La bastarda y el segador

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Notas

En esta versión, la informante repite todos los versos.

Agradecemos la colaboración de Eréndira Alejandra Ortega Medina en la edición digital de este registro.

Bibliografía

IGRH: 0161

Este registro fue previamente editado en: Miguel Ángel Peña Díaz (2019). El repertorio de poesía de tradición oral de Milagros Rego Carrasco y Dolores y Salud Oca Ramallo, Jerez de la Frontera, 1994. Boletín de literatura Oral, 9, 321-356.

Otras versiones de "La bastarda y el segador"

Almoguera Gómez (1989: pp. 27-28); Álvarez Cárcamo (2019: 20.1); Asensio García (2004: pp. 93-94); Atero Burgos (2003: n.º 12); Benítez Sánchez (2000: p. 196); Checa Beltrán (2005: n.º 5); Díaz (2007: E.23); Foxo (2011: pp. 132-133); Fraile Gil (2010: n.º 113-114); Fraile Gil (2016: n.º 31); Heredia Menchero (2017: n.º 991); Manzano Alonso (2003: pp. 243-249); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 44); Moreno Moreno (2016: n.º 16); Pérez Rivera (2015: n.º 250-251); Pimentel García (2020: n.º 99); Piñero Ramírez (1996: n.º 13); Piñero Ramírez (2004: n.º 10); Piñero Ramírez (2013: n.º 12); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: pp. 86-87); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1987: n.º 61); Rico Beltrán (2009: n.º 14); Sánchez Miguel (1984: n.º 20); Schubarth y Santamarina (1984: n.º 62); Suárez López (2009: n.º 220); Tejerizo Robles (2007: n.º 400); Trapero, León Felipe y Monroy Caballero (2016: n.º 68); Trujillo Pacheco (2017: n.º 14, 15); Valenciano López de Andújar (1994: n.º 43).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

ATERO BURGOS, V. (1987). El romance de La bastarda y el segador en la tradición oral de la serranía gaditana. Gades, 15, 205-230.

ATERO BURGOS, V. y VÁZQUEZ RECIO, N. (1998). Espacios y formas rituales de lo feminino en el romancero tradicional. Estudos de Literatura Oral, 4, 9-22.

GÓMEZ ACUÑA, B. (2002). The Feminine Voice in the Romancero's Modern Oral Tradition: Gender Differences in the Recitation of the ballad La bastarda y el segador. Revista de Folklore, 113(2), 183-196. https://doi.org/10.1080/0015587022000015310

IGLESIAS OVEJERO, A (1986). Romance de la bastarda. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 41, 237.

PALOMAR ROS, J. (1982). Dos versiones del romance Doña Inés y el segador recogidas en Valbona y Orrios (Teruel). Kalathos, 2, 177-184.

PIQUERO RODRÍGUEZ, A. (2020). El romance de La bastarda y el segador a la luz de sus variantes. Revista de Filología Española, 100(2), 443-470. https://doi.org/10.3989/rfe.2020.016

PORTNOY, S. J. (2004). ¡Qué me siegue esta cebada! and Other Euphemistic Metaphors in the Spanish Ballad Tradition. En M. M. Hamilton, S. J. Portnoy y D. A. Wacks, Wine, Women and Song: Hebrew and Arabic Literature of Medieval Iberia (pp. 33-46). Newark, Delaware: Juan de la Cuesta.

VÁZQUEZ RECIO, N. (1998). El motivo en el romancero. Estudio de la tradición de Cádiz [Tesis doctoral]. Universidad de Cádiz.

VÁZQUEZ RECIO, N. (2000). Una yerba enconada. Sobre el concepto de motivo en el romancero tradicional. Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Universidad.

Transcripción

Salieron tres segadores     a segar fuera de casa

y uno de los segadores      lleva ropita de Holanda.

Llegaron a cierto pueblo,      se pasean por la plaza,

y una dama en un balcón      del segado(r) está prendada

y lo ha mandado a llamar      con una de sus criadas.

—¿Qué me quiere usted, señora,      qué me quiere, qué me manda?

—Quiero que me siegue usted      una poca de cebada.

—Dime usted dónde la tiene,      dónde la tiene sembrada.

—No está en alto, ni está en bajo,      ni está en cerro, ni en cañada,

que está en medio dos columnas      que las dos tiene mi alma.

—Esa cebada, señora,      no son para yo segarla,

que son pa duque marqueses      o par dueño de la casa.

—No se vaya, segador,      que para usted están sembrada—.

Ha segado siete gavillas      y a las doce se alevanta.

—No se vaya, segador,      que le voy a dar las pagas—.

Le ha dado dos mil doblones      en un pañuelo de Holanda

que el pañuelo vale más      que las pagas que le daba.

Y al otro día siguiente      las campanas redoblaban.

—¿Quién se ha muerto, quién se ha muerto      —El segador que segaba.

—No se ha muerto, no se ha muerto,      que lo ha matado una dama—.

El dinero pa’l entierro      y el pañuelo pa la cara.

Aquí se acabó la historia      del segador y la dama.

Resumen de "La bastarda y el segador"

Una dama bastarda que desprecia a sus pretendientes nobles se asoma a una ventana y ve a tres segadores, quedando enamorada de uno de ellos, que en algunas versiones va ricamente ataviado. Le pide a su criada que mande llamar al segador. Ella se le insinúa y, aunque en un principio él se niega, al final accede a sus deseos a cambio de una suculenta paga. En otras versiones, la dama, que está encerrada en un convento en contra de su voluntad, se asoma a la ventana de su celda, desde donde se dirige directamente al segador. Una vez el segador ha cumplido su trabajo, la mujer le ofrece una gran suma de dinero envuelta en un rico pañuelo de holanda y le pide que vuelva al día siguiente. Sin embargo, esa misma mañana las campanas repican por la muerte del segador, que ha fallecido extenuado. En otras versiones, el padre de la dama los sorprende en la cama, por lo que el segador se ve obligado a huir por la ventana. La dama le arroja el dinero envuelto en un pañuelo.