Historias de curanderos

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Referencia catalográfica: 1295n

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Mira, aquí había uno en Silao, que se llamaba Pancho, que se llamaba Pancho, pero es algo que te sorprende. Y esto no te va a sorprender a ti, lo que te voy a decir, ¿eh?, porque a mí también otra persona me dijo… | ¿sabes quién? El músico este, Michilo creo que se llama, el que toca el bandolón, el… bandolón, que es el, el esposo de la violinista, de los que van ellos en concierto, gentes preparadas, gentes que | además es ruso él, es ruso, ¿eh?, | por esa, por esa razón dejé de fumar | entonces este, igualito y este de, de aquí de Pancho. Ese Pancho, fíjate, sacaba hasta las radiografías del estómago, ¿cómo le harían? Dicen: “Miren, venga, y tráigase un, un… lienzo blanco, pero limpio”. Y esto se me hace igual como lo que te digo del Terán, el, el este, el clínex blanco, que se se- |, que le hicieron |, que se le-, se levantaba en negro. Y este es casi parecido, porque este señor decía:

—¿Qué le duele, señora? —y casi sabiendo lo que tenía la señora—.

—Pos que me duele aquí y que me duele acá—.

Dijo: —Mire, tráigase un lienzo, nuevo o limpiecito, una servilleta blanca y usted misma, aquí en presencia mía, recuéstese ahí y póngasela en su estómago, péguesela bien toda así. Así, se hace así, mira —él así—, así, mira, pegadita así. —Y luego cuando ya pasaba el rato, le rezaba, le rezaba y la limpiaba alrededor y luego cuando le decía— A ver, enséñeme el, el, el lienzo. —Mira, le sacaba el lienzo y decía— usted tiene un tumor, señora. —Dijo— ahí está, mire—.  

Mira, se miraba lo negro y lo blanco, ¿eh?, lo negro y lo blanco. Yo fui una vez también, como soy curioso, fui con Amada y fue la que salió corriendo. Salió corriendo. Le dije: “Mira, ahí hay una persona que esto y esto otro”. Entonces estaba yo entre que sí, que sí le sigo sus, sus caminos, si le sigo o no… no, yo no, no me gustan | y que sale corriendo y sale chillando. Había una parte así, como una hoz, cuatro escaloncitos así como de pa’bajo, como que la casa era muy… un nivel muy abajo de muchos años atrás allá… un cuartito donde curaba. Y le dice él, dice él:

—Fíjese allí —tenía dos imágenes a cada lao así, grandotas, así —dijo— fíjese. Fíjese y, y mire la cara de las imágenes que están allí—.

Ya se quedó Amada así fija viendo. Y cuando se quedó viendo así, ella me dijo “yo no lo vi, yo no lo vi”. Dice que ella se vio en una caja. Dijo: “Yo me vi en una caja muerta”, dijo, “si yo no vi ninguna caja [¿?]”. Dijo: “En medio de los dos santos que eran como así”, dijo, “y no eran velas, | y no eran, no eran santos, eran velas”, dijo, “no, no, eran dos imágenes que estaban allí en, allí en, en un lao y en otro, no eran en bulto. Dos imágenes que estaban así, colgadas en la pared. Así”, dijo. No. Dice que cuando ella se arrimó, dice que vio dos velas. Y cuando se arrimó, pegadito allí, dice que ella se vio en una caja allí y salió vuelta la canija. Dijo: “No… yo ya no regreso para acá”.

Ese era, ese era | como te digo, se llamaba Pancho. Y el de acá, este hombre es de San Luis Potosí. Y me dijo Miche, o Michaele, no sé cómo se llama. Me dijo así, dijo:

—Mire, vaya —dijo—, aparte de que cura —dijo—, es aborín.

—¿Cómo que es aborín?—.

Dijo: —Sí —dijo—, cuando usted llega, ya sabe cómo se llama y ya sabe, ya, ya hasta le tiene preparao sus hierbitas para sus tés—.

Dijo: —Pero ¿cómo va a ser?—.

Y fíjate una persona tan preparada, que no es hablado con un… [¿?], no, una persona hasta prepará que me dijo a mí. Dijo:

—Mire, vaya usted —porque yo iba… hasta dos tres veces a San Luis Potosí, al año. A veces iba ahí a la Sierra de.., de…, Sierra de Alvárez. O sino me iba hasta, hasta Río Verde. Dos o tres veces al año. En la otra camioneta. Entonces me dijo— Mire, vaya —dice—, mire, en la gasolinera, allí pregunta dónde vive el señor que cura y él ya lo conocen, es tan conocido todo por allí, que le dicen “váyase derecho” —dice—, mire, yo cuando fui, cuando fui, me dice | me sorprendió. Dice: “Pásele señor Michel, pásele”, dice, “ya le tengo ahí preparadita su, su, su, su, su medecinita”. —Ya le tenía sus tés. Dice— Y cómo me habló, cómo me llamaba —dice—, y me | ya tenía eso y me dice “mire, esto para esto”, dice, “y, mire, que su úlcera” —o no sé qué cosa dijo— “aquí”, dijo, “y usted tiene mal de la garganta”, dijo, “y ahí tan ya sus tés que le tengo ya preparao”, dijo, “mira, ahí están ya, ¿eh?”, dijo, “y…”, dijo, “si gusta”, dijo, “si gusta”, dijo, “mire, tengo ahí una parrillita”, dijo, “para que… | necesidades, vaya desde aquí, se tome su primera pa que | decirle cómo y la cantidad y todo” dijo. Dice: “Bueno, pues pa no dejarlo para, para hacer más tiempo” —porque ¿cuál tiempo se hacía de llegar? Va a llegar y “¡tenga! Tómese eso” y… y “págale y vamos”. Dice— no, quería, quería experimentar —dijo— nos quedamos allí —él y la señora, la, la esta, la, la violinista, se quedaron preparando allí y… pues ale, dicen en, en, una, una papele- | una…, una cafetera, la agüita, su hierbitas y— “tómesela”, dijo así, “mire y se va a componer” —dijo—, mira, me compuse —pero la sorpresa para él fue esta, ahí ta la sorpresa, que mira, así estaba, que empezó a llegar la gente. Y el señor, mira, tenía así, mira, dice harta… | así como, como un mostrador, tenía montoncitos de, de, de hierba y | muy limpio, por eso se | muy limpio, que tenía ado- | limpio. Estaba preparando en bolsitas, en bolsitas así, de esto y de esto otro así, tenía harta, harta mercancía. Harta can-, harta | distintas hierbitas. Y, conforme taba dejando la casa | y lo mismo que le decía:

