Palomita, palomita

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 2090c

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Notas

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00016B 11)

Título indicado en las anotaciones de campo: "El Encuentro de Pascua".

Transcripción

Palomita, palomita,
que del cielo has descendido
y en esta modesta ermita
has hecho tu humilde nido.
 
Venimos a acompañarte,
paloma de candor llena,
y también a consolarte
en tu dolor y tu pena.
 
(Y) abandona tu dolor,
palomita blanca y pura,
porque tu hijo y redentor
ya no está en la sepoltura.
 
Ya no está en la sepoltura
porque hoy al alba ha volado
y, radiante de hermosura,
a los cielos se ha marchado.
 
Abandona tu dolor
y cesa ya de llorarle,
y vamos, madre de amor,
todos juntos a buscarle.
 
Ya sale esta Virgen pura
anegada de dolor
pa la calle la Amargura
en busca del Redentor.
 
No vas sola, dolorosa,
vamos todas a tu lado,
hasta que, alegre y gozosa,
a tu hijo hayas encontrado.
 
Ya sube esta palomita,
anegada de dolor,
pa la calle la Amargura
en busca del Redentor.
 
No vas sola, dolorosa,
vamos todas a tu lado,
hasta que, alegre y gozosa,
a tu hijo hayas encontrado. [Com. 1]
 
Eres madre dolorosa
por lo mucho que has sufrido,
pero eres madre dichosa
porque a un Dios has concebido.
 
Perlas destilan tus ojos,
llorando al que diste el ser,
y a tus pies, puesta de hinojos,
yo las vengo a recoger.
 
No era justo que al nacer
belleza tan celestial
pudiera mancha traer
de la culpa original.
 
Que al crearte destinada
para ser madre de Dios,
te hizo santa inmaculada
como no puede haber dos.
 
Ya en tu concepción, señora,
llena de gracia y pureza,
de la serpiente traidora
quebrantaste la cabeza. [Com. 2]
 
Mírale por donde viene
(y) el hijo que tú has llorado,
el Dios que al mundo sostiene
y a todos nos ha salvado.
 
Tú le creías perdido
y ha vuelto a resucitar,
de un sepulcro ha salido
y te viene ahora a buscar.
 
Alégrate, madre mía,
que bastante le has llorado,
y vístete de alegría
porque al fin le has encontrado.
 
Quítate ese negro manto,
Virgen santa de bondad.
Ponte otro que sea blanco,
pues cesó tu soledad.
 
Quítate, madre adorada,
este manto de dolor,
y no estéis tan apenada,
teniendo al lado al Señor.
 
Levanta de esas, tus sienes,
ese manto de dolor,
porque a tu lado ya tienes
a Jesús, mi Redentor.
 
Los angelitos del cielo
debieran ahora bajar
para quitarte ese velo
y tus lágrimas secar.
 
“Aleluya, resurrecti”
digamos con devoción,
y también: “gloria in excelsis”,
y también: “kirie eleisón”.
 
Música a los vientos suaves
que habían, madre, de dar,
y por las nubes las aves
te habrían de grojear.
 
¡Aleluya, aleluya!,
nosotras también cantemos.
¡Aleluya, aleluya!,
la reina de los cielos.
 
Ya cantan el aleluya,
resígnate reina y madre [?],
y también nosotras cantemos:
“Dios te salve, reina y madre”. [Com. 3]
 
[Com. 1:
Recopilador: —Sí, eso es como el estribillo, ¿no?
Flor: —No, no.
Recopilador: —O sea, que se repite.
Flor: —Es otro, son dos cantares: uno con ella y otro con él.]
 
[Com. 2: Flor: —Ahora hay muchísimos que cantan ahí, pero ahora viene, ya viene Jesús.]
 
[Com. 3: Y todos se habrán ido.]