Romance de la reina Mercedes

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Notas

La informante asegura que lo aprendió en la calle y que lo cantaba cuando jugaba con las chicas al corro.

Es una versión de la célebre canción de Rafael de León, Antonio Quintero y Manuel Quiroga, popularizada, entre otros, por Concha Piquer y Marifé de Triana.

Transcripción

Una dalia cuidaba Sevilla 
en el parque de los Mopasién;
ataviada de blanca mantilla, 
parecía una rosa de té. 
 
En Madrid, con chistera y patilla, 
vino un real mozo muy cortesano
y a Mercedes besó en la mejilla,
pues son los niños primos hermanos. 
 
Y un idilio de amor
empezó a sonreír,
mientras cantan en tonos menor
por las orillas del Guadalquivir.
 
María de las Mercedes,
no te vayas de Sevilla,
que en nardo trocar se puede
el clavel de tus mejillas.
 
Que quieras o que no quieras,
aunque tú no dices nada,
se nota por tus ojeras
que estás muy enamorada.
 
Rosita de Andalucía,
amor te prendió en sus redes,
y puede ser que algún día
de amor te cueste la vida,
¡ay!, María de las Mercedes.
 
Una tarde de la primavera
Merceditas cambió de color,
y Alfonsito que estaba a su vera
va y le dice: —¿Qué tienes mi amor?—.
 
Y lo mismo que una lamparita
se fue apagando la soberana,
y las rosas que había en su carita
se le volvieron de porcelana.
 
Y Mercedes murió,
empezando a vivir;
en la plaza de Oriente hay dolor;
para llorarla fue todo Madrid.
 
María de las Mercedes,
mi rosa más sevillana,
¿por qué te vas de mis redes
de la noche a la mañana?
 
De amores son mis heridas
y de amor mi desengaño,
al ver que dejas la vida
a los dieciocho años.
 
Adiós, princesita hermosa,
adiós, carita de rosa,
adiós, mi querida esposa,
¡ay! María de las Mercedes.