La mujer del molinero y el cura

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Notas

La informante manifiesta que el título de este romance es El entremés y que lo aprendió de sus padres y abuelos.

En esta versión, se repiten todos los hemistiquios, excepto el 22a y el 25b, que está incompleto.

Al repetir el hemistiquio 11a, la informante canta: "el costal", en lugar de: "en ese costal".

Al repetir el hemistiquio 24a, la informante canta: "vaya", en lugar de: "váyase".

Al repetir el hemistiquio 25a, la informante pronuncia: “rest’ e”, en lugar de: "resta’ e".  

Aclaraciones léxicas:

taurnero: por tornero.

engorrufado: por emborrizado, que en Andalucía significa ‘empanar’ o ‘rebozar’ (DRAE: 2014).

sombrero calañé: por sombrero calañés, ‘sombrero de ala vuelta hacia arriba y copa comúnmente baja en forma de cono truncado, usado por los labriegos y gente de pueblo en varias provincias’ (DRAE: 2014).

Bibliografía

IGRH: 0461

Versión publicada en Anaya Flores (1999: pp. 150-151; música p. 180; procedencia y peculiaridades p. 219) y Anaya Flores (2016: p. 366;  música p. 404).

Otras versiones de "La mujer del molinero y el cura"

Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 25); Álvarez Cárcamo (2019: 21.3); Atero Burgos (2003: n.º 86); Checa Beltrán (2005: n.º 27); Fraile Gil (2013: n.º  54); Fraile Gil (2016: n.º 64); Manzano Alonso (2003: pp. 330-336); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 46); Moreno Moreno (2016: n.º 97-100); Pérez Rivera (2015: n.º 278); Pimentel García (2020: n.º 416); Piñero Ramírez (1996: n.º 83); Piñero Ramírez (2004: n.º 60); Piñero Ramírez (2013: n.º 82); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: p. 110); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1987: n.º 69); Schubarth y Santamarina (1984: n.º 159); Tejerizo Robles (2007: n.º 470); Trujillo Pacheco (2017: n.º 62); Valenciano López de Andújar (1994: n.º 97); Vázquez León (1993: n.º 9).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

BAUTISTA RODRÍGUEZ, J. (2020). El cuento de Mariquita triqui traca (ATU 1730C*) y el romance de La mujer del molinero y el cura: cultura popular, anticlericalismo y biopolítica. Boletín de Literatura Oral, 10, 87-108.

HERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, A. (2010). Romancero murciano de tradición oral. Entnografía y aplicaciones didácticas. En M. Masera y J. M. Pedrosa Bartolomé (Eds.), El jardín de la Voz: Biblioteca de Literatura Oral y Cultura Popular, 8. Universidad de Alcalá – Insituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM – Centro de Estudios Cervantinos.

MERINO MADRID, A. (2000). Fuentes literarias escritas para dos romances de la tradición oral de los Pedroches. En J. Criado Costa, Crónica de Córdoba y sus pueblos, VI, (pp. 345-355). Córdoba: Diputación Provincial.

REDONDO, A. (1983). De molinos, molineros y molineras: Tradiciones folklóricas y literatura en la España del Siglo de Oro. En Literatura y folklore (pp. 99-115). Universidad de Salamanca.

RÍO CABRERA, J. A. (1989). Líneas convergentes en la cuentística y en el romancero andaluz: los temas anticlericales. En P. M. Piñero Ramírez (Ed.), El Romancero. Tradición y pervivencia a fines del siglo XX: Actas del IV Coloquio Internacional del Romancero (Sevilla - Puerto de Santa María - Cádiz, 23-26 de junio de 1987) (pp. 553-558). Fundación Machado – Universidad de Cádiz.

Transcripción

Siéntate, si estás despacio,     te contaré el entremés,
lo que le pasa a un taurnero*     un día con su mujer,
porque el padre fray Fulano     le quiso pisar el pie.
—Déjalo que te lo pise     y nos traerá de comer—.
Llevó un pollo engorrufado*     con mucha azúcar y miel.
A la primera tajada,     a la puerta llama Andrés.
—Padre, ese es mi marido;     ¿dónde lo metería a usted?
—Méteme en ese costal     y arrímame a la pared.
—¿Y si alguien preguntara?     —Que ha caído que moler—.
Al tiempo de abrir la puerta,     lo primero que se ve.
—Lo que hay en ese costal     yo lo quisiera saber.   
—Es un poquito de trigo     que han traído pa moler.
—Isabel, tráete el candil,     que el trigo lo quiero ver—.
Y al desatar el costal,     lo primerito que ve
es la corona del cura     y el sombrero calañé*.
—Bienvenido sea, el padre,     bienvenido sea usted;
tengo la mulilla coja     y ha caído que moler—.
Lo uncieron a la una,     lo soltaron a las tres.
Y al tiempo de desuncirlo,     el cura echó a correr
por una carreterita,     que no se le ven los pies.
A otro día muy temprano     a misa va la Isabel
y se ha encontrao con el cura     (………………..)
—Bienvenido sea, el padre,     bienvenido sea usted;
váyase mañana por casa     y nos lleva de comer.
—Vaya el demonio y lo muela,     yo no puedo ir…
que en lo que me resta’ e vida     no me engaña otra Isabel.

Resumen de "La mujer del molinero y el cura"

Un fraile quiere cortejar a la mujer del molinero. Esta se lo cuenta al marido, que le aconseja que se deje querer siempre que le traiga comida. Cierto día, el padre se presenta en el molino con un pollo rebozado en azúcar y miel. Mientras están cenando, toca el molinero a la puerta. El cura le pide a la mujer que lo oculte en un costal y lo arrime a la pared. Cuando marido y mujer se disponen a comer, este repara en el saco. Aunque ella asegura que es trigo, el molinero se acerca para comprobar el contenido y descubre el sombrero o la corona del cura. Como castigo, el marido lo unce al molino para que haga el trabajo de su mula, que está coja. Al día siguiente, la mujer del molinero acude a misa y le propone al cura que vuelva a visitarla. Él la maldice y asegura que nunca más será engañado por una mujer.