El leñero

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Notas

El informante aclara que omite el nombre del pueblo donde sucedió este acontecimiento por respeto a sus habitantes y el alto índice de prostitución.

Transcripción

Había un hombre… que estaba en las montañas, que vivía en las montañas, allá, y decían que este hombre, desde chiquito, mucha gente lo conocía a este hombre como el, el leñero o lo conocían por el ermitaño. Entons decían que este hombre, desde chiquito le inculcaron aquello de que cómo se podía identificar al demonio, o al diablo, como lo conocemos. Entons decía que él desde arriba veía al pueblo, a su pueblo, una bola de lumbre, en la noches, porque él taba en lo alto, en lo alto de la montaña. Y por eso decía que…, que él desde allí sabía que su pueblo ta- | tenía peligro, que andaba en peligro. Entons decían que, cuando él bajaba al pueblo, les decía, les decía a la gente que se portaran bien, que se recogieran pronto, temprano, porque había peligro. Porque él decía que desde chiquito sus papás les decían que el demonio tenía na más dos colores, que era el rojo, que representaba el infierno y el negro, por la, por la desobediencia, del demonio. Entons decía que, mucha gente, mucha gente se burlaba de él y mucha gente sí le hacía caso. Se aventaba sus días en el pueblo, dando vueltas el hombre este. Le preguntaban a él que dónde vivía. Él decía que vivía en la montaña y vivía en un saliente, de la montaña. Fue a poner alguna cuevita, por ahí vivía él. Bueno, pues esta gente nunca le hizo caso, mucha gente no le hizo caso. Dicen que dispués de eso, él… dicen que después él se | desesperado, ¿no? desesperao que la gente lo le hacía caso, los, los motivaba. Porque él veía que claramente ya el mismo demonio ya taba tomando to el pueblo.

Llegó un momento en que toda esa gente empezó a desaparecer, empezó a desaparecer toda aquella gente que se portaba mal, además dicen que había mucha prostitución por ese pueblo, mucho, todo eso. Y dicen que… que el demonio se trajo a los músicos del infierno, que era una música que los embriagaba a todas aquellas gentes que estaban, porque no toda la gente los oía, nada más que esa gente que estaban portándose mal.

Entons dicen que había un cacique, muy malo, que había dejado a su esposa, había dejado a su esposa por una, por una jovencita, ya te digo, jovencita, ¿no?, y como era muy celoso, pues tenía a los guardianes en el | cuidando toda su casa, el portón, toda su casa tenía guardias allí o custodios, custodiando su casa. Cuando este dicen que en la noche, se salió. Este hombre se salió, pero junto con la muchacha en la noche y que… dicen que llegó uno, un carro, una…, un, un carro muy elegante, ¿eh?, Un carro muy elegante y se los llevó. Se los llevó. Y él, de rato regresó, pero ya regresó solo. Y se regó | y se, se regresó a acostarse, a dormirse. Dicen que en la mañana, cuando se despertó, no encontró a su esposa y se levantó buscándola por toda la casa, y al no encontrarla, pues po lógico que fue por los guardianes. Que ellos tenían que responder por su, por su amante, porque no era la esposa, por su amante. Y le dijo este que… pues no, dijo: “Es usted el que debe saber, patrón”, dijo, “porque usted salió con ella en la noche”. Que por cierto dice que la llevaba muy, muy, muy desnuda la mujer, a la chamaca, y él les alegaba que no, que no era cierto, que nunca había salido y que los iba a castigar, que si no aparecía la muchacha. Entonces dicen que intervino la madre, la madre de él, porque la madre también vio cuando él salió y se, se fue en ese carruaje, ¿eh?, Y que, y cuando regresó también y, y le dijo:

—No —dijo—, mira —dijo—, no, no tienes por qué tratarlos mal —dijo—. Tú, tú sabes dónde la dejastes—.

Dijo: —¿Por qué me dices esto, madre?

