La hija del penal

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Notas

En esta versión, la quinta y la sexta estrofa funcionan como estribillo, que se repite al final de la canción.

Transcripción

La hija del penal,
me llaman siempre a mí, 
porque mi padre es el carcelero; 
 
nunca sentí el amor, 
yo nunca conocí
más que las penas de un prisionero.

Mas cierto día
al ver un preso, 
no sé qué cosa pasó por mí,
 
que con mis labios
le mandé un beso
y en mi plegaria le dije así:
 
—Ay, Virgencita del Consuelo,
ven, y ayúdame a salvarle,
porque sus penas son mis dolores.
 
Ay, Virgencita, sálvale,
que quiero su cariño ser,
el preso eterno de mis amores—.
 
Estaba preso, sí,
porque mató al traidor
que de su hermana el amor burlaba.
 
Mas cuando supe yo
su gesto de valor,
sentí quererlo con ansia brava.