Gerineldo

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Notas

En esta versión, se repiten los versos 2, 4, 6, 9, 11, 13, 15, 17b, 18, 20, 22, 24, 25, 27, 29 y 31.

Aclaraciones léxicas:

albertido: por albedrío. La informante forma albertido sobre albedrío y advertido.

Bibliografía

IGRH: 0023

Versión publicada en Anaya Flores (2016: pp. 246-247).

Otras versiones de "Gerineldo"

Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 24); Armistead (1978: P2 [Q1]); Atero Burgos (2003: n.º 5); Checa Beltrán (2005: n.º 2); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 39, 41 y 42); Piñero Ramírez (1996: n.º 3); Piñero Ramírez (2004: n.º 2 y 3); Piñero Ramírez (2014: n.º 9); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 383-387).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

—Gerineldo, Gerineldo,     Gerineldito pulido,
¡quién te pillara esta noche     tres horas en mi albertido!*
—Como soy vuestro criado,     señora, burláis conmigo.
—No me burlo, Gerineldo,     que de veras te lo digo.
—¿Y a qué hora, gran señora,     cumpliréis lo prometido?
—Entre las doce y la una,     cuando el rey esté dormido—.
Y a eso de la medianoche,     (…………………………)
se levanta Gerineldo.     (…………………………)
Da tres vueltas al palacio     y otras tantas al castillo;
viendo que no había nadie,     al cuarto la infanta ha ido.
—Traición, traición al palacio,     ¿quién ha sido el atrevido?
—No se asuste usted, señora,     que es Gerineldo pulido,
que entre las doce y la una     se cumple lo prometido—.
Se liaron a luchar     como mujer y marido;
en medio de aquella lucha     los dos quedaron dormidos.
Y a otro día de mañana     (…………………………)
llama el rey a Gerineldo     que le lleve los vestidos.
Unos dicen: —No está aquí—.     Y otros dicen: —No ha venido—. 
Y el rey que cayó en sospecha     al cuarto la infanta ha ido;
los ha encontrado durmiendo     como mujer y marido.
Ha desenvainao la espada     y entre los dos la ha metido,
para el día de mañana     la espada fuera testigo.
Y con el resfrior del hierro     la infanta se ha sorprendido:
—Levántate, Gerineldo,     que ya somos descubridos,
que la espada de mi padre     entre los dos ha dormido.
—No me niegues, Gerineldo,     que con la infanta has dormido.
Sos pondremos una casa     como mujer y marido.
—Tengo juramento hecho     con la Virgen de la Estrella,
mujer que ha sido mi dama     no he de casarme con ella—.
Gerineldo se ha marchado     para las islas de Cádiz,
y la infanta se ha quedado     preñadita y con su padre.

Resumen de "Gerineldo"

La hija del rey requiebra a su criado Gerineldo. Este accede a sus deseos y, en plena noche, se interna en la habitación de la princesa. El rey se despierta temprano y pregunta al resto de los criados por el paradero de Gerineldo. Estos no saben darle respuesta. En otras versiones, el rey se despierta de noche porque sospecha de su hija. Entra sigilosamente en la habitación donde duermen los amantes y deja su espada entre ambos para que sirva como testigo de su presencia. El rey se pregunta qué puede hacer, porque no se ve capaz de matarlos. Al sentir el frío de la espada, la infanta se despierta y, alarmada, le pide a Gerineldo que salga huyendo por el jardín. El rey le intercepta el paso y pide que le explique por qué está tan descolorido. Este le asegura que le ha robado el color una rosa. El rey le pide que no le niegue la verdad y le exige que se case con la infanta. Este se niega porque le ha prometido a la Virgen que nunca se casaría con una mujer de la que hubiese gozado con anterioridad. En algunas versiones, Gerineldo es condenado a muerte, pero escapa hacia tierras lejanas, mientras que la princesa queda en palacio deshonrada o embarazada.