Las caras de Bélmez

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Fachada de la casa de las caras, por Alba Pegalajar

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Notas

En la entrevista nos acompaña María, una amiga de María Antonia, también procedente de Bélmez de la Moraleda.

Bibliografía

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Transcripción

[María Antonia:] Las caras de Bélmez, cuando salió la primera, estaba yo pa dar a luz a mi hijo, el más chico que tengo de dos varones. Y voy yo a la tienda, que estaba en frente, la tienda, casa Manuel, Juan Antonio. Voy a comprar no sé qué y ¡había un jaleo en la puerta! Claro, yo, pues entré con aquel barrigón que tenía. Digo: ¿Qué pasa?. Dice: Mira, que ha salío una cara. Es verdad, se veía la cara. Vengo yo a mi madre, que se había venío de Madrid a, a estar conmigo aquí. Y di- | corriendo, cuando de momento, ya se metió el varavío: que la cara, que la cara, que la cara, que sí estaba la cara. ¡Pero es que estaba intacto, eh! Y luego, la hic- | la sacaron, caro.

[María:] Es que la cara grande estaba en la peana.

[María Antonia:] Sacaron la cara y hicieron un metro, pues mira, más grand- | más hondo que la mesa camilla. Más, bastante más. Y luego, lo taparon y cerraron la puerta, porque la puerta era individual que no tenían que pasar a ninguna habitación. La echaron, el Ayuntamiento. Y cuando fueron a abrirla, vino Miguel este que vive ahí, y había una almáciga de caras. Amos a ver quién las había pintao. Esas caras, pintás no han sío nunca.

[María:] Le echaban la culpa al hijo de Miguelín, uno que había aquí que pintaba mu bien.

[María Antonia:] Que, que echaba fotos, pero no, no.

[María:] Que echaba fotos y le echaron la culpa a él, pero no.

[María Antonia:] No, no, esas caras no son pintás. Además, tanta gente como han venío…, de esas que | el Bumosa y to esa gente, ¿por qué no las han sacao antes las pintás?

[María:] Pues porque no son pintás.

[Recopiladora:] ¿Y de dónde creéis que vienen?

[María Antonia:] ¡Oy, yo qué sé! Porque dicen…

[María:] Dicen que había ahí antes un cementerio.

[María Antonia:] Un cementerio. Sacaron muchos huesos, ¿eh? Cuando hicieron esa excavación. Que había un cementerio detrás de la iglesia, y la iglesia está detrás, pero lo más raro es que ahí, los que salían eran los que mataron en la guerra, que eran hermanos de la mujer, del ama de las caras. Porque es que la María del estanco, sus padres y sus hermanas. Es que salían en | lo mismo que ellas.

[Recopiladora:] ¿Salían los padres del hombre del estanco?

[María Antonia:] Mira, de la, de la mujer, de la dueña, era una hermana. Y un hermano, que el hombre era guar- | un cuñao. Que era guardia civil, y las hermanas. Y las mataron en la Virgen de la Cabeza. Quedaban solamente dos hermanas, que vive todavía una.

[María:] Y estaban seis o siete.

[María Antonia:] Estaban seis o siete. 

[Recopiladora:] ¿Cómo las mataron?

[María Antonia:] Las mataron, pues a tiros. Las mataron en la guerra. Al padre y a la madre. Y las hermanas se murieron de comer hierbas. Como no podían | no tenían qué comer, hierbas…, pues se murieron. Quedaron na más que dos.

[Recopiladora:] ¿Quién más se ha aparecido en la casa?

[María Antonia:] ¡Oy! Si eso, eso es que lo vi yo, ¿eh? Paso yo un día y, claro, la mujer nos conocía, dice: María, María Antonia, entra. Digo: ¡Ya me vas a enseñar! ¡No me des miedo a mí, eh!. ¡Y estaba Franco! ¡Enténtico Franco!

[María:] Ese lo vi yo. Cuando vino mi padre.

