Milagro del santo Custodio y los perros

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Clasificación

Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 0934r

Informantes

Recopiladores

Notas

La informante asegura que se trata de una oración al santo Custodio.

Aclaraciones léxicas:

La Hoya: la informante pronuncia la /h/ aspirada. Se trata de La Hoya del Salobral, pedanía perteneciente al municipio de Noalejo y lugar de nacimiento del conocido como santo Custodio.

Bibliografía

Otras versiones de "Milagro del santo Custodio y los perros"

Pimentel García (2020: n.º 913).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Una perra gorda vale     el papel que vende el cojo,
que era del santo Costodio     de La Hoya* del Noalejo.
Le echó la bendición     para el que quiera leerlo,
que lo lea con devoción     y se llevará el misterio.
Amorosísimo Rey     de la tierra y de los cielos,
como no queréis bajar     al mundo, que es el infierno,
mandasteis un delegado     por orden del Padre eterno
a la provincia de Jaén,     término del Noalejo,
donde le llaman La Hoya,     que acuden los enfermos,
porque está el santo Costodio,     que es el médico del cielo.
Una madrugá temprano,     se quitó el santo el sombrero
para rezar sus devociones,     arrodillado en el suelo.
Y terminó de rezar     y estaba el santo ofreciéndolo,
y se le iluminó la casa     con todos los astros del cielo.
Pegó un trueno en el tejado     y las puertas se le abrieron,
tres perros en compañía     enfrente se le pusieron:
dos tenían el pelo blanco     y el de en medio el pelo negro,
con una carta en la boca,     que aquel sería el correo.
Los dos blancos lo miraron     y, entonces, el perro negro
pegó un salto a la cocina     y , en la mesa del brasero,
allí se dejó la carta     que estaba el santo ofreciéndolo.
El perro se retiró,     haciendo el acatamiento,
que lo estaban esperando     los otros dos compañeros.
Se quitaron los retratos     que figuraban de perros,
se volvieron tres estrellas,     las más hermosas del cielo,
que se fueron por los campos,     echando chispas de fuego.
Fue mucha la admiración     pa los pobres ganaderos,
que se fueron a La Hoya     y dejaron los carneros.
El santo quedó pasmado     al ver tan grande misterio,
que habían salido tres estrellas,     habiendo entrado tres perros.
Temblando cogió la carta     y, cuando le vio el sello,
dijo: —Para la pluma de esta letra,      no hay en el mundo tintero—.
Pues la carta la besó     y se la metió en el medio,
y se fue a hacer la oración     a nuestro Dios sacramento.
Apenas rayó la aurora,     los pájaros acudieron:
unos cantaban fuera,     otros cantaban dentro,
algunos que se atrevían     cantaban en su sombrero.
Ocho pueblos alrededor     el anuncio lo tuvieron
del milagro de La Hoya     y la carta con los perros.
Valdepeñas y el Castillo,     Frailes y Noalejo,
Campillo de Arenas, Cambil,     Carchel y Carchelejo
abandonaron su casa     para llevar a sus enfermos.
Los caminos iban tapados     de pobres y caballeros,
y llegaron a La Hoya;     más de dos mil se reunieron.
Salió el santo Costodio     y en brazos lo cogieron,
no lo querían soltar     porque no pisara el suelo.
Les echó la bendición     a los malos y a los buenos;
fue tan buena melecina     que los pobres recibieron,
que a los bastardos y cojos,     todos andando se fueron.
Decían con alegría:     —¡Viva el médico del cielo!
El santo Costodio cura     sin botica y sin dinero—.
Fue nombrado por el mar,     también por el extranjero.
Con un papel de fumar     que le dé el santo al enfermo
y se lo tome con agua,     al instante queda bueno.
De niño lo cubrió un ángel     estando de ganadero
y, regando las hortalizas,     otra vez vinieron la carta con los perros.
El que diga que no hay Dios,     irá derecho al infierno.
Tenemos un delegado     por la justicia del cielo.
El que lleve este papel     en un sayo de su cuerpo,
(…………………………)     estará libre de fuego
y no tendrá ningún dolor     ni tampoco malos tropiezos.

Resumen de "Milagro del santo Custodio y los perros"

El santo Custodio está rezando en su casa, cuando irrumpen en ella tres perros, unos de los cuales le entrega una carta. Acto seguido, se transforman en estrellas fugaces y suben al cielo. Los vecinos de los pueblos cercanos tienen noticia del milagro sucedido y mandan a todos sus enfermos a visitar al santo. Custodio les echa la bendición y los cura.