El discípulo amado + El rastro divino

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1723r

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Notas

La informante considera este romance como una oración y lo reza al acostarse.

Bibliografía

IGRH: 0064.1 + 1537.1

Otras versiones de "El discípulo amado"

Álvarez Cárcamo (2019: 25.26); Díaz (2007: A.7.1); Fraile Gil (2010: n.º 153); Gómez Garrido (2012: n.º 29, 30); Pimentel García (2020: n.º 269); Rico Beltrán (2009: n.º 79); Schubarth y Santamarina (1986: n.º 59); Trapero (1985: n.º 122); Trapero (2000a: n.º 80); Trapero (2000b: n.º 82, 83).

Contaminaciones y engarces

De ánimas + El discípulo amado (CLO, 0610r); El castillo de la Virgen + El discípulo amado + El rastro divino (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 56); El discípulo amado + El rastro divino (Asensio García, 2004: p. 116; Cid, 1974: n.º 46; CLO, 0219r, 0470r, 0821r, 1363r, 1441r, 1547r; Fraile Gil, 2016: n.º 298; Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 65-67; Trapero, 2003: n.º 66; Trapero, León Felipe y Monroy Caballero, 2016: n.º 104; Valenciano López de Andújar, 1994: n.º 158); El discípulo amado + El rastro divino + El monumento de Cristo (Trapero, 2000b: n.º 83.2); El discípulo amado + El rastro divino + Las cinco llagas (Trapero, León Felipe y Monroy Caballero, 2016: n.º 103); El discípulo amado + El rastro divino + Quejas de la Magdalena (Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 59a1-59a3); El discípulo amado + Meditación sobre la Pasión (Álvarez Cárcamo, 2019: 25.27); El discípulo amado + Santa Catalina (Trapero, 2000b: n.º 82.2); El rastro divino + El discípulo amado (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 84; Trapero, 2000a: n.º 84; Trapero, 2003: n.º 65).

Otras versiones de "El rastro divino"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 4018, 4019); Álvarez Cárcamo (2019: 25.29); Atero Burgos (2003: n.º 67); Benítez Sánchez (2000: pp. 275); Díaz (2007: A.2.1, A.2.2); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1990: p. 179);Esteve Faubel (1998: pp. 1150-1156); Fraile Gil (2013: n.º  51); Gómez Garrido (2012: n.º 19-21); Heredia Menchero (2017: n.º 67); Hernández Fernández (2010: n.º 18); Marazuela Albornos (1981: pp. 381-382); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 82, 83, 85, 87-90); Pimentel García (2020: n.º 273); Piñero Ramírez (1996: n.º 66); Piñero Ramírez (2004: n.º 51); Piñero Ramírez (2013: n.º 112); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1987: n.º 83); Rico Beltrán (2009: n.º 83); Salazar (1999: n.º 154); Schubarth y Santamarina (1986: n.º 60, 65); Suárez López (2009: n.º 237); Trapero (1985: n.º 123); Trapero (2000a: n.º 83, 85, 86); Trapero (2003: n.º 62-64); Trapero, León Felipe y Monroy Caballero (2016: n.º 101, 105); Trujillo Pacheco (2017: n.º 55); Valenciano López de Andújar (1994: n.º 159).