Dice: —Hijo, porque lo que te dicen ellos es la verdad, tú te la llevaste —dijo—, ya pasadas las once de la noche, tú salites, tú te la llevastes y regresaste solo.

—No —decía— no, no y que no, y que no. —Hasta cuando él ya recordó algo, dijo: —No, madre —dijo—, lo que pasó es este es un sueño—.

Dice —Pos a ver —dijo la mujer—, platícame el sueño—.

Pero para ese entonces ya había, ya había mucho, mucho alboroto, porque no más había desaparecido ella, había desaparecido mucha gente, mucha gente que se había porta | había desaparecido. Entonces este, este lo que hizo, que le contó toda la verdad a la mamá. Dijo:

—Mira, madre —dijo—, pero este es un sueño.

—Pues cuéntamelo—.

Entonces le dijo: —Mira, madre, yo soñé que efectivamente que llevaba yo a mi, a mi amante pero a un, a un baile, a un baile —dijo—, a un baile —dice—, como en un salón —dijo—. Pero un salón muy raro —dijo—, era rojo —que lo que representa el, el demonio, la, la lumbre. Dice: —Era un salón rojo —dijo—, pero con curvas así—.

Decía que era como una serpiente, que era como una serpiente así. Dice que entre toda la gente que habían andao allí. Allí se le perdió la mujer y se regresó, pero en el sueño. Pero en el fin-, al final era una realidad. Entons, dispués, con toa la desesperación y era el cacique del pueblo, pos habían buscando a toda la gente, no nomás la de él, sino de to-, toda la gente que había desaparecido, porque había, dicen que había mujeres casadas, que pues eran… po, como decían entonces eran mujeres de la noche. Había mucha deparvación en ese pueblo. Entons por eso… se aventaron tres días consecutivos buscándolos, todas las autoridades buscando todos los salones que fueran | precisamente de daban la clave, que era un salón rojo, era un salón pintao de rojo y que había mucha gente. Y dicen que toda la gente, no solamente la gente que cooperaba, los que habían perdido a sus familiares dicen que buscaron en todo el pueblo donde hubiera un salón, donde se dieran cuenta que había un salón rojo. Entonces buscaron en todo el pueblo, todo, andaban buscando todo el pueblo. Le dieron vuelta tres días consecutivos de aquí pa’allá y de allá pa’acá y no encontraron nada.

Cuando, cuando ese día bajó el leñero, bueno, ellos muchos lo conocían por el, por el ermitaño, entonces fue cuando le dijeron… pos que se habían desaparecido. Y él no sabía nada. Decía: “Yo se los advertí, que el demonio andaba por aquí”, dijo, “el demonio andaba por aquí, pues se los advertí”, dijo, “la gente que me hizo caso, se protegió", dijo, “pero la gente que no…”. Pero hubo alguien que decía que había visto esa serpiente, que había visto esa serpiente y que la gente se subía dentro, se metía dentro de… | que era como un portón y que recorrió todo el pueblo y se los llevó todos. Entons, resulta que este, este leñero, o el ermitaño, pues se le hizo tarde, porque él se aventaba dos o tres días en el pueblo. Desde el primer día que se perdió la gente, él taba en el pueblo, oyendo las mismas, lo mismo, preguntando que se había perdido fulano y que sutano y que…, y una desesperación por sus familiares. Porque había gentes, como te digo, había gentes que hacían vida de día, una vida normal, gente que se veía gente honrada, pero de noche…, de noche dejaban a los maridos dormidos y…, y ¿qué hacían esos hombres con la, con la familia? Desesperados por la familia, ¿eh?, que no encontraban a las madres. Entonces dicen que se le hizo tarde. Y él conociendo sus, conociendo las veredas par- | porque la montaña taba muy lejos, desde allá devisaba él y desde para allá iba. Se fue por todo el camino de…, eran sus caminos para su, para su regreso. Dicen que en el camino, ya entre las, entre las | arroyos por allá del cerro, por allá, se le hizo noche. Ah, pero para eso, fíjate cómo se protegía este hombre, porque le preguntaban, precisamente le decían dónde vivía y decía que en un saliente de la montaña y que qué, con qué se protegía y decía que tenía sus mantas. Y aparte se protegía porque este hombre siempre cargaba su, su, su este, su, su, su guaje, un guaje que era con agua, pero se cargaba un acocote, un acocote… pues no sé si sería de, de carrizo o de mambú y era, como digamos, yo lo platico así, era como Santo Tomás, ¿verdad? Era como Santo Tomás, porque este hombre lo llenaba de agua bendita, pero no de un, un, un, de un solo templo, lo llenaba de todos los templos que había en el pueblo, le echaba un chorrito a la acocote de uno, le echaba un chorrito de, de, de agüita bendita al otro, hasta que llenaba su acocote, ¿eh? Lo llenaba y ese era su protección, porque le decían que si no tenía miedo y dijo no, dijo: "El demonio anda por ahí cercas, pero no se me acerca”, dijo, “porque yo me protejo con el agua bendita”, dijo. Y de esa manera, pues él, pues tenía desconfianza que algún agua de la que él tomaba pa rellenarlo no tuviera bendita, por eso le echaba de uno de todos los templos que había para estar seguro, porque no era posible que en todos los templos no hubiera un agua bendita.

