El tesoro oculto en la propiedad que enfermó al niño

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1013n

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Notas

Esta narración fue recogida en Martínez Reyes (2016: n.º 336).

Transcripción

Nosotros teníamos una propiedad, y un chico de Santa Bárbara, me acuerdo que acabábamos de vender la propiedad, y andaba buscando leña y se halló, se halló un tesoro. Antes los tesoros los echaban en ollas de barro, pero, pero barro… que hacían, que hacían el, que metían el chiquito, el grande, el mediano y todo, así iba. Y ese fregado se lo halló. Pero supuestamente cuando se halla un tesoro así, lo halla uno, no tiene que contarle a nadie, esa es su suerte. Y él, dicen que le daba miedo el cerro, y empezó a contarle a otro y fueron a abrir el hueco y a traer todo con el…, con el otro. Dicen que él cuando vio, empezó a ver y eran de las monedas antiguas de nosotros.

Y entonces… Dice que…, que él se fue allá y el error de él fue haber contado con el otro, era él solito, él solito. Dice que cuando fue en la noche y sacaron, todo lo echaron en un saco, y a la hora, a la hora, cuando él llegó a casa, se le convirtieron en huesos. Y dicen que él tenía, tenía el saco así de huesos, y tenía un niño chiquito, no lo había bautizado. Y dicen que el saco se movía en la noche así y el niño se le estaba poniendo grave. Y entonces, claro, el mismo muerto que, que tenía los huesos, le estaba llevando el niño, como no estaba bautizado. Y se meniaba el saco, dicen, en la noche, y el niño grave, grave. Y dicen que le dijo otro amigo, dicen que le dijo: "Mira", dicen que le dijo: "Ese tesoro se te volvió hueso". dice que le dijo, "porque… vos contaste". Dice: "Mira, tienes que ir a devolver eso si quieres que tu hijo se salve". Y así hizo, fíjese, fue a devolver eso y se curó el niño. Pero dice que se meneaba el saco, se mecía.