Contaminaciones y engarces

Cobles del Ram + El rastro divino (Rico Beltrán, 2009: n.º 81); Cobles del Ram + Las cinco llagas + El rastro divino (Rico Beltrán, 2009: n.º 81.2); ¿Cómo no cantáis, la bella?, a lo divino + Alma si eres compasiva o Descendimiento + El rastro divino (Benítez Sánchez, 2000: p. 274); ¿Cómo no cantáis, la bella?, a lo divino + El rastro divino (CLO, 1353r; CLO, 1022r; Jaén Castaño, 2018: n.º 574; Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 71; Piñero Ramírez, 2004, n.º 50; Rico Beltrán, 2009: n.º 77); ¿Cómo no cantáis, la bella?, a lo divino + El rastro divino + Las cinco llagas (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 72); ¿Cómo no cantáis, la bella?, a lo divino + El rastro divino + Quejas de la Magdalena (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 73); Cristo se despide de su madre + El rastro divino (Rico Beltrán, 2009: n.º 82); Desde el Huerto hacia el Calvario + El rastro divino (Asensio García, 2004: p. 117; Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 81; Sánchez Miguel, 1984: n.º 2); Dolor de la Virgen en el portal de Belén + El rastro divino (Trapero, León Felipe y Monroy Caballero, 2016: n.º 99); El castillo de la Virgen + El discípulo amado + El rastro divinoMendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 56); El discípulo amado + El rastro divino (Asensio García, 2004: p. 116; Cid, 1974: n.º 46; Fraile Gil, 2016: n.º 298; Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 65-67; Trapero, 2003: n.º 66; Trapero, León Felipe y Monroy Caballero, 2016: n.º 104; Valenciano López de Andújar, 1994: n.º 158); El discípulo amado + El rastro divino + El monumento de Cristo (Trapero, 2000b: n.º 83.2); El discípulo amado + El rastro divino + Las cinco llagas (Trapero, León Felipe y Monroy Caballero, 2016: n.º 103); El discípulo amado + El rastro divino + Quejas de la Magdalena (Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 59a1-59a3); El rastro divino + ¿Cómo no cantáis, la bella?, a lo divino (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 69); Trapero, 2000b: n.º 81); El rastro divino + El castillo de la Virgen (CLO, 0166r; Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 55); El rastro divino + El discípulo amado (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 84; Trapero, 2000a: n.º 84; Trapero, 2003: n.º 65); El rastro divino + El momunento de Cristo + El castillo de la Virgen (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 86); El rastro divino + Las cinco llagas (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 78; Trapero, 2000a: n.º 82; Trapero, León Felipe y Monroy Caballero, 2016: n.º 102); El rastro divino + Las cinco llagas + Por las almenas del cielo (Asensio García, 2004: p. 119); El rastro divino + Quejas de la Magdalena + El castillo de la Virgen (CLO, 0517r, 1359r, 1376r); Jesucristo va de ronda + ¿Cómo no cantáis, la bella?, a lo divino + El rastro divino + El monumento de Cristo (Álvarez Cárcamo, 2019: 25. 34); Jesucristo va de ronda + Desde el Huerto hacia el Calvario + El rastro divino (Garrosa Gude, 2017: p. 299); Jesucristo va de ronda + El rastro divino + El monumento de Cristo (Schubarth y Santamarina, 1986: n.º 61a); La galera de Cristo + Desde el Huerto hacia el Calvario + El rastro divino (Sánchez Miguel, 1984: n.º 2); La Virgen anuncia al niño su pasión y gloria + El rastro divino (Álvarez Cárcamo, 2019: 25.12) La Virgen sueña la Pasión + El rastro divino (Betancourt, Bonamore y Cohen, 1992: n.º 20 de «Romances religiosos»; Trapero, León Felipe y Monroy Caballero, 2016: n.º 98.1); La Virgen vestida de colorado + El rastro divino (CLO, 0619r, 0756r, 0766r); Santa Catalina + El rastro divino (Trapero, 2003: n.º 67).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Estudios

PÉRE RODRÍGUEZ, M. (1981). Romances rezados en la comarca de Acentejo (Tenerife). Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 36, 201-208.

GRANADA, G. de (1978). Dos notas sobre romances tradicionales en Chocó (Colombia). Revista de Literatura, 77-78, 115-128.

PÉRE RODRÍGUEZ, M. (1981). Romances rezados en la comarca de Acentejo (Tenerife). Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 36, 201-208.

Transcripción

Jesucristo fue nacido     de la hija de Santa Ana.

Antes que llegara su muerte,     a sus discípulos llamaba:

—Venid, discípulos míos,     los doce de mi compaña,

¿cuál de los doce discípulos     moriréis por mí mañana?—

Unos a los otros se miran,     ninguno respuesta daba,

tan solo San Juan Bautista,     que predicó en su montaña:

—Yo muero por mi Dios,     mi muerte no ha de ser nada,

que la muerte de Jesucristo,     para él estaría guardada—.

Antes que amaneciera,     Jesucristo caminaba

con una cruz de madera     en los hombros muy pesada.

En la calle la Amargura,     allí cae, allí levanta,

allí sale una mujer,     que Verónica le llamaban,

con un paño en la mano,     la cara de Dios limpiaba.

Tres dobleces tenía el paño,     tres caras de Dios sacaba:

una cayó en Jaén,     otra que en Roma estaba

y otra cayó en el mar     para consagrar las aguas.

Resumen de "El discípulo amado"

La noche de Jueves Santo, Jesucristo reúne a sus discípulos y los convida a cenar. Una vez han terminado, Jesús les pregunta quién de ellos estaría dispuesto a morir por él. El único que responde es san Juan Bautista. Jesús le agradece el gesto, pero asegura que su sentencia es firme y que morirá crucificado al día siguiente. En versiones menos extendidas, es san Pedro quien se ofrece a morir por él, pero Jesús le recrimina que antes de la mañana lo negará tres veces.

Resumen de "El rastro divino"

La Virgen sale en busca de su hijo, preguntando de casa en casa. Se encuentra con una mujer, que en algunas versiones es Verónica o Magdalena, y esta le confirma que lo ha visto subir hacia el Calvario amarrado con una cadena y llevando sobre los hombros una cruz muy pesada. En algunas versiones, la mujer añade que Jesús le pidió un pañuelo para limpiarse el rostro ensangrentado, ella le prestó su toca y quedó su rostro impreso. María insta a esta mujer a que la acompañe al Calvario aprisa, pues está segura de que cuando lleguen, ya lo habrán crucificado. En algunas versiones, la Virgen se desmaya y san Juan y Magdalena la levantan, acompañándola al Calvario; en otras ocasiones, la ayuda san José, que baja del cielo; o se encuentra con san Juan, que es el que la informa del paradero de Jesús. Cuando llegan al Calvario, le están poniendo la corona de espinas y clavándolo en la cruz. Las tres Marías recogen la sangre en un cáliz. En versiones menos extendidas, la Virgen conversa con Jesús acerca de cómo ha pasado la noche, este le contesta que le han clavado tres espinas. En otras, la Virgen se desmaya al oír el ruido del martillo utilizado para clavar a Cristo en la cruz.