Entons dicen que este se fue, pues al paso de donde él iba caminando, dicen que ve una, una, una, una cosa que nunca la había visto. Vio un portón grandote, en forma así como te digo, en forma así de la boca de una serpiente. Y este se asomó, porque oía mucho ruido, un ruido enorme adentro, había música y esa música que los embriagaba. Entonces este al asomarse para dentro, dice que sí reconoció al demonio que taba como, como si fuera… un rey sentado en una silla así enfrente tos, viéndolos todos bailar allí, todos briagos, todos. Entons dice que este lo que hizo, que sacó su acocote y les aventó pa dentro la cueva, les aventó agua bendita así, les aventó agua bendita. Dicen que la cueva los escupió a todos, los escupió a todos, para fuera salieron, toda la gente salió para afuera, salió para afuera y, y la, y la, y, y la, y aquella cueva, aquella portón que había visto, desapareció. Pero venía otro problema muy grande para él, porque él no era sacerdote, él no era | él más o menos que era | creyente sí lo era, y eso era lo que le valía, creyente. Decía que no podía entenderles a toda la gente que había | que estaba dentro, que había, que había escupido el demonio para fuera, no podía entenderles, que hablaban que unos, que unos bramaban y otro uyaban y una… | sencillamente que no sabía ni qué decir. Bían cambiado su vocabulario que | o hablaban, gruñían así feo, horrible. Este se le vino a la mente que con una gotita, una gotita de agua que les puso agua bendita en la lengua, fue cuando recuperaron su | la voz a todos, porque sabía que no iba a completar con el agua bendita y tenía que protegerse él también. Dice que les puso una gotita a todos, una gotita de agua, fue cuando gritaban, dice que gritaban desesperados todos. Que gritaban, que tenían sed y tenían hambre, porque eran tres días que el demonio se los había llevado en cuerpo y alma, ese era la finalidad ellos iban, tenían ya pos-…. | antes de que ellos lo encontraran, ya tenían momentos que iban a fallecer, porque andaban no so- | no taban tomando, no solamente taban sentaos, taban bailando, así es que estaban deshechos los hombres y cuando ya salieron a la realidad, porque ese fue un algo, un algo ficticio, un algo… que los estaba embriegando allá dentro. Si no podían salir, no podían decidir ellos por sí mismos, porque ya taban en el poder del demonio. Entons, cuando ya salieron para fuera, fue cuando vieron la realidad, y entonces ya no sabían ni para donde caminar. Él, él les dijo, dijo: “Yo los voy a llevar hasta el pueblo” dijo “yo conozco bien el camino”. Y en la noche, dicen que el demonio | dijo: “el que guste y quiera salvarse, sígame, y no se despeguen” dijo. Y… dice: “Ahora sí”, dice, “hay que encomendarnos más a Dios para el modo de poderlos sacar de aquí”. Dicen que el demonio se oía entre los arroyos, se oían ruidos enormes que les gritaban que regresaran porque le pertenecían a él: “Ustedes me pertenecen, regresen” y “que regresen”. Dijo: “No”, dijo, “y si es preciso” le decía: “No volteen para atrás, concéntrense, todos”, dijo, “por el caminito por donde todos venimos”, dijo, “y no se despeguen”, dijo. “El que quiera, sígame, el que quiera, sígame”.

