El criado y la señorita

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 2054r

Informantes

Recopiladores

Notas

La informante asegura que solían venir “romanceros” y cantaban en la plaza del pueblo.

Agradecemos la valiosa colaboración de Loli, presidenta de la Asociación La Flor del Bolillo, que nos facilitó el acceso a las informantes, así como la cesión del local por parte del Ayuntamiento de Torres.

Bibliografía

Otras versiones de "El criado y la señorita"

Alcalá Ortiz (2003: pp. 1086-1088); Alguacil González (2012: pp. 70-72); Alonso Fernández et alii (2017: n.º 10); Atero Burgos (2003: n.º 157); Heredia Menchero (2017: n.º 1026); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 240); Moreno Moreno (2016: n.º 140); Pimentel García (2020: n.º 548).

Contaminaciones y engarces

El criado y la señorita + Agustinita y Redondo (Mendoza Díaz-Maroto, 1990: n.º 241).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Doña Teresa le llaman     a su esposo don Fidel:

Me parece que el gañán     mira mucho a la Isabel.

Eso me se antoja a mí,     se me antoja una comedia,

si el gañán mira a Isabel,     mucho más lo mira ella.

Es verdad que nuestro mozo     es un chico muy formal,

pero ¿qué tiene con eso,     si no tiene capital?;

el dinero es un adorno     que ilumina la ilusión,

pero en cambio está el querer     que palpita el corazón.

Para evitar estos líos     (y) hay que cortar por lo sano,

es mandarlo a trasladar     y este cuento se ha acabado.

A las doce de la noche,     Isabel en la ventana

practicando con su Pedro,     que amargamente lloraba.

Que amargamente lloraba,     que amargamente decía: [Com. 1]

Toma el retrato, Pedro,     que ayer me retraté,

aunque no me dejan verme,     quiero que me puedas ver.

Isabel, toma el retrato,     porque ayer me retraté,

aunque me alejas de ti,     quiero que me puedas ver.

Toma el pañuelo,     que lo he bordado para ti,

para ti prenda dorado,     que no te olvides de mí.

El gañán en la ventana     siempre le lleva pensando, [Com. 2]

cuatro semanas sin verla,     sus ojos también con llanto.

Al oír la voz del mando,     que era la del mayoral,

cuando Pedro lee la carta,     como un niño echa a llorar.

Como un niño echa a llorar,     como un loco echa a correr,

cuando el mayoral le dice:     Toma dinero pa el tren.

Al entrar en la ciudad,     se encuentra el sepulturero

con el pico y la pala,     camino del cementerio. [Com. 3]

—¿Cómo tuviste valor     de coger el pico y la pala

sabiendo que la Isabel     era tu primita hermana?

Un favor te voy a pedir,     tú me lo has de conceder,

dime dónde está la tumba     de mi adorada Isabel. [Com. 4]

¿Por qué no la desentierras,     que aquí nadie la va a ver,

pa besarle yo su boquita     y morirme yo después?

Desenterrarla no puedo,     (y) eso sí que será una locura,

a presillo me llevaran     si abriera la sepultura.

Un favor te voy a pedir,     tú me lo has de conceder,

dime dónde está la tumba     de mi adorada Isabel.

Al entrar al cementerio,     Pedro se quedó mudo sin habla,

cuando ve la sepultura,     sale una paloma blanca:

No te asustes, mi adorado,     no te asustes tú de mí,

que mañana a estas horas,     juntos estaremos aquí.

Le pusieron inyecciones     por las manos del doctor,

le dieron resurrecciones     y a las tres horas expiró.

A las tres horas expiró     y a las cuatro la enterraron,

a las cinco está Isabel     [¿junto?] a su enamorado. [Com. 5]

 

[Com. 1: Ya me s-, ya me s- | Ya me he ido. No. Estaba que le | Dice: "Isabel".]

[Com. 2: Ya estaba trasladao.]

[Com. 3: No, no… Sale | Dice.]

[Com. 4: Dice… No, no, pero luego… No, sigue | Dice.]

[Com. 5: Que se enamoraron de am- | que murieron de amor, pero me he saltao algo.]

Resumen de "El criado y la señorita"

Una señorita se enamora de un muchacho pobre, pero los padres se oponen a su relación, consiguiendo que destinen al muchacho fuera de la ciudad. Ella enferma de amor y su padre, compadecido, le escribe una carta al muchacho para que regrese. Sin embargo, cuando vuelve, ya es demasiado tarde y la muchacha está muerta. Acude al cementerio y la amada, transformada en paloma blanca, le entrega una carta para que la haga llegar a sus padres. En ella les recrimina su interés por el dinero. En algunas versiones, el muchacho muere.