Trabajos en la Sierra de Cazorla

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0670n

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Notas

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Transcripción

Pues bien, mi padre no trabajó nunca porque mi padre estaba enfermo. Entonces, como ya le digo, eh, yo era muy pequeñita cuando murió, entonces yo siempre recuerdo verlo enfermo. Él tenía | sería cáncer, que entonces no se llamaba cáncer, y, el tiempo que vivió, pues yo lo vi siempre en cama. De la cama se levantaba a la silla con sus muletas. Y mi madre, que en gloria esté, que murió hace dos años también, pues ella trabajaba la tierra. Ya vio cómo tenemos | sembraba trigo, sembraba cebada. Luego, la vendía para sacar unos dineritos. Eh, y trabajaba pues eso: en la huerta, en la tierra, patatas, de todo se sembraba. Y ya está, mi madre no me acuerdo que haya trabajado en otra cosa.

Yo sí, me | mi hermana la mayor y yo pues sí que íbamos a trabajar a la Torre del Vinagre cuando venía el Caudillo, que tiene | la casa suya era la Torre del Vinagre. Cuando venía en septiembre, cuando era lo de la berrea pues venían a cazar los ciervos y a las, a la Laguna de Valdeazores a pescar truchas. Y mi hermana y yo y otra señora de por aquí bajábamos a hacer la | eh, lo que era el servicio de habitaciones y darle comida y eso a la guardia del Caudillo. A él, no. Nosotras, a él, no lo vimos nunca. Y yo estuve yendo durante cuatro años.

Y luego íbamos a trabajar también a la replantación forestal, a poner pinos. Eh, ahora te echo la distancia, que no sé, mi primo sabrá la distancia que está. Y a ponerlo todo, a limpiar las calles, lo que había. Es que entonces no había otra cosa. Hoy, Arroyo Frío, gracias a Dios, pues está muy bien con el turismo. Todo el mundo tiene trabajo, cosa que yo me alegro, y | pero entonces lo que había era eso: te levantabas a las cuatro o las cinco de la mañana y ibas allá arriba. De aquí a la Torre creo que son doce kilómetros lo que hay. Y de la Torre, luego, para arriba por la piscifactoría, pasando el río Borosa, pues había otros | por lo menos, otros dos kilómetros había para allí para arriba. Y me acuerdo que llevábamos un encargado, que se llamaba Juanillo, que era guarda, que ha vivido también aquí en Arroyo Frío. Y nos decía: —Mira, vosotras daros prisa porque ten- | yo comprendo que venís de muy lejos, entonces, eh, hay que presentar trabajo. Mira, cuando lleguemos allí a tal sitio, cortamos y nos vamos. Entonces, a lo mejor echábamos dos horas de trabajo. Claro, yo esto hoy lo digo, pero esto no lo podía decir. Y me recuerdo, ya que dijo lo de las anécdotas, me acuerdo que, un día, nos paramos a comer otras dos compañeras y yo. A almorzar, porque si salíamos de aquí, aquí doce kilómetros andando se tarda tiempo en hacerlos. Y nos paramos a comer allí en una loneta que había y pasó un señor que le decían | que era el guarda mayor, que le llamaban “Lombrices”, que ya murió también, claro. Y cuando fue al tajo de | donde estaban ya trabajando los demás, nosotras nos paramos ahí un poquito a comer un poquito, y le dice: —Juan, en la loma Mariángela he visto a dos o tres mujeres que están allí comiendo. A esas les quitas medio jornal—. Y cuando llegamos allí | una de ellas me acuerdo que se llamaba Magdalena. Y llegamos allí al trabajo y nos dice Juan: —Mira, ¿es que estáis tontas? Porque vosotras, ¿por qué tenéis que poneros ahí a la vista de todo el mundo? Ha pasado el guarda mayor y ha venido y me ha dicho que os tengo que quitar medio jornal. ¡Y tengo que quitaros medio jornal!—. Pues vale, pues nos quitó medio jornal. Y nada, por ahí por arriba pues a lo mejor echábamos tres o cuatro horas de trabajo, pero íbamos a destajo, como se llamaba antes. O tarea o como se llame. La tarea es que te decían “tienes que llegar a tal sitio, cuando se acabe, a la media horilla ya se ha terminao”. Y nada, y entonces, pues pa casa, porque teníamos que venir aquí a dormir otra vez. Dormíamos tres o cuatro horas, a lo mejor. Se nos iba | el tiempo se nos iba en el camino.

Y luego, cogiendo aceituna cuando era el tiempo de la aceituna, he estao sirviendo también, a mucha honra. En fin, pues eso eran las cosas que | en las que yo he trabajao.