Otros tres, otros tres y son seis

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Clasificación

Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 2548r

Informantes

Notas

Se repiten los versos 3, 6, 9, 12 y 15.

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00037 10).

Bibliografía

IGRH: 0650

Otras versiones de "Otros tres, otros tres y son seis"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3897); Atero Burgos (2003: n.º 92); Fraile Gil (2013: n.º 15); Manzano Alonso (2003: pp. 671-672); Pimentel García (2020: n.º 394); Piñero Ramírez (1996: n.º 89); Piñero Ramírez (2004: n.º 63); Piñero Ramírez (2013: n.º 61); Piñero Ramírez y Atero Burgos (1986: p. 116); Romero López (1995: n.º 10); Schubarth y Santamarina (1993: n.º 2312).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

Al pie de un arroyuelo     una zagala vi,

con el ruido del agua     yo me acerqué hacia allí,

y oí una voz que decía:     ¡Ay de mí, ay de mí, ay de mí!

Y yo, al verla tan sola,     la declaré mi atención,

ella quedó turbada,     nada me contestó,

yo dije para mí entonces:     ¡Ya cayó, ya cayó, ya cayó!.

Yo me he subido a un árbol     y varias flores corté,

se las metí en su pecho,      la mano la estreché.

Entonces dice la niña:      ¡Ay, ay, ay, qué atrevido es usted!.

La agarré de la mano     y la llevé al café,

y en su divino rostro     tres besos la estampé,

y entonces dice la niña:     ¡Otros tres, otros tres, y son seis!.

Al despedirme de ella,     un abrazo me dio;

me dijo llorando:      No me olvides, por Dios,

ya sabes que el amor mío     solo a ti, solo a ti se rindió.

Resumen de "Otros tres, otros tres y son seis"

Un individuo divisa a una bella zagala que se lamenta en la orilla de una fuente. En algunas versiones, la joven ha sido abandonada por un pastor que ha gozado de ella. Cuando la joven queda sola, el galán aprovecha la situación para acercarse a ella y declararle su amor. Como la muchacha se queda sin habla, el conquistador corta flores y se las pone en el pecho, para, acto seguido, llevarla de la mano hasta un café. Una vez allí, le da tres besos en la mejilla y ella le pide otros tres. Al despedirse, ella le ruega a su galán que no la delate y le pide que no la olvide. En otras versiones, el galán la besa en la fuente y después le entrega flores, pero la joven lo despide porque sus atenciones le parecen fastidiosas.