En la estación de Alicante

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 2630r

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Notas

Este registro ha sido editado en el marco del proyecto de I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación “El corpus de la narrativa oral en la cuenca occidental del Mediterráneo: estudio comparativo y edición digital (CONOCOM)” (referencia: PID2021-122438NB-I00), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Bibliografía

IGRH: 5012

Otras versiones de "En la estación de Alicante"

Alcalá Ortiz (2003: n.º 3904); Alcalá Ortiz (2006: pp. 58-60); Alguacil González (2012: pp. 60-61); Alonso Fernández et alii (2017: n.º 55); Atero Burgos (2003: n.º 273); Benítez Sánchez (2000: p. 255); Checa Beltrán (2005: n.º 44); Díaz (2007: F.26); Escribano Pueo, Fuentes Vázquez y Romero López (1990: pp. 91-93); Higueras Martínez y Aguilar González (2000: pp. 163-164); Manzano Alonso (2003: 507-509); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 248); Moreno Moreno (2016: n.º 190-193); Pimentel García (2020: n.º 615); Tejerizo Robles (2007: n.º 425); Trapero (2000a: n.º 193); Trapero, León Felipe y Monroy Caballero (2016: n.º 182).

Ver referencias completas en Fuentes citadas abreviadamente.

Transcripción

En la estación de Alicante     a un tren sube un militar,

en un coche de segunda,     que para su casa va.

Al ir a tomar asiento,     el joven queda mirando

a una señora muy guapa     que lleva un niño en los brazos.

Le pregunta la señora:     —¿Es que va usted con permiso?—.

El militar le contesta:     —No, señora; voy cumplido—.

Se levanta la señora     y le dice con mucha gracia:

—¿Me quiere tomar al niño     mientras bajo a beber agua?—.

Bien pasan cuatro estaciones,     la señora no volvió;

el militar con el niño:     —Ahora ¿qué voy a hacer yo?—.

Se queda mirando al niño,     dice: —No viene tu madre—.

Ve que en la mano derecha     lleva colgada una llave.

Le coge la llave al niño,     coge y abre la maleta

y envuelto en unos papeles     llevaba seis mil pesetas.

Y en los papeles decía:     “Procure al niño criarlo,

y si no tienen dinero,     lo publican al diario”.

Al llegar a la estación,     donde todos lo esperaban,

al verlo con aquel niño     la madre le preguntaba.

La novia se aproximó,     diciéndole estas palabras:

—¿Ese niño de quién es?     Tú me tienes engañada—.

Y de la estación al pueblo     le cuenta lo que pasaba:

cómo le dieron al niño     y el dinero que llevaba.

Preparan para la boda     y enseguida se casaron

y se llevaron al niño,     con biberón lo criaron.

Ya que tuvo quince años,     lo meten en un taller

para que aprendiese a chófer,     que eran los deseos de él.

Ya que tuvo el oficio aprendido,     este marchó a Barcelona

y se colocó de chófer     con una noble señora.

Ya llevaba varios meses     sirviendo en aquella casa

y le hacían muchos regalos     por lo bien que se portaba.

Hasta que un día la señora     lo ha llamado a su despacho:

—Perdona mi atrevimiento     y escucha cómo te hablo:

si tú te casas conmigo,     como yo no tengo a nadie,

todito mi capital     será para ti y tus padres.

—Señora, padre no tengo.     —Entonces no tienes madre.

—Señora, madre tendré,     pero buena no será

cuando de niño pequeño     me entregó a un militar.

—Hijo de mi alma querida,     hijo de mi corazón,

dame un beso y el abrazo,     tu madre podía ser yo—.

Aquí termina la historia     escrita por militar,

que ponen el corazón     en las líneas que tú sabes.

Resumen de "En la estación de Alicante"

Una señora muy guapa que lleva a un niño en brazos comparte vagón con un militar que regresa a casa. Esta le pide que coja a la criatura en brazos mientras baja a beber agua. Pasado un tiempo, el militar sospecha que la madre no va a volver, así que decide revisar una maleta que hay al lado del niño. La abre y descubre que contiene diez mil pesetas y una carta en la que se ruega que críen al niño. Su novia y él deciden adoptarlo. Cuando crece, se marcha a servir como chófer a una casa importante. La señora le propone matrimonio, prometiéndole todo su capital. Él acepta y, cuando ella le pide las señas, descubre que es su hijo y le explica que lo abandonó para no manchar la honra de su familia.