Los bailes en el pueblo

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0674n

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Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Transcripción

Luego nos juntábamos | a lo mejor llegaban a una casa y iban de, de casa en casa. Estaban, así, cortijitos. Cuatro cortijos, que se llaman por aquí, por Andalucía. Y a lo mejor aquí, eh, uno de esa casa se venía con los otros. Luego, en otra casa se juntaban otros dos o tres y así. Luego, nos juntábamos todos a bailar donde normalmente hacíamos bailes, que había un señor que le decían “el tío Gregorio”, que ese señor hacía bailes. En su casa se hacían bailes y eso, bueno, luego si eso te lo digo, las coplillas que cantaba. Pues eso, este señor tenía una guitarra, no era el único aquí entonces | y, y en el, en | tenía una casa grande, un salón grande, tenía asientos así de, de obra hechas alrededor. Y las señoras mayores, porque entonces no íbamos a los bailes sin una persona mayor con nosotras, nos acompañaba, se sentaban allí. Y a lo mejor llegaba un chico y decía: —¿Bailas conmigo?—. Dices: —No, tengo pareja—. ¿Y la otra?—. También—. ¿Y la otra?—. También—. Dice: —Pues ahora te siento—. Y te sentaban. Te cogían y te sentaban. Y si ellos decían que no bailabas, no te levantabas a bailar en toda la noche de allí. Y claro, las personas | como era aquello lo que se | lo que era la costumbre, pues ni tu madre ni quien fuera contigo no te podía mover. Ese llegaba y te sentaba allí y si no te decía | no te daba permiso de que salieras a bailar, no salías a bailar allí más.

Y entonces lo que se venía era gaseosas y una copita de anís. Y recuerdo que las chicas, cuando bailábamos, los chicos nos daban un caramelo o dos o los que quisieran. Y luego, pues todas, cuando nos juntábamos las chicas | claro, entonces los chicos estaban con los chicos y las chicas en otro lao con las chicas. Y nosotras pues todas a ver la que llevaba los caramelos gordos, más gordos. La que llevaba los caramelos más gordos es que se había portao mejor. Y ya todas querían bailar con aquel que llevaba los caramelos más gordos. Y, y recuerdo que el tío Gregorio, que era, era hermano de mi abuelo, era tío también de mi madre. Porque ya le digo, aquí eran todos familia. Los que vivíamos por aquí, todos, éramos todos familia. Y el que no era familia, era igual que si lo fuese porque nos hemos llevao todos como familias. Y me acuerdo que cantaba, con los pasodobles, era… con la guitarra: chimpún, chimpún, chimpún, chimpún, chimpún, chimpún. Y cantaba:

Me acuerdo de ti más veces
que hojillas tiene un manzano,
una noguerilla, nueces,
papeles, un escribano.

Y chimpún, chimpún, chimpún. Y la gente, vueltas alrededor del salón aquel. Y luego cantaba otra, dice:

El candil se está apagando,
la luz ya no tiene aceite,
no te digo que te vayas,
ni tampoco que te sientes.

Y venga chimpún. Y eso es lo que | Sí, me acuerdo que cantaba, lo que pasa que ahora no me acuerdo. Cantaban también | se cantaba una que decía:

Mi suegra en el embarazo
le dio por comer guindillas,
por eso tiene mi novia
tan gordas las pantorrillas.