Dicen que entre todos los que iban allí, la única que no, que no apareció en el pueblo, fue la muchacha. Fue la única que no apareció en el pueblo. Se bajaron, ya él los llevó a todos. Entons dicen que estos llegaron. En la noche, ¿onde los iba a repartir? Porque ya cuando llegaron al pueblo, no querían separarse, porque eran hermanos ellos ya. Porque se protegían uno con otro y en protegido con aquella persona que, que tenía ese don, ese don de que los pudo salvar de, de las garras del demonio. Lo único que hizo que del templo más cerquitas, los | se los entregó al padre. Y le dijo, él dijo pues que les permitera que se quedaran en el templo. Dijo: “Sí, pasen” dijo. Los pasó a todos y dijo: “Aquí el demonio no los saca a todos, a ninguno de ustedes lo saca”. Dijo: “Métanse todos” dijo, incluyendo a él.

Dicen que se, se todos se metieron y que el demonio se oían los gritos de… los gritos a lo lejos, pero allí no puedo arrimarse. Ya hasta el día siguiente, al día siguiente fue cuando empezaron a repartir a la gente:

—Pos que yo vivo en tal parte.

—Órale, a acompañarlo —para que contara su historia, lo que le había pasado.

Entons, dicen que al día siguiente, cuando el este, ermitaño se… | o el leñero, se despidió de ellos, él se fue. Él se los entregó y se fue. Se fue al, al monte. A la montaña. Dicen que jamás, jamás volvieron a saber del hombre este. Pero sí sabían, sí sabían dónde, más o menos dónde vivía. Porque él dicía que en la montaña, y que desde ahí, desde ahí… | porque donde, donde estaba la cueva, donde los encontraron a aquellos sentaos en la puerta del demonio, aquellos estaban, estaban allí. Y allí no se miraba el pueblo. Andaban todos en partes bajas, pero que, que | en el cerro, pero él vivía en lo alto de una montaña. Entons, dicen que jamás desapareció, no volvió el hombre este y nadie lo buscó, porque taba la gente atemorizada por una razón, que no querían encontrarse, ni siquiera explorar donde estaba esa cueva, onde taba ese salón, onde, onde se le había aparecido a la gente. Si la gente que nunca había, no había pasao esos momentos, pos menos la gente que, que había, había estado allí. Dicen que a través del tiempo, a través de los tiempos, ¿no? a través de los tiempos, los abuelos les platicaban a sus hi- | a los familiares, a sus nietos les decían lo que había pasado en ese pueblo y que para que se portaran bien.

