Aprensiones de Joaquina

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1701r

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Bibliografía

Otras versiones de "Aprensiones de Joaquina"

Alonso Fernández et alii (2017: n.º 69); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1995: n.º 80); Moreno Moreno (2016: n.º 207); Pimentel García (2020: n.º 657); Tejerizo Robles (2007: n.º 464); Trujillo Pacheco (2017: n.º 74).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Estando en el río lavando,     hermoso ángel del cielo,

cuando sintió que en su brazo     derecho le mordió un perro.

Cogió la joven una piedra,     al perro se la tiró,

y más ligera que un galgo,     que al perro no le alcanzó.

Cogió la madre la herida,     le ha liado unos vendajes

a aquella herida mortal     que echaba tiempo en curarse.

—¿Quieres que llame un doctor?—    Le dijo su madre un día.

—Pero si yo estoy curada      de la herida, madre mía—.

Y era tanta la aprensión     que aquella joven tenía

siempre pensando en el perro,     no comía ni bebía.

—¿Quieres que llame un doctor?—     Le dijo su novio un día.

—Y verás ponerte buena,     paloma del alma mía—.

—Ay, quiera Dios que así sea        —dijo Joaquina llorando—

No me amarres, madre mía,     porque mordiendo descanso.

Resumen de "Aprensiones de Joaquina"

Joaquina sufre las mordeduras de un perro mientras lava en el río. Aunque su madre le cura la herida, la joven tiene la sospecha de haber contraído la rabia. Llaman al médico, que asegura que Joaquina solo tiene un poco de aprensión. El estado de salud de la muchacha empeora. Cierto día, le confiesa a su novio que ya no podrán casarse porque va a morir. Finalmente, muere. El novio compra el ataúd.