El confesor de su madre

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 2300r

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Bibliografía

IGRH: 0000

Otras versiones de "El confesor de su madre"

Alguacil González (2012: pp. 76-78); Alonso Fernández et alii (2017: n.º 54); Atero Burgos (2003: n.º 265); Benítez Sánchez (1999: p. 309); Benítez Sánchez (2000: p. 287); Checa Beltrán (2005: n.º 43); Díaz (2007: F.31); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1995: n.º 2); Esteve Faubel (1998: pp. 1147-1149); Majada Neila (1984: n.º 94); Manzano Alonso (2003: pp. 498-501); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 212); Moreno Moreno (2016: n.º 189); Pimentel García (2020: n.º 604); Suárez López (2009: n.º 250); Tejerizo Robles (2007, n.º 448, 449).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Elena era muy bella,     con su rostro angelical;

esta se llamaba Elena,     por apellido Naval.

Elena tenía amores     con un chico muy gallardo;

este se llamaba Flores,     por apellido Navarro.

Ellos dos se festejaban     se hablaban con ilusión.

Para ellos se quedaba     el mundo de gran valor.

Viendo que quedaba encinta,     viendo que encinta quedó,

viendo que quedaba encinta,     clamaba hacia el Señor.

Llegó la hora del parto,     dándole Dios un varón,

quedando buena en el acto,     Elena se levantó.

Lo ha envuelto en un pañal,     lo puso tras de una mata

y su madre criminal     para su casa se marcha.

A esto de las doce y media,     un pastor que allí se hallaba,

donde muy lejos se oía     que un angelito gritaba.

Este niño tiene padre,     lo llevan a bautizar,

a bautizar a ese niño     que lo aman con cariño.

Y en la catedral del Carmen,     el niño interno quedó,

¿qué carrera quieren darle?     Cura de la población.

Una mañana temprano,     una señorita entró,

una señora elegante,     a confesar se acercó.

El cura tan jovencito,     de rodillas se hincó

y le dice a la señora     —Rece usted en nombre de Dios.

—Padre, tengo una gran pena,     he sido una criminal

más horrible que una fiera,     mi sino ha sido fatal.

(Y) el diecisiete de agosto     de mil novecientos cinco

(y) en el barranco del Rostro     yo tiré a un hijo mío—.

El cura tan jovencito,     de rodillas se hincó

y le dice a la señora:     —Ese niño he sido yo—.

Madre e hijo se abrazaron     sin poderse contener;

el cura tan jovencito,     redondo quedó a sus pies.

—Madre, tú no tengas pena,     que contigo me voy yo

para que nada te falte     mientras que esté vivo yo.

Resumen de "El confesor de su madre"

Una joven mantiene relaciones con un muchacho del que queda embarazada. Este se desentiende de ella, así que la muchacha, apurada, decide abandonar al niño en medio del campo. Allí lo encuentra un pastor, que se lo lleva a su casa. Su esposa y él deciden criarlo. El niño crece y se hace cura. A su parroquia acude un día una apurada señora para confesar el crimen que cometió hace varios años. Ambos se reconocen. El hijo la perdona porque comprende que la culpa fue del hombre que la deshonró.