La Virgen preñada visita a Santa Isabel

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1586r

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Notas

El último verso de cada estrofa se repite una vez.

Agradecemos la colaboración de Eréndira Alejandra Ortega Medina en la edición digital de este registro.

Bibliografía

Este registro fue previamente editado en: Miguel Ángel Peña Díaz (2019). El repertorio de poesía de tradición oral de Milagros Rego Carrasco y Dolores y Salud Oca Ramallo, Jerez de la Frontera, 1994. Boletín de literatura Oral, 9, 321-356.

Otras versiones de "La Virgen preñada visita a santa Isabel"

Pimentel García (2020: n.º 237).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

—Mi prima, Santa Isabel,     está solita en su parto.

Si quisieras, esposo mío,     que la acompañara un rato—.

Y San José dice,      con mucha alegría,

en su dulce nombre      que vaya María. 

 La Virgen va caminando      por los montes Daguilea.

Santa Isabel la recibe      en sus brazos presenciada

y San Juan Bautista,      que en su vientre estaba,

se hincó de rodillas      y a Dios le adoraba. 

La gente de la ciudad      con tal salían a verla

con una voz que decía:      —Ahí viene la Virgen María.

Jesús, ¡qué contento!,      Jesús, ¡qué alegría!,

que ya viene ahí      la Virgen María—. 

San José como sabía      que aquella noche llegaba,

antes de las oraciones      la cena la preparaba.

—Jesús, ¡qué contento!,      Jesús, ¡qué alegría!,

que ya viene ahí      mi esposa María—. 

—Siéntate, esposa del alma,      siéntate, lucero mío,

siéntate y te contaré     lo que sin tu presencia yo tenía.

Al verme tan solo      de ti me acordaba

y en mi soledad      de pena lloraba. 

Siéntate, esposa del alma.      ¿Cómo siguen tus parientes?

—Todos buenos y a Dios gracias,      todos contentos y alegres.

Juan se llama el niño      de mi prima hermana,

como es tan chiquito      lo quiere y lo ama.

 

Resumen de "La Virgen preñada visita a Santa Isabel"

La Virgen le pide a José que le permita visitar a su prima Isabel, que está embarazada. Él acepta de buen grado. Isabel se alegra sobremanera de tener a María consigo, ya que está a punto de dar a luz. María, a su vez, le confiesa que está embarazada de Dios. Cuando María regresa a su casa, José la recibe con mucha alegría y le asegura que la ha echado mucho de menos. Después, se interesa por el estado de salud de sus parientes y ella le explica que su prima acaba de alumbrar a un niño al que han llamado Juan. En algunas versiones, el romance finaliza con la despedida de la Virgen y su prima.