Las mozuelas de la alameda

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Clasificación

Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1513r

Recopiladores

Notas

Títulos alternativos: Las dos mozuelas.

Esta versión se canta de acuerdo al siguiente esquema, que se repite en todos los versos: "Estándome paseando / un día por la alameda, / que ya por allí, que ya por allá / un día por la alameda".

Bibliografía

IGRH: 0750

Otras versiones de "Las mozuelas de la alameda"

Atero Burgos (2003: n.º 95), Flor Salazar (1999: n.º 114), Piñero Ramírez (1996: n.º 92), Piñero Ramírez (2004: n.º 64)

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Estándome paseando     un día por la alameda,
me encontré con dos muchachas,     no me parecieron feas.
Yo las convidé a garbanzos,     dicen que no tienen muelas.
Yo las convidé a pan blanco,     dicen que blancas son ellas.
Yo las convidé a lechuga,     dicen que tienen una huerta.
Yo las convidé a turrón,     las dos se hicieron señas.
Una pidió media libra     y otra pidió libra y media.
Y fue que se las comieron,     las dos se hicieron señas. [Com.]
Al revolver de una esquina,     está la casa de ellas.
Ellas se metieron dentro     y a mí me dejaron fuera.
Por debajo de la puerta     me mandaron una esquela.
Debajo de una farola,     allí me puse a leerla,
y en el primer renglón dice:     “¡Vaya el tonto la alameda!
Y eso les pasa a los tontos     por fiarse de mozuelas”.
Y eso me ha pasado a mí     por yo fiarme de ellas.
 
[Com.: Cuando dijimos lo de las señas de antes, es que les gusta a ellas, lo que es el turrón.]

Resumen de "Las mozuelas de la alameda"

Un individuo está paseando cuando se tropieza con dos bellas mozas. Trata de conquistarlas convidándolas a garbanzos, lechuga, pan blanco..., pero ellas declinan sus ofrecimientos con excusas. Finalmente, el galán las convida a turrón y ellas aceptan. Sin embargo, una vez que las mozuelas llegan a su calle, entran en su casa y dejan al conquistador fuera. En ese momento, el muchacho repara en que le han mandado una esquela por debajo de la puerta; en ella, las muchachas lo tachan de ingenuo y le aconsejan que no se fíe de las mozuelas.