Anécdotas sobre la matanza

Audio

Clasificación

Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0671n

Informantes

Recopiladores

Notas

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Transcripción

Recuerdo que yo | hacer los embutidos | aquí siempre se hacían las matanzas. Entonces no había otra cosa, ni había tiendas, ni había nada. Pues yo recuerdo que yo aprendí a hacer el embutido de mi abuela, que esté en gloria. La madre de mi madre, pues estábamos en casa de una tía mía y estábamos haciendo la matanza. Porque, antiguamente, cuando se hacía la matanza, nos juntábamos toda la familia a ayudarnos los unos a los otros. Y luego, la noche de, de la cena, que se decía, cuando se terminaba la matanza, pues se hacía una cena para toda la familia, hacían ensalada de graná. Y hacían dos ensaladas, una con picante y otra con dulce. Y cuando estaban comiéndose la dulce, pues traían la otra y todos a coger. Picábamos como los demonios. Mira, ¡y se liaban unas zapatiestas! Y me acuerdo que mi abuela le dijo a mi tía | que eso está arriba en casa de una tía mía, que no estaba en casa de mi madre | y dice: —Nena, mira, eh, deja que le eche la Ana Cruz las especias a la matanza y así que aprenda ella y ya, que lo sepa ella también cómo se hace—. Y allí aprendí yo. Y yo me acuerdo que al año siguiente fue cuando me casé y me fui a vivir ya por allí y yo me acuerdo que hice morcilla de cebolla. Y le eché mucha sangre, ¡y salieron más negras, pero más buenas que estaban! Había quien decía “¡es que no he probado morcilla más buena a lo largo de mi vida!”. Y, desde entonces, yo todos los años he hecho morcilla. Mi marido, que esté en gloria, me ayudaba. Y después, pues me ayudó la vecina o mis hijos. Yo tengo cuatro hijos también.