Santa Irene o Santa Elena

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Notas

Títulos alternativos: Santa Elena, Muerte de Elena, Rapto de Elena, Santa Irene, Santa Iria, etc.

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00006A 01).

Título indicado en las anotaciones de campo: "Muerte de santa Elena".

Muchos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Catálogo Folclórico de la provincia de Valladolid.

Comentario de María Jesús Ruiz: el romance de Santa Elena (también conocido con los títulos de Santa Irene, Santa Iria, Muerte de Elena y Rapto de Elena) "relata la historia de Santa Irene, mártir portuguesa que vivió en el siglo VII y que, según la leyenda, fue asesinada por mandato de un caballero que quería casarse con ella, para lo que debía romper su voto de castidad. Arrojado al río su cadáver, las aguas lo arrastraron hasta la ciudad de Scalabia, que en su memoria pasó a llamarse Santarem, Santa Irene" (P. Piñero y V. Atero, Romancero de tradición moderna, 1987, p. 200). Sin testimonios antiguos conocidos, la tradición oral moderna ofrece dos ramas del romance: una octosilábica, menos difundida, y otra hexasilábica de amplia difusión en la Península, Canarias, América y tradición sefardí. Son las versiones hexasilábicas las que, como en este caso, se han popularizado enormemente en el repertorio infantil. Los textos infantiles del romance presentan una intriga muy reducida, acorde con el "grado cero" de tradicionalidad que Menéndez Pidal asignó al ámbito infantil romancístico. Pero, además, las versiones lúdicas de los niños suelen esquivar los detalles más escabrosos o trágicos de la historia de la mártir en un proceso recreador que da como resultado una interpretación eufemística del relato. La versión del CLO, 0653r es un buen ejemplo de ello: omite la sangrienta muerte de la niña y resuelve la historia con un candoroso perdón hacia el raptor.

Bibliografía

IGRH: 0173

Otras versiones de "Santa Irene o Santa Elena"

Atero Burgos (2003: n.º 16), Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 100), Piñero Ramírez (1996: n.º 17), Piñero Ramírez (2004: n.º 13), Piñero Ramírez (2014: n.º 17)

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

PÉREZ VIDAL, J. (1984). "Santa Irene (contribución al estudio de un romance tradicional)". Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, IV, 518-569.

Transcripción

En casa de los mis padres,     un traidor pidió posada
y mis padres, como nobles,     al momento se la daban.
De las tres hijas que tiene,     le pidió la más mediana:
—Mi hija no se la doy.     Mi hija no está casada,
que la voy a meter monja     del convento santa Clara—.
El traidor, que ha oído esto,     ha intentado de robarla.
No la ha sacado por puerta     ni tampoco por ventana,
la sacó por un balcón     al favor de una criada.
Han andado siete leguas     sin hablar una palabra
y, de las siete a las ocho,     estas palabras hablaban:
—¿Cómo se llama la joven?     ¿Cómo se llama la dama?
—En casa de los mis padres     Elenita me llamaban,
ahora, aquí, por estos montes,     Elena la desgraciada—.
El traidor, que ha oído esto,     ha intentado de matarla:
la ha bajado del caballo     y a la tierra la arrojaba,
la ha cortado la cabeza     y a un peñasco la tiraba.
De ella se formó una ermita     muy blanca y muy dibujada;
de los huesos, las paredes;     de las costillas, bisagras;
de las cejas de sus ojos,     cejas para recejarla.
Pasa tiempo, pasan años,     y el traidor por allí pasa:
—Dime, pastorcito, dime,     que tu rebañito guardas,
de quién es aquella ermita     tan blanca y tan dibujada.
—Pues es la de santa Elena,     que allí murió degollada.
—Pues si es la de santa Elena,     vamos a entrar a rezarla.
¿Me perdonas, santa Elena,     que yo fui tu amor primero?
—No te perdono, no, no,     ni tampoco el Dios del cielo.
Vete a aquel altar de allí     y servirás de candelero—.
La figura allí quedó     pa que sirva de escarmiento;
la figura allí quedó,     cuerpo y alma, en los infiernos.

Resumen de "Santa Irene o Santa Elena"

Un individuo se hospeda en casa de una familia. Se enamora de una de las hijas, pero los padres se la niegan porque va a ingresar en un convento. La rapta con ayuda de una criada, la lleva al bosque y la asesina por no acceder a sus deseos. De su cuerpo inerte se forma una ermita. Pasado el tiempo, el asesino vuelve y pregunta a unos pastores de quién es aquella ermita. Ellos le responden que de santa Elena. Entra en ella para pedirle perdón a la santa, pero esta le ordena que se acerque al altar, donde, por castigo divino, acaba convertido en candelero. En la versión infantil de este romance, unas niñas se encuentran bordando corbatas, cuando un caballero les pide posada. Los padres de las niñas acceden y el caballero se hospeda en casa. A media noche, se levanta y rapta a Elena. Cuando llega al monte, la mata y la entierra debajo de una planta. Al tiempo, el caballero vuelve al lugar del crimen, pisa la planta y se persona Elena. El asesino le pide perdón, ella se lo concede, pero le suplica que no la pise. En otras ocasiones, el caballero la entierra y, cuando vuelve, encuentra en su lugar un rosal al que pide disculpas.