Talarines

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0699n

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Notas

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Transcripción

Talarines, que siempre les hemos llamao talarines. Ahora les llaman “andrajos”, pero yo me acuerdo que toda la vida ha sío “talarines”. Pues los talarines, que yo los sigo haciendo todavía también, lo que pasa es que yo ahora les pongo un poquito de carne. Porque claro, entonces no había carne, entonces, ¿qué carne vas a echar entonces? Gracias que había un poquito de bacalao. Pues entonces, los talarines llevan más o menos los mismos ingredientes: ajo, cebolla, que es lo típico que se pone a tos los guisaos, y si es tiempo de los robellones, pues se le ponen robellones también. Le dan muy buen sabor. Y, y en vez de comino, se le pone hierbabuena. O sea, a los talarines no se les pone comino. O yo, por lo menos, no les pongo porque, cuando pones | el comino es muy fuerte. Es un sabor muy fuerte. Y la hierbabuena también. Si pones comino y hierbabuena, el comino se come el sabor de la hierbabuena, ¿vale? To eso son cosas que uno va experimentando ya con la edad. Y ya, cuando ya ha hervido también un ratito, que se ve que | a veces, se le pone bacalao. Se le ponía bacalao. Claro, el bacalao también valía entonces, lo que pasa es que valía más caro que la | más barato que la carne. Es lo típico que normalmente se gastaba.

Entonces, cuando ya ha hervido un ratito, entonces se hace una masa, como si fuese masa de pan. Y se hacen unas tortas. Se extiende la masa, se coge el trocito de | se extienden en lo alto de una mesa o un banco y, con un canuto de caña o con unos rodillos de estos que venden, antes | te digo de caña porque antes es lo que había. Entonces no había rodillos de los que | por lo menos, aquí no los utilizábamos. Aquí ibas al campo, cogías una, una caña y hacías | le quitabas bien todo eso y, con eso, la extendías, la extendías hasta que salga finita, finita, finita, como papel de fumar. Y le ponías la torta aquella y la dejabas un ratito. Entonces la torta, cuando ya llevaba un ratito entera, así para que se cuajase la masa, la | le echabas el caldo por encima. Le ibas echando el caldo por encima y las vas troceando las tortas y así, hasta que ves que se queda caldosito para que se quede | no se quede demasiado seco. Y entonces ya, una vez que has terminado de ponerle las tortas, pues ya le pones la hierbabuena por lo alto, molida o a trocitos. Si es fresca, a trocitos, y si no, molida, o sea, bien trituradita. Y, y ya está. Dejas reposar un rato y están buenísimos.