[María Antonia:] Mira, cuando quitó el sillón, la cara de Franco igual, igual, igual. Digo: Cucha también onde está Franco.

[María:] Hasta con el fajín ese.

[María Antonia:] To, to. Igual que, igual que era Franco. Mira, y vino... ¡Si vino el nieto de Franco, de esos con unas motacos que traían! Vinieron una escolta, vinieron a verlo.

[Recopiladora:] ¿Estuvieron aquí los nietos de Franco viendo, viendo las caras?

[María Antonia:] ¡Claro! Estuvieron aquí los nietos de Franco, sí.

[Recopiladora:] ¿Quién más se ha aparecido?

[María Antonia:] Luego, también había en el portal, que yo no sé ya si estará esa mujer, una mujer desnuda completamente. Con una mata de pelo y la mano puesta así. Eso estaba en, en el, en el portal. Yo es que hace ya mucho que no he entrao. Porque también, si ya las tienes vistas, pa qué vas a entrar...

[Recopiladora:] Y háblame de María, la mujer que vivía allí, porque dicen que tenía un aura así muy…

[María Antonia:] La mujer… Yo qué sé cómo te voy a decir. Estaba la mujer mu vieja y la mujer… No tenía la mujer, yo qué sé, tanto ardid como pa que… La mujer muy…

[María:] Eso salió porque salió y ya está.

[Recopiladora:] ¿Pero vosotros creéis que ella, pues podía comunicarse con esas caras? ¿Por qué se le aparecieron a ella?

[María Antonia:] Cuando se murió la mujer, tuve-, tuvieron las caras un poquillo tiempo que no se veían, ¿eh? Luego ya, volvieron otra vez a…

[Recopiladora:] ¿Vosotros creéis que querían decirle algo?

[María Antonia:] Ella, ella, dicen que las atraía. Y efectivamente, a’ mejor era verdad, ¿eh? A’ mejor era verdad.

[Recopiladora:] Y bueno, dicen que también ha habido… Videntes, ¿no? Que han intentado hablar con las caras, ha venido…

[María Antonia:] Sí, eso yo no lo he sentío, pero dicen que, que ha habío videntes y que pusieron un magnetofón y que se oían gritos de chiquillos. Que se oían gritos.

[María:] Gritando críos y diciendo “socorro, socorro”.

[María Antonia:] Decían: ¡Socorro, socorro!

[María:] De noche trabajaban en eso, de noche. Cuando no había ruido ninguno.

[María Antonia:] Eso cuando no había nadie. Yo siento eso y me cago las patas abajo, no paso más por ahí.

[Recopiladora:] Luego han venido a estudiarlas desde otros países, ¿no?

[María Antonia:] ¿Pero to lo que estoy yo diciendo sale ahí? ¡Madre mía!

[Recopiladora:] ¡Claro! ¿Quién, quién ha venido a estudiar esas caras? Alemanes, ¿no?

[María Antonia:] Sí, sí, es que yo no sé decirlo, pero ha venío el Bumosa, eh… ¿Cómo es el otro que viene? Miquel ese, ese es el que más viene, pero…, han venío muchos, muchos, ¿eh?

[María:] Y del extranjero y to.

[María Antonia:] Del extranjero y to, han venío. Y nadie ha dicho lo que son. Y un día venía un hombre…

[María:] A hacer reportajes y to.

[María Antonia:] Un día venía un hombre de Cambil en el coche de viajeros, venía yo también: ¡Vaya la gente de Bélmez! ¡Vaya que si las caras, que…!. Y ya ves tú, que yo tengo un hijo casao con una de Cambil, vive en Cambil, y digo: ¡Oy, usted qué listo que es! Tiene que ser mu listo. Yo tengo aquí un hijo en Cambil, sabía quién era. Digo: Usted tiene que ser mu listo, porque pa saber más que el señor Bumosa y más que tos los que han venío, ya hay en Cambil…. Se quedó el hombre… ¡Hombre! ¡Si no lo sabemos ni los que estamos aquí! Bueno, ni nadie ha llegao a averiguar eso.