminos,     pobrecilla aurora—.
Un poco más adelante     con un labrador se encuentra
y le pregunta la Virgen:     —¿Labrador, qué es lo que siembras?
—Aquí estoy sembrando     unas pocas piedras.
—Pues si piedras siembras,     piedras se te vuelvan—.
Fue tanta la multitud     que el Señor le dio de piedras
que se le puso la haza      que parecía una sierra.
Ese fue el castigo     que Dios le mandó
por ser embustero     aquel labrador.
Un poco más adelante     otro labrador se encuentra
y le pregunta la Virgen:     —¿Labrador, qué es lo que siembras?
—Aquí estoy sembrando     un poquito trigo
para que a otro año     salga florecido.
—Pues ve mañana a segarlo     sin ninguna detención,
que este milagro lo hace     el divino Redentor—.
Se marchó a la plaza,     juntó los peones
pa segar el trigo     con sus zamarrones*.
Estando segando el trigo     cuatro hombres a caballo
por una mujer y un niño     y un viejo van preguntando.
El labrador dice:     —Cierto que los vi
estando sembrando     pasan por aquí—.
Rodearon los caballos     echando mil insolencias
de ver que no habían logrado    el mal intento que llevan.
El intento era     de cogerlos presos,
degollar al niño     y irse tan contentos.

Resumen de "El milagro del trigo"

La Virgen y san José huyen de Herodes, que quiere degollar a Jesús. En el camino sufren muchas penalidades (hambre, frío, etc.). En algunas versiones, san José pide limosna a unos ganaderos que le dan pan y cordero. A continuación, se encuentran con un labrador. La Virgen le pregunta qué está sembrando y este le contesta que piedras. Como castigo por su soberbia, todo el campo se convierte en rocas. Más adelante, se encuentran con otro labrador, al que María hace la misma pregunta. Este le contesta que está sembrando trigo para el siguiente año. La Virgen, como recompensa a su amabilidad, le anuncia que al día siguiente encontrará el campo lleno de trigo. A cambio, le pide que si viene alguien preguntando por ellos, le conteste que pasaron por allí cuando se estaba sembrando el trigo. El labrador vuelve a su casa y le cuenta a su mujer el lance. Al día siguiente, reúne a varios peones y marcha a segar el trigo. Mientras siega, se acercan a él unos jinetes para interrogarle acerca del paradero de la Virgen, san José y el niño. El labrador les responde que pasaron por allí cuando estaba sembrando el trigo. Los caballeros quedan apesadumbrados por no poder localizar a Jesús, a quien tenían la intención de matar o de presentarlo a Herodes.