San Isidro labrador

Audio

Clasificación

Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1131r

Informantes

Notas

Debido a problemas técnicos, la palabra encerrada entre corchetes no aparece registrada en el archivo sonoro.

Bibliografía

IGRH: 0000

Versión publicada en Checa Beltrán (2005: p. 193)

Otras versiones de "San Isidro labrador"

Alonso Fernández et alii (2017: n.º 72); Alonso Fernández y Cruz Moreno (2003: n.º 36); Atero Burgos (2003: n.º 326); Benítez Sánchez (1999: p. 212); Checa Beltrán (2005: n.º 55); Fraile Gil (2016: n.º 303); Higueras Martínez y Aguilar González (2001: p. 177); Moreno Moreno (2016: n.º 210); Pimentel García (2020: n.º 923); Trujillo Pacheco (2017: n.º 57).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

San Isidro [labrador]     labraba en su quintería.
Cuando iba a trabajar,     era después el mediodía.
Los vecinos de alredor,     todos le tienen envidia
de ver que sus galanciales     salen después el mediodía.
Han ido a casa del amo     y lo fueron a imponer,
diciendo que su criado     no cumple con su deber.
Y el amo no ha sido torpe     y fue a enterarse del caso
y, al llegar a la besana,     tres pares de bueyes blancos.
Y ha ido a pasar el río,     como era acostumbrado,
y a darle los buenos días     a Isidro, que estaba arando:
—Buenos días tenga, Isidro.     —Buenos días traiga el amo.
—¿Quién es el que te ayuda a ti     para hacerte tus trabajos?
—(Y) a mí no me ayuda naide     para hacerme mis trabajos,
tan solo el rey de los cielos     que me da salud y amparo—.
Se ha rodeado su amo,     de alegría va llorando,
diciéndole a su señora     que su criado era santo.
Y, a otro día de mañana,     repicaron las campanas:
que vayan por san Isidro,     que lo ha mandado su ama.

Resumen de "San Isidro labrador"

San Isidro suele arar pasado el mediodía. Los otros labradores, viendo que a pesar de salir más tarde saca más provecho de la faena que ellos, acuden a su amo para quejarse de la situación. El amo decide salir para comprobar los hechos. Le pregunta a su criado quién le ayuda con las tareas y este le responde que Dios. A continuación, el señor observa cómo Isidro, con un solo arado, es capaz de hacer tres surcos. Queda maravillado y, una vez en casa, le cuenta a su mujer que su criado es santo. En algunas versiones, al día siguiente, el amo decide mandar a Isidro a labrar una tierra donde no hay agua. El amo se acerca a Isidro para preguntarle por la tarea y le dice que está sediento. El santo golpea unas rocas con su vara y hace brotar una fuente de agua. La mañana siguiente, redoblan las campanas para festejar el don de Isidro.