Hija defensora de su honra

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 2542r

Informantes

Notas

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00037 01).

Bibliografía

IGRH: 5057

Otras versiones de "Hija defensora de su honra"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3892); Alonso Fernández et alii (2017: n.º 42); Atero Burgos (2003: n.º 234); Benítez Sánchez (1999: p. 301); Díaz (2007: F.40); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1990: pp. 69-75); Hernández Fernández (2010: n.º 71); Moreno Moreno (2016: n.º 180); Pimentel García (2020: n.º 716); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: p. 149); Trapero (2003: n.º 86); Trapero, León Felipe y Monroy Caballero (2016: n.º 188).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

En Ceclavín,     señores, se cometió

un crimen fatal y triste,     pero fue por defender su honor.

En dicho pueblo habitaba     una viuda mala sin piedad,

una hija que ella tenía,     su hermosura trató de manchar.

Por interés de cien duros     que un infame traidor la ofreció,

esta madre y santa quería     que su hija manchara su honor.

—Hija del alma,     de ti enamorado está

un caballero muy rico     que cien duros por tu honor me da.

—Convéncete, hija mía,     baila —dice la madre cruel—,

que nos da mucho dinero     y eso nadie lo puede saber—.

Y la joven la contesta     con desdén y sobrevalor:

—Antes pierdo mil veces la vida      de que nadie atropelle mi honor—.

La madre infame     al punto la contestó:

—Si no te entregas, te mato,     conque otorga y te será mejor―.

Enseguida aquella madre     al señor corriendo fue a buscar

y le dijo: —Caballero,     esta noche a las diez puede ir,

que si mi hija no quiere entregarse     en mis brazos tiene que morir—.

Pero la joven     preparada estaba ya

con un puñal de dos filos     para su honra poder libertar.     

Al entrar el caballero,     —Baila —dice la madre cruel—,

vamos, hijita del alma,     no seas tonta y entrégate a él―.

Y entonces la hermosa joven,     más valiente y bizarra que el sol,

a su madre luego sin tardanza,     dieciséis puñaladas la dio.

...........................     El caballero de escaparse intentó

y agarrándole la joven,     con la llave la puerta cerró.

El caballero al momento     cayó al suelo triste y sin sentido:

—Perdóname, blanca joven,     baila —dice triste y afligido—,

mira que tengo tres hijos     que ignorantes de todo esto son,

y en un ángel tan puro y tan bello,     pero que exista tan mal corazón—.

Pero la joven     al punto le contestó:     

—Yo no puedo perdonar     al que tanto daño me causó;

ya sabe que por usted,     yo la muerte infame le di,

porque quiso que dejara     de que usted abusara de mí,

así es que ahora le asesino     pa que pague su villana acción,

que es injusto que muera en mis brazos     el que tanto daño me causó—.

...........................     Diez puñaladas le pegó sin vacilar

aquella valiente joven     al que su honra trató de manchar.

Cuando muerto le dejó,     ella misma dar parte se fue,

con el rostro sin igual     de este modo le habló al señor juez:

—Sepa que a mi pobre madre     yo la muerte y santa le di,

porque quiso que yo dejara     que un infame abusara de mí.

Yo pobre soy,     y usted como juez severo,

ha de saber que la honra     no se paga con ningún dinero.

Así es que ahora, señor juez,     haga usted lo que quiera de mí,

que es injusto que yo también pague     el delito que yo cometí—.

La meten en el calabozo,     su alma pura entregó al Señor,

una carta ha dejado     que a cualquiera le causa dolor:

“Adiós, madre traidora, tú fuiste     la culpable de mi perdición.

Madre, yo te asesiné     porque mi honor vendiste,

infame valor tuviste,     pero yo lo castigué.

Mientras viva yo sentiré     la muerte que yo la di,

porque la pobre de ella     con sus pechos me crio a mí,

pero también me vendió     el honor con que nací”.

Resumen de "Hija defensora de su honra"

Una madre vende la honra de su hija a un individuo adinerado. La madre informa a su hija de que esa noche deberá entregarse a él. La muchacha se niega, pero su madre la amenaza de muerte. Cuando la madre entra con el individuo, la joven, que se ha armado con un puñal, la mata. Luego, cierra la puerta con llave y también asesina al pretendiente, haciendo oídos sordos de sus súplicas. La muchacha relata al juez lo ocurrido. Este llora ante la injusta situación. Dentro del calabozo, la joven se suicida.