Pecador, contempla el día final

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Fecha de registro:
Referencia catalográfica: 3593c

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Notas

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00033 09).

Transcripción

Pecador, contempla

el día final

en que han de dar cuenta

los hijos de Adán.

 

En un verde valle

que es de Josefat,

envuelto en pavesas,

el mundo verás.

 

Acabado el mundo,

debes contemplar

que el cuerpo y el alma

su unión buscarán.

 

Llamará Dios a juicio

a todo racional,

para que den cuenta

del modo de obrar.
 

(…)

Cuando Dios te llame

a su tribunal.

 

Tus enormes culpas

allí se verán,

y aún las más ocultas 

patentes se harán.

 

Allí el Juez severo

gran cargo te hará

de tu mala vida,

que responderás.

 

No habrá allí disculpas

ni se admitirán

descargos a nadie

de su mal obrar.
 

Dime, miserable,

¿de quién te valdrás,

si allí aún el más justo

temblar deberá?

 

Nadie quien te ampare,

allí encontrarás,

antes contra ti

a todos tendrás.

 

Tu conciencia misma 

será tu fiscal,

y será fiscal tuyo

el dragón infernal.

 

El ángel de tu guarda

allí te acusará,

y María Santísima

no te amparará.

 

Serás convertido

de ingrato y desleal,

y serás condenado

al fuego infernal.

 

Allí estarás siempre,

por una eternidad,

por no ajustar contigo 

la cuenta cabal.

 

¡Oh, alma que oís,

haz esto ya!,

cuadra vuestra culpa,

el infierno cual. 

 

Llorad vuestras culpas,

venid y clamad,

y Dios amoroso 

os recibirá.

 

Y pues es María

madre de piedad,

a sus pies postrados 

hemos de clamar. 

 

Porque es mal, Señora,

de tal calidad,

que todos los males 

son menos, y él, más.

 

Es serpiente astuta,

es dragón voraz,

basilisco que mata

con solo mirar.

 

Que es Judas fingido

con besos de paz

que al manso cordero

le vuelve a entregar.

 

Es sayón que ultraja

la divina paz,

saliva que ensucia

la hermosa verdad.

 

Es culpa que agravia 

la inmensa bondad,

desprecio del cielo

por un vil gozar.

 

Y quita la gracia,

vida celestial,

y roba la gloria,

tesoro sin par.