—Pásele, doña María, —que— pásele, don José, —que —pásele, doña…—.

Y lo mismo dice…

—Pero si… Us- | ¿y usted cómo sabe mi nombre?

—No, pos ya ve…—.

Y después decía Michel: “Es za-, es zaorín, te adivina el nombre y te adivi- | y te, te sabe lo que tiene”:

—Pásele, que don José. Mire, ya le tengo ahí preparadas sus, sus medicinas: Este es para usted y este… | usted padece de esto…, a usted le duele aquí, ¿verdad? Que le duele acá… y que…—.

Decía: —Bueno, oiga, pero… Si no me ha revisao —dice—, ¿cómo sabe usted que me duele? Pos sí que me duele aquí…

—Pues por eso, pa eso es, mire, que pa esto, que pa sus riñones, que pa su próstata, que, que para todo —dijo.

“Ve a verlo”, dijo. Yo nunca fui a verlo. Él decía para sus pies, porque mis pies… | “vaya a ver a esa persona”.

Pues hay gente, y esto lo hago como una comparación, ¿verdad? Como, como… | Más… tiene una historia más bonita y otros… otras personas, otra historia… con el Terán, ¿eh?, porque el Terán, quizás biera vivido yo más tiempo o él biera vivido más tiempo, se aprende más. ¿Me entiendes? Entre más convives con una persona, él va… pos platicándote sus historias, lo que le pasó, o cómo aprendió. Y todo eso, y eso era lo que, lo que tenía el Terán, y todas estas cosas así, así. Este de Silao, ese, ese de Silao, ese Pancho, se conocían, porque entre ellos se conocen. ¿Quién no conoció al padre Lupe? El padre Lupe que taba, taba en la compañía,| jesusístas, jesusístas. ¿Quién no lo conoció al padre Lupe? Se conocían junto, junto con el, con el Terán. Curaba también junto con el Terán, el padre Lupe, ¿eh?, pa que digas que to, to esas cosas, que la oración, la oración, pues dicen, la oración, la meditación, ¿eh?, y la concentración, pues son los que se hace, hacen volar a la gente.

Pues ahí no tienes a san este…, a san Felipe Neri, pos… pa dominar, te, te imaginas, te, te ves tres, cuatro cosas al mismo tiempo. La oración, pues, la oración… Pero la meditación, la concentración, to eso que necesitas concentrar | el relajamiento, mira si es tan importante el relajamiento, ¿cuándo ves uno al médico…? Relájese… si no sabe uno ni, fíjate, no sabe uno qué cosa es eso de relajarse, porque con no respirar…, con calmarte. No, pa relajarte, tienes muchas maneras de relajarte. Un relajamiento es precisamente… soltar el cuerpo y puedes hacerlo en dos partes: de aquí a la cintura y la cintura pa’bajo. Ese es el relajamiento, así, completamente. Que te relajas. Y es precisamente lo que… | tres cosas, cuatro cosas al mismo tiempo, ¿cuándo las hace uno? Si a veces dice uno: “Pues… nos vamos a poner ahora que no sabemos ni rezar”, digo, “a veces ni rezar sabe uno”. Pos que concentrarse, ¿qué es? | y pa concentrarme. No sabe uno.

Y eso es todo eso, y el padre Lu-, el padre Lupe | quizá tú ni lo conociste, estaba hasta picadito, estaba picadito, picadito el padre Lupe. Y ese también pues hacía | yo te lo digo porque doña Catalina, la suegra de mi hermana, ese era su médico. Ese era su médico. Decía: “No, pos que me siento mal porque…, porque esto, que lo otro”, y decía, “oh, ve al padre Lupe, ¿eh?, “hija, ¿cómo no? si…” | Es el que andaba en la bicicleta, pa que me entiendas, era como el Espinos, el Espinos andaba en burro y el padre Lupe, andaba en bicicleta en Guanajuato. Esa conocidísimo el padre Lupe, porque ese andaba visitando las casas también así. Así todo eso, el padre Lupe. Y creo yo, se me imagina, a mí no me consta, pero se me imagina que, que el Terán se perfeccionó con el padre Lupe. Porque, de acuerdo que te digo que tenía unos rezos tan hermosos, el, el, el este, el Terán, y que esos rezos no salían más que, más que de, del padre Lupe. Que su mamá sabía, rezar sí, pero de eso salió del padre Lupe, toas esas oraciones, ¿eh?, pues… tantas cosas que hay en | tantos secretos.