San Isidro labrador

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1564r

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Notas

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Agradecemos la valiosa ayuda ofrecida por Mari Fe García Torrecillas.

Bibliografía

Otras versiones de "San Isidro labrador"

Alonso Fernández et alii (2017: n.º 72); Alonso Fernández y Cruz Moreno (2003: n.º 36); Atero Burgos (2003: n.º 326); Benítez Sánchez (1999: p. 212); Checa Beltrán (2005: n.º 55); Fraile Gil (2016: n.º 303); Higueras Martínez y Aguilar González (2001: p. 177); Moreno Moreno (2016: n.º 210); Pimentel García (2020: n.º 923); Trujillo Pacheco (2017: n.º 57).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

San Isidro labrador     labraba su quintería,

cada vez que iba a labrar,     era más de medio día.

Labraores de alrededor,     todos le tienen envidia

de ver que sus gananciales     sin comparación crecían.

Uno de los labradores     al amo quiso imponer:

—Mira usted, que su criado     no cumple con su deber.

—Si mi criado no ara,     ni cumple con su deber,

a usted no le pido nada     para pagarle yo a él—.

A otro día por la mañana     a Isidro lo mandó arar,

terreno donde no hay agua     ni cañas pueden criar.

Ha cogido su caballo,     desde lejos revisando,

(y) ha visto arar en su finca     tres pares de bueyes blancos,

(y) tres ángeles del cielo,     los tres vestidos de blanco.

—Buenos días tenga, Isidro,     dime quién te está ayudando.

—A mí no me ayuda nadie     para yo hacer mi trabajo,

tan solo un Dios verdadero,     que me da salud y amparo—.

—Isidro, ¿no hay por aquí     ningún arroyo ni fuente

para calmarme la sed,     que la traigo muy ardiente?

—No se asuste usted, mi amo,     no se asuste que le diga

en lo alto de aquella roca     brota el agua cristalina—.

Acoge Isidro la vara,     la vara de gavilanes,

y dando tres fuertes golpes     salía el agua a raudales.

Ha cogido su caballo     de la alegría llorando,

a decirle a su señora     que su criado era santo.

A otro día por la mañana,     las campanas repicando,

que van a sacar a Isidro     por mandada de su amo.

Por eso, a San Isidro     toditos lo veneramos,

por eso, le hacen la fiesta     el día quince de mayo.

Por eso, a San Isidro     lo vamos a venerar,

porque tenía los campos     que era una preciosidad.

Resumen de "San Isidro labrador"

San Isidro suele arar pasado el mediodía. Los otros labradores, viendo que a pesar de salir más tarde saca más provecho de la faena que ellos, acuden a su amo para quejarse de la situación. El amo decide salir para comprobar los hechos. Le pregunta a su criado quién le ayuda con las tareas y este le responde que Dios. A continuación, el señor observa cómo Isidro, con un solo arado, es capaz de hacer tres surcos. Queda maravillado y, una vez en casa, le cuenta a su mujer que su criado es santo. En algunas versiones, al día siguiente, el amo decide mandar a Isidro a labrar una tierra donde no hay agua. El amo se acerca a Isidro para preguntarle por la tarea y le dice que está sediento. El santo golpea unas rocas con su vara y hace brotar una fuente de agua. La mañana siguiente, redoblan las campanas para festejar el don de Isidro.