En la estación de Alicante

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Clasificación

Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0770r

Informantes

Recopiladores

Notas

La informante indica que aprendió estas canciones “porque, cuando yo era chica, mi madre se iba al campo, y si me dejaba una peseta para comprar comida, venía un tío de coplas y yo compraba las coplas, y no compraba la comida. Y así nos lo pasábamos. Y mi madre, que iba al campo, me llevaba a las quinterías con ella, y yo aprendía los cantares".

Bibliografía

IGRH: 5012

Otras versiones de "En la estación de Alicante"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3904); Alcalá Ortiz (2006: pp. 58-60); Alguacil González (2012: pp. 60-61); Alonso Fernández et alii (2017: n.º 55); Atero Burgos (2003: n.º 273); Benítez Sánchez (2000: p. 255); Checa Beltrán (2005: n.º 44); Díaz (2007: F.26); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1990: pp. 91-93); Higueras Martínez y Aguilar González (2000: pp. 163-164); Manzano Alonso (2003: 507-509); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 248); Moreno Moreno (2016: n.º 190-193); Pimentel García (2020: n.º 615); Tejerizo Robles (2007: n.º 425); Trapero (2000a: n.º 193); Trapero, León Felipe y Monroy Caballero (2016: n.º 182).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Primera parte. Historia de un militar de Almadén
 
En la estación de Alicante,     donde subió un militar
en un coche de segunda     que para su casa va.
Al ir a tomar asiento,     el joven queda mirando
a una señora muy guapa     que lleva un niño en los brazos.
La señora le pregunta:     ―¿Es que va usted con permiso?―.
El militar le contesta:     ―No, señora; voy cumplido―.
La señora se conmueve     y le dice muy risueña:
―Si no tiene inconveniente,     ¿me quiere usted dar las señas?
―Señora, soy de Almadén,     me llamo José Jiménez,
vivo en la calle Mayor,     número cuarenta y nueve―.
La señora se conmueve,     le dice con mucha gracia:
―¿Me quiere tener el niño,     mientras bajo a beber agua?―.
Pasaron tres estaciones,     la señora no volvió,
y el militar con el niño:     ―¿Ahora qué voy a hacer yo?―.
Se queda mirando al niño.     ―Niño, no viene tu madre―.
Ve que en la mano derecha     lleva colgada una llave.
Le quita la llave al niño,     coge y abre la maleta
y envueltas en un papel     llevaba diez mil pesetas.
Y en los papeles decía:     “Precure al niño criarlo,
y si no tiene dinero,     lo publica en el diario”.
Al llegar a la estación,     donde todos lo esperaban,
al verlo con aquel niño,     la novia le preguntaba:
―¿Este niño de quién es?     Tú me tienes engañada―.
Desde la estación al pueblo     le contó lo que pasaba:
cómo le dieron al niño,     el dinero que llevaba.
Disponen para la boda    y enseguida se casaron
[y] se llevaron al niño     y a biberón lo criaron.
Ya que tiene quince años,     lo ha metido en un taller
para que aprenda de chófer,     que eran los deseos de él.
Ya que ha aprendido el oficio,     se ha marchado a Barcelona
y se colocó de chófer     con una noble señora.
Ya llevaba varios meses     sirviendo en aquella casa,
y le hacían muchos regalos     por lo bien que se portaba.
Hasta que un día la señora     lo ha llamado a su despacho:
―Perdona mi atrevimiento     y escucha lo que te hablo.
Si tú te casas conmigo,     será tu felicidad,
pues yo en mi casa estoy sola,     para ti mi capital―.
En esos mismos momentos     el joven le contestó:
―Pues yo también estoy solo,     aceto su petición.
―Pues dime cómo te llamas     y del pueblo adónde eres,
para mandar a decir     que nos manden los papeles.
―Señora, soy de Almadén,     me llamo José Jiménez,
vivo en la calle Mayor,     número cuarenta y nueve―.
Entonces esa señora     al muchacho se abrazó,
diciendo: ―Yo soy tu madre,     hijo de mi corazón.
No lo hice por desprecio,     que lo hice por no manchar
la honra de mi familia,     pero me perdonarás.
Y a los que a ti te criaron     quiero pedirles perdón
y también darle las gracias     por ese humilde favor.

Resumen de "En la estación de Alicante"

Una señora muy guapa que lleva a un niño en brazos comparte vagón con un militar que regresa a casa. Esta le pide que coja a la criatura en brazos mientras baja a beber agua. Pasado un tiempo, el militar sospecha que la madre no va a volver, así que decide revisar una maleta que hay al lado del niño. La abre y descubre que contiene diez mil pesetas y una carta en la que se ruega que críen al niño. Su novia y él deciden adoptarlo. Cuando crece, se marcha a servir como chófer a una casa importante. La señora le propone matrimonio, prometiéndole todo su capital. Él acepta y, cuando ella le pide las señas, descubre que es su hijo y le explica que lo abandonó para no manchar la honra de su familia.