Las señas del esposo

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Informantes

Notas

La informante le da el título de Estaba la doña Ana.

Archivo sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00001 09).

Título indicado en las anotaciones de campo: "La vuelta del marido".

Muchos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Catálogo Folclórico de la provincia de Valladolid.

Bibliografía

IGRH: 0113

Otras versiones de "Las señas del esposo"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3907); Alcalá Ortiz (2006: p. 124); Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 7); Álvarez Cárcamo (2019: 7.2, 7.3, 7.4, 7.5, 7.6); Asensio García (2004: pp. 103-104); Atero Burgos (2003: n.º 40); Barrios Manzano y Jiménez Rodrigo (2002-2003: n.º 103); Benítez Sánchez (2000: pp. 258-259); Betancourt, Bonamore y Cohen (1992: n.º 2 de «Romances novelescos»); Checa Beltrán (2005: n.º 14); Díaz (1980: n.º 22); Díaz (2007: E.4, E.5); Esteve Faubel (1998: pp. 1100-1101); Fraile Gil (2010: n.º 47-50); Fraile Gil (2013: n.º 17-19); Fraile Gil (2016: n.º 25-26); Gil Muñoz (2010: n.º 5); Heredia Menchero (2017: n.º 985, 986); Hernández Fernández (2010: n.º 2-4); Higueras Martínez y Aguilar González (2000: pp. 151-152); Majada Neila (1984: n.º 72); Manzano Alonso (2003: pp. 144-163); Marazuela Albornos (1981: n.º 162, 181); Martínez Ruiz (1956: n.º 7); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 12-14); Moreno Moreno (2016: n.º 54-56); Nieves Martín (2010: n.º 499); Pérez Rivera (2015: n.º 243-245); Pimentel García (2020: n.º 136); Piñero Ramírez (1996: n.º 39); Piñero Ramírez (2004: n.º 35); Piñero Ramírez (2013: n.º 40); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: p. 57-58); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1987: n.º 27); Rico Beltrán (2009: n.º 36); Romero López (1995: n.º 18); Sánchez Miguel (1984: n.º 13); Schubarth y Santamarina (1987: n.º 34); Schubarth y Santamarina (1984: n.º 55); Sevilla (1921: n.º 91); Suárez López (2009: n.º 233, 234); Tejerizo Robles (2007: n.º 390); Tomé Fernández (2009: pp. 229, 316); Trapero (1985: n.º 68-75); Trapero (2000a: n.º 23); Trapero (2000b: n.º 14); Trapero (2003: n.º 8-10); Trapero, León Felipe y Monroy Caballero (2016: n.º 24, 25); Trujillo Pacheco (2017: n.º 16, 17); Valenciano López de Andújar (1994: n.º 76); Vázquez León (1993: n.º 1.1; 1.2).

Contaminaciones y engarces

Las señas del esposo + Bernal Francés + Aparición de la enamorada muerta (Valenciano López de Andújar, 1994: n.º 66); Las señas del esposo + Princesa peregrina (Trapero, 1985: n.º 76).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

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Transcripción

Estaba la doña Ana     bordando paños de seda,
vio bajar a un caballero     por lo alto de la sierra.
Se levantó y preguntó     si venía de la guerra:
―Sí, señora, de allí vengo,     ¿qué es lo que tiene usted en ella?
―Seis años, va para siete,     que está mi marido en ella.
―¿Qué daría la doña Ana     por ver a suyo marido?
¿Qué daría la doña Ana     por verle sanito y vivo?
―Yo daría cien ovejas,     con ellas, cien corderillos.
―Eso es muy poco, doña Ana,     por ver a tuyo marido.
Eso es muy poco, doña Ana,     por verle sanito y vivo.
―¿Qué daría la doña Ana     por ver a suyo marido?
¿Qué daría la doña Ana     por verle sanito y vivo?
―Yo daría cien vaquillas     y, con ellas, cien chotillos.
―Eso es muy poco, doña Ana,     por ver a tuyo marido.
Eso es muy poco, doña Ana,     por verle sanito y vivo.
―¿Qué daría la doña Ana     por ver a suyo marido?
¿Qué daría la doña Ana     por verle sanito y vivo?
―Yo daría tres hazañas     que tengo en la orilla el río:
la una muele azafrán;     la otra, clavo y cominos,
y la otra, harina blanca,     que comía mi marido.
―Eso es muy poco, doña Ana,     por ver a tuyo marido.
Eso es muy poco, doña Ana,     por verle sanito y vivo.
―¿Qué daría la doña Ana     por ver a suyo marido?
¿Qué daría la doña Ana     por verle sanito y vivo?
―Yo daría mis tres hijas,     que tengo en aquel castillo:
la una, para el planchado;     la otra, para el cosido;
la más pequeña de todas,     para casarla contigo.
―Yo no quiero tus tres hijas     que tienes en el castillo,
lo que yo quiero es tu cuerpo     para gozarme contigo.
―¡Váyase a la mierda, el hombre,     mal criado y peor nacido!
Para darle yo mi cuerpo,     ¿para qué quiero marido?―.
Se agarraron de la mano,     se fueron para el castillo,
y allí se cuentan los dos     la vida que han tenido.
Aquí fue el resultado:     que este era el suyo marido.

Resumen de "Las señas del esposo"

Una mujer, que en algunas ocasiones es una coronela que se encuentra en la puerta del cuartel; en otras, una bordadora que está en su taller; y en otras, una señora que está bordando asomada al balcón de su casa, ve aparecer a un soldado. Le pregunta si ha visto a su esposo, que lleva siete años en la guerra. El soldado le pide que le dé sus señas y ella accede. La descripción del esposo varía en función de las versiones, aunque suele ser alto, rubio y aragonés, y llevar consigo alguna prenda que su esposa le bordó en seda. A partir de aquí, el marido decide poner a prueba la fidelidad de su mujer. En la mayoría de versiones, el caballero le confiesa que su marido ha muerto en batalla y que en su testamento dejó expreso su deseo de que contrajera matrimonio con él. La esposa se niega, asegurándole que esperará a su cónyuge otros siete años y después ingresará en un convento. El soldado le interroga sobre el futuro de sus hijos, y ella responde que uno será fraile o estudioso; otro, servirá a sus padres, etc. Finalmente, el marido, halagado por la firmeza de su esposa, le revela su verdadera identidad. En otras versiones, el caballero le pregunta a su mujer qué daría por volver a ver a su marido. Ella le ofrece, una a una, todas sus posesiones. Finalmente, el soldado declara que solo la quiere a ella, pero la esposa lo rechaza porque le debe fidelidad a su marido. Este le revela su verdadera identidad y marchan hacia su castillo donde se ponen al día de todo lo que les ha ocurrido durante el tiempo que no han estado juntos.