Entons, dicen que alguien dio con él, con el hombre este. Dicen que hicieron como una excursión de muchachos, ahora se me viene a la mente, aquí en la cueva. Dicen que subieron a la montaña y lo encontraron, lo identificaron por, porque estaba un lado de allí, de sus restos, estaba el guaje, y estaba, estaba el acocote con la, con la esa. Dicen que lo que no permitía… eran las flores, ¿eh? Porque muchos le arrimaban flores y en cuanto se desapare- | se volteaban así a un lao, las flores iban a caer al arroyo, las aventa-, como que alguien las aventaba. Y eso lo experimentaron, que ponen las flores y se volteaban y que las flores se aventaban, las aventa- | no quería flores. Pero hubo alguien que le hizo una crucita, del mismo cerro, hizo una crucita chiquita, hizo una crucita y la cruzaron, la amarraron y la puso allí, esa sí la recibió. Entons, cada vez que decían que iban, que iban a, a, a allá al cerro y lo visitaban, porque dicen que al hombre nunca lo bajaron, él de ese | ahí se desintegró pues la, la, los, los restos a través de los tiempos. Entons dicen que la gente acostumbraba cuando andaba muy cerca a hacerle su crucita, del mismo campo, hacían dos palitos y los amarraban con lo que fuera y se los ponían. Pero hubo uno, de un grupo de muchachos, un grupo de muchachos, ya en estos, en estos tiempos, ya más, más, más recientes, dicen que le dijo, que le hizo su crucita, pero este le hizo una promesa | más bien le pidió, que le dijo: “Mira” | muchos de los que iban con él | le dijo: “Mira”, que decía: “Mira, leñero”, nunca sabían cómo se llamaba, “mira leñero, o ermitaño”, dijo, “cuida de mi pueblo”. Ese era solo su pedimento. Pero hubo uno de los muchachos que le dijo, dijo: “A mí, lo que te pido es que me avises, me avises tres días antes de que me muera”. O sea que le a-, que le… | antes de que se muriera le diera un, un aviso para, para protegerse, porque no quería irse al infierno.

Resulta que esto… pos dicen que este le… | bueno, me imagino que le estaba haciendo competencia, hay a un santo que avisa tres días, que es san Gerónimo, entons dicen que este, como al año y dos meses que había ido al cerro allá. Ya se había olvidado, pero dicen que ve encontrado su misma crucita, porque la reconoció, la crucita la reconoció que taba pegada en la puerta de su casa. Y este pos se, se asustó, porque taba sano, no le dolía nada, absolutamente nada, y le comunicó a sus amigos. Dijo: “Miren esta crucita, yo la reconozco” y eran kilómetros que, pues, que taban de la montaña, dijo. Y él pensaba que uno de sus amigos le estaba jugando una, una, una mala jugada, una, una vacilada, y todos los amigos le decían no, que ninguno de ellos había ido a la excursión, dijo, al cerro, dijo, a la montaña, dijo. Dijo: “Este es una obra de… pues no entendemos, es una cosa que no…”. Al grado de este muchacho, dicen que lo internaron, lo tenían internado por, pos atenderlo pues un psicólogo o algo así, porque no le dolía nada absolutamente, nada más que él decía que tenía una desesperación, que tenía una desesperación que | decía que no, no le dolía nada. Bueno. Cuando se fueron acercando precisamente, tres días precisamente. Lo que él había prometido. Y calculando la hora, que eran, eran precisamente como que ellos calculaban que eran como las tres de la tarde. Todos los amigos con los que había ido se reunieron en su casa y lo tenían allí, dijo: “No pasa nada”, dijo, “esto son superticiones, cosas así”, dice, “no es cierto”, dijo, “apareció la cruz no sabemos por qué”, dijo, “pero no es cierto”. Dicen que este muchacho al final, salió corriendo, se les escapó del, del cuarto ahí, de donde lo tenían en la pieza, lo tenían, se, se les escapó. Dicen que en el patio de su casa vio un árbol chiquito, no al-, no muy alto, pero era frutal, un árbol frutal. Y este dicen que salió corriendo, se trepó al árbol, pero ya como diciendo ya perdiendo la razón el muchacho, por la desesperación, ¿eh? Porque no pudieron sostenerlo, decían que se, se, se escapó. Lo raro de todo esto dicen que había una nube, en el cielo una nube, pero no exageradamente grande, que taba chiquita, que era una nube que taba al lao de, arriba de, arriba del árbol, pero muy alta. Una nube chiquitita. Dicen que de allí cayó un, un relámpago, y, y no lo mató la caída del muchacho, sino lo | el relámpago fue el que lo mató. Cayó el muchacho hasta… allí. Por esa razón decían que, que a los muertitos, a la gente así no hay que burlarse uno de ellos. Porque a veces, como concidencia o como… lo que pasa, suceden estas cosas. Ese es la historia o leyenda del, del leñero.