Mariana Pineda

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1614r

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Notas

La informante ha dado dos versiones de este tema porque en la primera olvidó varios versos. Transcribo la segunda, aunque mantengo el nombre de “Marianita” de la primera versión, que en la segunda ha sido cambiado por “Mariaelena”.

Bibliografía

IGRH: 0175

Otras versiones de "Mariana Pineda"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3832); Álvarez Cárcamo (2019: 1.6); Atero Burgos (2003: n.º 8); Díaz (2007: D.6); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1990: pp. 147-150); Fraile Gil (2013: n.º 2); Hernández Fernández (2010: n.º 46); Majada Neila (1984: n.º 78); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 162); Moreno Moreno (2016: n.º 13); Pimentel García (2020: n.º 384); Piñero Ramírez (1996: n.º 7); Piñero Ramírez (2004: n.º 5); Piñero Ramírez (2013: n.º 52); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: pp. 93-94); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1987: n.º 16); Schubarth y Santamarina (1988a: n.º 18 bis); Trapero (2000a: n.º 144); Trujillo Pacheco (2017: n.º 2).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

AYESTARÁN, L. (1959). Romance de Mariana Pineda en el folklore uruguayo. Marcha, 966 (2), 5B-6B. Recuperado de la Biblioteca Digital Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán.

GÁLVEZ RUIZ, M.ª A. y SÁNCHEZ GÓMEZ, P. (Coords.) (2008). La Granada de Mariana Pineda: lugares, historia y literatura. Universidad de Granada.

GARRIDO CURIEL, F. (2016). Aspectos de la figura histórica de Mariana de Pineda en la cultura artística, literaria y teatral española [Tesis doctoral]. Universidad de Granada.

HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, C. (2009). Mariana Pineda en la palabra literaria. En M P. Celma Valero y M. Rodríguez Pequeño (Coords.), Vivir al margen: mujer, poder e institución literaria (pp. 281-289). Universidad de Valladolid.

PEÑA Y AGUAYO, J. de la y VIÑES MILLET, C. (2003). Doña Mariana Pinedanarración de su vida, de la causa criminal en la que fue condenada al último suplicio y descripción de su ajusticiamiento en 26 de mayo de 1831Granada: Port-Royal.

ROBERTSON, S. (1988). "Mariana Pineda": el romance popular y su 'retrato popular'Boletín de la Fundación Federico García Lorca, 2 (3), 88-106.

ZARDOYA, C. (1968)Mariana Pineda, romance trágico de la libertad. Revista Hispánica Moderna, 34, 471-497.

Transcripción

Marianita sentada en su patio,      no dejaba de considerar

si don Carlos la viera bordando     la bandera de la libertad.

Marianita sale de paseo     con alcalde, justicia real

y al encuentro de un soldadito:    —Marianita se viene p´acá—.

Marianita se la llevan presa,     presa por no declarar.

Si declara doña Marianita     todo el mundo morirá.

—Que me pongan mis hijos delante     por si acaso me puedo aliviar—.

Y sus hijos le dicen llorando:     —Vente a casa, querida mamá.

—Que me quiten mis hijos delante,     donde yo no los viera llorar—.

Y sus hijos le dicen llorando:      —¡Ay, declara, querida mamá!—

El verdugo le tienta la garganta.   

El verdugo le coge la argolla,      su garganta unida quedó,

más hermosa que el sol y la luna,     más hermoso su cuerpo quedó.

¡Ay, qué tarde de luto en Granada      hasta las piedras hacía llorar

porque ha muerto doña Marianita,       porque ha muerto por no declarar!

Resumen de "Mariana Pineda"

En una secuencia que se omite en la mayoría de las versiones, Mariana Pineda decide bordar la bandera de la libertad por amor a su marido. Cierto día, sale a pasear y se encuentra con un militar que le advierte de que corre peligro y le aconseja que vuelva a casa. En algunas versiones, el militar le pide que le entregue su honor, pero ella se niega. Una vez llega a su casa, se encierra en un cuarto para bordar la bandera de la libertad. En ocasiones, se cuenta cómo Mariana es delatada por un poeta que escucha hablar a su marido sobre el bordado de la bandera o por una criada que sirve en casa, a la que Mariana mata. Algunos miembros de la autoridad se presentan en casa de Mariana, la prenden y la encierran en un calabozo. Tratan de convencerla para que declare y así evitar su muerte, pero ella se muestra firme, pues si confiesa, morirá mucha gente. En algunas versiones, la heroína envía una carta a la reina en la que le encomienda el cuidado de sus hijos. La reina, enternecida, manda que le muestren a los niños para que recapacite. En otras ocasiones, es un ministro de la justicia el que se emociona y trata de que los niños convenzan a Mariana. Sin embargo, ella se muestra inflexible y es ajusticiada. El verdugo le traspasa el cuello y muere. Se celebra su entierro y toda Granada la llora.