El anciano desatendido

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1747r

Informantes

Recopiladores

Notas

La informante indica que la aprendió durante un viaje. Se la cantaba la guía. 

Bibliografía

Otras versiones de "El anciano desatendido"

Pimentel García (2020: n.º 1008).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Un anciano muy anciano,     que perdió a su compañera

y ahora tiene que entregarse     a los hijos y a las nueras,

se reúne la familia,     y como no había intereses,

todos acordaron     de ponerlo por meses.

Con el hijo mayor     le ha tocado el primer mes;

todos ponen malas caras     a la hora de comer.

Los nietos le hacen guiños,     los mayores guasas,

(y) el pobre del abuelo     es el juguete de casa.

Viene el hijo y le pregunta:     —Padre, ¿cómo has pasao el día?—.

El hijo, que viene de la calle,     le contesta la mujer:

—¡Pues tú no sabes, pa ser tan viejo,     el apetito que tiene!.

Como ya se va pasando el mes     y le quedan pocos días,

como saben que se va con otro hijo,     todos cantan de alegría.

Los vecinos cuando lo ven salir por la calle,     ...........................

Llegan y llaman a la puerta:     —Ya tienes aquí al abuelo

La nuera cuando lo ve,     con qué ligereza: 

—¡Nos vas a enterrar a todos!     ¡Vaya tela, qué naturaleza!

El abuelo ya (…),     se le agota la paciencia, 

y con lágrimas en los ojos,     piensa en una residencia. 

—Ya me fui a la residencia,     me abandonaron mis hijos,

todos tenían vivienda,     ninguno me dio cobijo.

Señor, (…)     ábreme las puertas de los cielos, 

que descanse mi familia     de este pobre abuelo.

Esta poesía (…)     la relata un fiel romancero,

que castiguen a los hijos     por maltratar a los abuelos.

Resumen de "El anciano desatendido"

Un anciano pierde a su mujer. Sus hijos acuerdan hospedarlo en sus respectivas casas. El primer mes se queda con el primogénito, cuya mujer se queja del buen apetito del anciano. El segundo mes es acogido por otro de sus hijos. La nuera lo recibe con sorna. El anciano pierde la paciencia y toma la determinación de ingresar en una residencia. Le pide a Dios que se lo lleve pronto para dejar de ser una carga.