Madre, en la puerta hay un niño

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1050r

Informantes

Recopiladores

Notas

El informante le da el título de Madre, en la puerta hay un niño, y manifiesta que lo cantaba de pequeño y que se lo enseñó su abuelo.

Bibliografía

IGRH: 0179

Versión publicada en Anaya Flores (2016: p. 289).

Otras versiones de "Madre, en la puerta hay un niño"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3978); Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 33); Álvarez Cárcamo (2019: 25.20); Atero Burgos (2003: n.º 62); Benítez Sánchez (1999: pp. 215-216); Benítez Sánchez (2000: p. 266); Díaz (2007: A.1.1); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1990: pp. 156-157); Foxo (2011: p. 117); Fraile Gil (2013: n.º  50); Fraile Gil (2016: n.º 294-296); Gil Muñoz (2010: n.º 27, 28); Heredia Menchero (2017: n.º 29, 32); Higueras Martínez y Aguilar González (2001: pp. 157-158); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 189); Moreno Moreno (2016: n.º 88-90); Pimentel García (2020: n.º 245); Piñero Ramírez (1996: n.º 61); Piñero Ramírez (2004: n.º 48); Piñero Ramírez (2013: n.º 108); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: pp. 128-129); Rico Beltrán (2009: n.º 75); Salazar (1999: n.º 146);Schubarth y Santamarina (1986: n.º 57); Tejerizo Robles (2007: n.º 478-481); Trapero (2003: n.º 56); Trujillo Pacheco (2017: n.º 51, 53); Valenciano López de Andújar (1994: n.º 152); Vázquez León (1993: n.º 16).

Contaminaciones y engarces

El niño Dios pidiendo + Madre, en la puerta hay un niño (Álvarez Cárcamo, 2019: n.º 25.19; Asensio García, 2004: p. 115; Díaz, 2007: A.1.2, A.1.3; Rico Beltrán, 2009: n.º 72); El niño Dios pidiendo + Madre, en la puerta hay un niño + El niño perdido y hallado en el templo (Rico Beltrán, 2009: n.º 73); El niño perdido y hallado en el templo + Madre, en la puerta hay un niño (Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 57a1-57a3, 57b2, 57c1- 57c2); Madre, en la puerta hay un niño + El niño Dios pidiendo (Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 57b1); Madre, en la puerta hay un niño + El niño Dios pidiendo + El niño perdido y hallado en el templo (CLO, 0884r, Trujillo Pacheco, 2017: n.º 52); Madre, en la puerta hay un niño + El niño perdido y hallado en el templo (Asensio García, 2004: p. 114; CLO, 0424r, 0432r, 0759r, 0806r, 1111r; Gómez Garrido, 2012: n.º 145; Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 57b1).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

—Madre, en la puerta hay un niño     más hermoso que un sol bello,
pues dice que tiene frío,     pues que casi viene en cueros.
—Pues dile que pase,     se calentará,  
porque en este pueblo     ya no hay caridad—.
Pasó el niño y se sentó     y, ya que se calentaba,
le pregunta la patrona     que de qué pueblo o qué patria.
Y el niño responde:     —De muy largas tierras:
mi madre en el cielo,     yo bajé a la tierra.
—Y hacerle la cama a el niño     (y) en la alcoba y con primor.
—No me la haga usted, señora,     que mi cama es un rincón.
Mi cama es el suelo     desde que nací
y hasta que me muera     (y) ha de ser así—.
Y a otro día de mañana,     el niño se levantó,
diciéndole a la patrona     que se quedara con Dios,
que se iba al templo,     que aquella es su casa,
donde iremos todos     a darle las gracias.

Resumen de "Madre, en la puerta hay un niño"

El niño Jesús llega a la puerta de una casa. La hija de la dueña le informa a esta de que hay en la calle un niño muy hermoso que tiene frío y deciden acogerlo. Una vez que el niño entra en calor, la patrona le pregunta por su procedencia. Él responde: a) que viene del cielo y que está en el mundo para sufrir, b) que viene de lejanas tierras y que su padre es del cielo y él nació en la tierra, c) que es de Belén y que sus padres son del cielo. En algunas versiones, la patrona le ofrece de cenar y le propone que se quede con ella, pero él rechaza su oferta porque quiere mucho a María. Durante la comida, el niño rompe a llorar porque su madre no podrá comer de preocupación o porque es muy pobre. La mujer le ofrece una buena cama para descansar, pero el niño prefiere dormir en el suelo. A la mañana siguiente, Jesús se despide e informa de que pueden encontrarlo en el templo o en el cielo, que es el lugar donde vive. En algunas versiones, el niño vuelve a la casa al día siguiente con un costal de trigo y una peseta para recompensar la caridad de la patrona.