Mujer que asesina a su marido por los amores del criado

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1020r

Informantes

Recopiladores

Notas

El informante indica que este romance lleva por título El crimen de La Coruña.

Aclaraciones léxicas:

cogien: por cogen.

Bibliografía

Otras versiones de "Mujer que asesina a su marido por los amores del criado"

Pimentel García (2020: n.º 748).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Hombres, niños y mujeres,     hay que poner atención
para explicar este crimen,     que causa pena y dolor.
En la provincia de La Coruña     hay un pueblo que se llama
Écijo de Traspasante,     partido de Santa Marta.
En dicho pueblo habitaba     un matrimonio honrado;
él se llamaba Marcial     y ella Einés Conrado.
Estos tenían dos hijos,     un varón y una hembra.
Para explicar este crimen     dice la primera escena:
[¿por más?] por nacidos del mundo,     hay quien lo pueda explicar
el valor que tuvo Inés     para matar a Marcial.
Vivía muy felizmente     este matrimonio honrado,
hasta que Inés la mundana     se enamoró del criado.
Una tarde un vecino     con Marcial se encontraba;
dándole los buenas tardes,     el caso le fue a contar:
—Te desengaño, Marcial,     eres un vecino honrado;
ten cuidado con Inés,     que te anda con el criado—.
Y Marcial le contestó:     —No me convences con eso;
mi mujer siempre fue fiel     y a mí no me hizo de menos—.
Pero al llegar a su casa,     él iba desesperado
y le dijo: —Mira, Inés,     despachemos al criado—.
Y ella le contestó,     haciendo el desentendido:
—Haz lo que quieras, Marcial;     (…………………)
pero hace mucho por la casa     y quiere mucho a tus hijos—. 
Aquella noche Marcial     se fue a acostar enseguida;
ella se aconsejó con el criado     y estas palabras decía:
—Mi marido está enterado,     de seguro se lo han dicho;
pues ya le han desengañado     que estoy andando contigo;
así es que tendrás valor     y a esto me aceptarás:
hay que matarlo esta noche,     no sea que se entere más—.
Y el criado contestó:     —Matarlo no puede ser;
hay que cavilar las cosas,      piensa lo que haces, Einés—.
La traidora suplicaba     y por fin lo consiguió:
—Hay que matarlo esta noche;     si no, seremos prendidos.
Cuando él esté durmiendo,     yo daré un tosido fuerte,
y tú subes preparado     y lo matas de repente—.
Cuando Marcial descansaba,     ella dio la contraseña,
y él con un hacha en la mano     subió pronto la escalera.
Le pegó un golpe mortal     encima de la cabeza.
Y se levantó Marcial     y estas palabras decía:
—Sagrada Virgen del Carmen,     ¿cómo me quitáis la vida?—.
Entonces esta mujer,     como una maldita fiera,
le cortó el cuello a rape     con la navaja barbera.
Lo cogien* y lo mudaron     y lo meten en un cesto;
pero al ver que no cogía,     lo partieron por el medio.
Lo cogen los criminales     y lo llevan a un camino;
lo pusieron boca abajo,     mismo a la orilla del río.
Al otro día siguiente,     un vecino lo encontraba,
y resultó ser el mismo     que a Marcial desengañara.
Ya viene el señor alcalde,     han registrado la casa;
registrando han encontrado     la ropa de esta desgracia,
estaba empapada en sangre,     enterrada en la cuadra.
La señora lo presencia     y estas palabras decía:
—Marcial, marido del alma,     tanto como te quería,
¿cómo yo tendré valor     para quitarte la vida?—.
Se despide de sus hijos     aquella mujer mundana:
—Hijos de mi corazón,     inocentes de mi alma,
quedáis sin padre y sin madre     por ser yo una mujer mala—.
Aquí termina la historia     de Marcial e Inés Conrado,
que dio muerte a su marido     por amores del criado.

Resumen de "Mujer que asesina a su marido por los amores del criado"

Una mujer casada mantiene relaciones con el criado de casa. Un vecino descubre el caso y desengaña al marido. Cuando este habla con ella, la esposa intenta negarlo. Ante la sospecha de que el marido pueda investigar el asunto, la mujer convence al criado para que lo mate. Finalmente, él lo hiere y es ella la que acaba asestándole el golpe mortal. Después, lo descuartizan, lo meten en una cesta y se deshacen de sus restos en el río. El vecino, preocupado, llama al alcalde, que se persona en la casa para realizar un registro. Encuentran las ropas ensangrentadas del difunto enterradas en la cuadra. Arrestan a la esposa, que se despide de sus hijos, arrepentida por dejarlos huérfanos.