Juan Falandeira

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 1791r

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Notas

Se repiten los versos 6, 12, 16, 18 y 20.

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00018A 11B).

Bibliografía

Otras versiones de "Juan Falandeira"

Cid (1974: n.º 35), Pimentel García (2020: n.º 980).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Un inocente gallego     natural de Pontevedra,

yendo en busca de trabajo     le han pasado mil tragedias. 

Al entrar en Cataluña,     le da un cólico de hambre 

y las nobles catalanas     todas iban a auxiliarle. 

Unas llevaban cebollas,     otras ajos y pimientos, 

otras un caldo sin grasa     para darle un alimento.

Desta manera, el gallego     pronto se restableció 

y de provincia en provincia,     pudo entrar en Aragón. 

Al entrar en Aragón,     otro caso le pasó 

al inocente gallego     que vino de compasión. 

Se encuentra ya un estudiante,     a un estudiante guasón, 

que por reírse de él,     a una fonda le llevó.

Y le dice: Galleguito,     suba conmigo a esta fonda,

que yo vendré a pagailo     todo cuanto usted se coma

Como tan hambriento estaba,     mandó sacar tres conejos,

un kilo de salchichón     y tres docenas de huevos.

Mas después de todo esto,     también se comió de postre 

catorce kilos de uvas     y seis de melocotones.

De vino no digo nada,     seis azumbres se bebió.

Después, café, copa y puro     pa hacer bien la digestión.

Aquí termina la historia     del inocente gallego,

y dice que nadie coma     (y) en la fonda sin dinero.

Ya termina de comer,     ya le pusieron la cuenta. 

¿Qué se emporta la comida?     Sesenta y cinco pesetas. 

¡Carallu! dice el gallego     Yo me encuentro sin un cuarto, 

pero lo que yo he comido     pronto vendrán a pagailo, 

que me ha dicho un estudiante     que él pagará mi comida.

Entonces, el camarero     con aire coge una silla, 

y le dice: Galleguito,     rediez si no paga usted, 

pronto le rompo las muelas     como serio aragonés

Y aquí se acaba la historia     del inocente gallego, 

y dice que nadie coma     (y) en la fonda sin dinero.

Resumen de "Juan Falandeira"

Un gallego tonto y bruto es convidado a comer por los mozos del pueblo. Estos le ofrecen hortalizas sin guisar y bellotas, como si fuera un cerdo. El gallego come sin mesura y empieza a sentirse mal. Los mozos lo llevan al veterinario, quien le asegura al paciente que está embarazado de nueve meses. El bruto cree el embuste y se asusta al sentir que está de parto. Los mozos lo sacan de casa para que alumbre en el campo y salen huyendo. El parto dura cuatro días. Tienen que rescatarlo de entre sus propias heces y aprovechan el estiércol para abonar el campo. En otras versiones, los mozos lo invitan a comer y luego lo abandonan en el bar sin hacerse cargo de la cuenta. Él no tiene dinero para pagar y el dueño lo obliga a expulsar por arriba y por abajo todo lo que se ha comido.