Otros tres, otros tres y son seis

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Clasificación

Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1509r

Recopiladores

Notas

Títulos alternativos: A orillas de una fuente; La zagala

En esta versión, se repite el último verso.

Bibliografía

IGRH: 0650

Otras versiones de "Otros tres, otros tres y son seis"

Atero Burgos (2003: n.º 92), Piñero Ramírez (1996: n.º 89), Piñero Ramírez (2004: n.º 63), Piñero Ramírez (2013: n.º 61)

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

En la orilla de una fuente     a una zagalilla vi,
con el ruido del agua,     yo me acerqué hasta allí
y oí una voz que decía:     ―¡Ay de mí, ay de mí, ay de mí!―.
Y era una pobre niña     gozada por un pastor,
que, después de gozarla,     se fue y la abandonó.
Yo dije para mí entonces:     “¡Qué dolor, qué dolor, que dolor!”.
Como era tan bonita,     de ella me enamoré,
y en su divino rostro     tres besos le zampé.
Y ella dijo pa mí entonces:     ―¡Ay, Jesús, qué pesado es usted! [Com.]
 
[Com.: Sigue más, pero no me acuerdo.]

Resumen de "Otros tres, otros tres y son seis"

Un individuo divisa a una bella zagala que se lamenta en la orilla de una fuente. En algunas versiones, la joven ha sido abandonada por un pastor que ha gozado de ella. Cuando la joven queda sola, el galán aprovecha la situación para acercarse a ella y declararle su amor. Como la muchacha se queda sin habla, el conquistador corta flores y se las pone en el pecho, para, acto seguido, llevarla de la mano hasta un café. Una vez allí, le da tres besos en la mejilla y ella le pide otros tres. Al despedirse, ella le ruega a su galán que no la delate y le pide que no la olvide. En otras versiones, el galán la besa en la fuente y después le entrega flores, pero la joven lo despide porque sus atenciones le parecen fastidiosas.