Carta de un soldado a su madre

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 2545r

Informantes

Notas

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00037 05).

Bibliografía

IGRH: 0000

Otras versiones de "Carta de un soldado a su madre"

Benítez Sánchez (2000: p. 291); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1995: n.º 21), Pimentel García (2020: n.º 493).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Y el veintitrés de junio,     ¡oh, Dios amado!,

una bala a mi pecho     me ha atravesado.

La muerte ya me llama,     madre querida,

ahí te mando esta carta     de despedida.

Madre querida,     madre querida, 

solo por ti lo siento     perder la vida.

Dale a mis hermanitos,     madre querida,

un besito en recuerdo     de despedida.

Diles que no se olviden,     madre adorada,

de aquellos tiernos besos     que yo les daba.

Madre querida,     madre querida,

solo por ti lo siento    perder la vida.

Madre, dile a María     que sea dichosa

que mi muerte me priva     de ser mi esposa.

dile que me perdone     si la he ofendido

al no poder cumplirla     lo prometido.

Madre querida,     madre querida,

solo por ti lo siento    perder la vida.

Al lado de mi lecho     rezan con calma

dos monjas que encomiendan     a Dios mi alma,

y con dulce cariño     ponen de fijo

sobre mi cabecera     un crucifijo.

Madre adorada,     madre adorada,

hoy fallece aquel hijo     que tanto amabas. 

Tu retrato le tengo,     madre querida,

tu retrato le tengo     junto a la herida.

¡Ay, madre mía,     qué triste es esto!,

morir sin que tus labios     me den un beso.

Madre adorada,     madre adorada,

hoy fallece aquel hijo     que tanto amabas.

No llores, madre mía,     porque yo muera

que cubrirán mi cuerpo     con la bandera.

Solo siento dejarte     desamparada

y no darte un abrazo,     madre adorada. 

Madre adorada,     madre adorada,

hoy fallece aquel hijo     que tanto amabas.

Resumen de "Carta de un soldado a su madre"

Un miliciano de la guerra de África se encuentra herido de gravedad en un hospital. Allí se lamenta de la imposibilidad de escribir a su madre. Una enfermera escucha sus quejas y redacta la carta. En ella, el soldado cuenta que ha sido herido mientras luchaba heroicamente contra los moros. Se lamenta de no poderse despedir de ella y le confiesa que, cuando la carta llegue a sus manos, él ya habrá muerto. En España, la madre sueña que el hijo ha muerto en combate. Después de esto, recibe la carta y se lamenta de lo sucedido.