Conversión de la samaritana

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Notas

Se repiten los octosílabos octavo, decimoquinto y decimonoveno.

Agradecemos la colaboración de Eréndira Alejandra Ortega Medina en la edición digital de este registro.

Bibliografía

IGRH: 0187

Este registro fue previamente editado en: Miguel Ángel Peña Díaz (2019). El repertorio de poesía de tradición oral de Milagros Rego Carrasco y Dolores y Salud Oca Ramallo, Jerez de la Frontera, 1994. Boletín de literatura Oral, 9, 321-356.

Otras versiones de "Conversión de la Samaritana"

Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 39); Álvarez Cárcamo (2019: 25.24); Atero Burgos (2003: n.º 77); Díaz (2007: A.6.2); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1990: pp. 187-189); Esteve Faubel (1998: pp. 1161-1162); Fraile Gil (2016: n.º 297); Hernández Fernández (2010: n.º 23); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 141, 142); Pimentel García (2020: n.º 262); Piñero Ramírez (1996: n.º 75); Piñero Ramírez (2004: n.º 57); Piñero Ramírez (2013: n.º 118); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: p. 125); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1987: n.º 74); Rico Beltrán (2009: n.º 78); Salazar (1999: n.º 148); Sevilla (1921: n.º 316); Trapero, León Felipe y Monroy Caballero (2016: n.º 116); Trujillo Pacheco (2017: n.º 54). 

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

PIÑERO RAMÍREZ, P. M. (2012). Motivos de la canción popular aseguran el código simbólico del romance. El caso de La Samaritana. Olivar, 13, 295-316.

Transcripción

Un día que el Redentor      Santa María caminaba

fatigado de calor      por descansar se sentaba

junto al pozo de Japón. 

A lo lejos vio venir      la misma que la guardaba

con el cántaro en la mano      y era la Samaritana.

—Samaritana, te ruego,      si el cántaro tiene agua,

por tu marido en compaña.

—Señor, no tengo marido—      dice la Samaritana.

—Siete maridos tuviste      y ya ninguno te ama—.

Al punto, la pecadora      le volvió al mundo la espalda

y así la volvamos todos,     como la Samaritana.

Resumen de "Conversión de la Samaritana"

El Señor se encamina hacia Samaria para redimir a un alma pecadora. En mitad del camino, se cansa y se recuesta en el brocal de un pozo. De repente, se acerca la persona a la que está esperando, la Samaritana. Jesús le pide un poco de agua y a cambio le ofrece otro tipo de bebida que extingue definitivamente la sed. La Samaritana acepta, pero el Señor la informa de que, para gustarla, deberá estar acompañada de su marido. Ella le responde que está soltera y Jesús la reprende por salir sola de la ciudad. A continuación, le recrimina que haya estado con varios galanes, y le ordena que se arrepienta. Ella se sorprende de que sepa su secreto y le pregunta si es profeta; él le revela que es Cristo. En algunas versiones, la muchacha niega la acusación, pero luego acaba confesando su pecado. Existen varios desenlaces: 1) la muchacha rompe el cántaro de agua y vuelve la espalda al mundo; 2) la Samaritana se desmaya y Jesús le pide que se levante porque tiene asegurada una silla en el cielo; 3) Jesús le ordena volver a la ciudad para predicar la buena nueva, pero ella decide despedirse del mundo e irse al cielo con el Mesías; 4) la Samaritana rompe el cántaro y vuelve a la ciudad para convertir a todos los pecadores.