Familia atacada por unos gitanos

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1417r

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Notas

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del MINECO “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P).

Agradecemos la valiosa colaboración de Rosa Crespo Moreno, responsable del Centro de Adultos de Santo Tomé (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Bibliografía

Otras versiones de "Familia atacada por unos gitanos"

Pimentel García (2020: n.º 839).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

MENA CABEZAS, I. R. (2004). Violencia simbólica, romances de ciegos y minorías étnicas. Nuevas aportaciones al romancero Llerenense. En Actas V Jornadas de Historia en Llerena (pp. 101-126). Sociedad Extremeña de Historia.

MENA CABEZAS, I. R. (2008). Los rastros de la exclusión: estereotipos gitanos en la literatura de cordel. O Tchatchipen: lil ada trin tchona rodipen romani = revista trimestral de investigación gitana, 61, 37-44.

MENA CABEZAS, I. R. y RINA LÓPEZ, M.ª P. (2008). Prejuicios antigitanos en la literatura de cordel. Revista de Folklore, 28A (329), 162-167.

Transcripción

El veinticinco de mayo     se marchó Antonio Cayuelas

a vender un par de mulas     al mercado Sorihuela.

Antonio vendió las mulas;     tres mil duros recogió,

lo vieron unos gitanos     y esa fue su perdición.

A otro día por la mañana     después que Antonio almorzó,

se retiró de su casa     para dar una razón.

Después llega una gitana     y le dice a su mujer

que le dé una poca de agua     porque traía mucha sed.

La mujer, con buena idea,     ella el agua le sacó

y con un largo cuchillo     la gitana la esperó.

Y amenazando le dice:     —Yo no quiero agua ninguna,

lo que quiero que me des     son los cuartos de la mula—.

Y la mujer le contesta,      llena de espanto y terror:

—En la cómoda los tengo,     dentro de esa habitación—.

Cuando la gitana entró     dentro de la habitación,

la mujer cerró la puerta     y encerrada la dejó,

(………………………………)     pero a poco se dio cuenta

que también venía el gitano     y entonces cerró la puerta.

Y ¡cuánto no sufriría esta mujer     al darse cuenta!,

un niño de cinco años     se lo ha dejado en la puerta.

Y ¡cuánto no sufriría!,     que el gitano le gritaba

que si no le abría la puerta,     a su hijo lo mataba.

Y lo mismo que lo dijo,     este hombre criminal,

en vista que no le abría,     le ha dado muerte al chaval.

Después que comete el crimen,     este hombre sin concencia,

se ha subido al tejao     pa entrar por la chimenea.

Este hombre no se dio cuenta     de yerros atravesados

en mitad la chimenea,     donde ha quedado apresado.

Mas la mujer se dio cuenta     y una gran lumbre encendió,

y aquel hombre sin concencia     abrasado se quedó.

A poco llegó el marido     y, al ver a su hijo muerto,

este hombre, de dolor,     pierde hasta el conocimiento.

Salió corriendo de casa,     corriendo y dando gritos,

y se ha encontrado a unos guardias,     que estas palabras le ha dicho:

—Vengan corriendo a mi casa,     que me han matado a mi hijo—.

Dentro de la habitación,     una mujer dando gritos.

Cuando le abrió la puerta,     la gitana todavía

con el cuchillo en la mano     a los guardias remetía.

Pero uno de los guardias     se cargó la tercerola

y en un certero disparo     cayó muerta la traidora.

Y aquí termina, señores,     esta historia espeluznante

porque ha costado tres vidas     y ha vuelto loca a una madre.

Resumen de "Familia atacada por unos gitanos"

Un hombre acude al mercado para vender un par de mulas, por las que le entregan una buena cantidad. Una pareja de gitanos lo observan todo y deciden robarle el dinero. A la mañana siguiente, cuando el hombre sale de casa, la gitana toca a la puerta. Le abre la mujer, a la que pide un poco de agua. Cuando regresa con lo que le ha pedido, la gitana la amenaza con un cuchillo y le pide que le entregue el dinero que han recibido tras vender las mulas. La mujer le asegura que lo tiene dentro de la cómoda de la habitación y, una vez que la ladrona entra, la deja encerrada. En ese momento, la mujer nota que se acerca otro gitano y cierra la puerta rápidamente sin reparar en que su hijo se ha quedado fuera. El criminal la amenaza con matar a la criatura si no le abre y, como la mujer no accede, cumple su palabra. Acto seguido, el gitano intenta entrar por la chimenea, pero queda atascado dentro y la desdichada madre enciende una hoguera en la que se abrasa el asesino. Cuando regresa el padre y ve a su hijo muerto, da parte a los guardias, que acuden a la casa. Estos abren la habitación donde se encuentra encerrada la criminal, que intenta apuñalarlos, pero un guardia la derriba de un disparo. La madre enloquece de dolor.